CAPÍTULO IV
-¡Ernesto M.! ¡Qué hacés tanto tiempo!
Me acerqué lentamente. Tarde un poco en reconocerlo. Era Fabián. Si, sin lugar a dudas.
- Hola que hacés –la verdad es que no se como carajo...-
-Che, te .¿pasa algo?
-No, que me va a pasar –No es mal tipo, pero vive obsesionado consigo mismo y se decía socialista. Si de salón, y pajero. Pajero viejo. Paja como el solo.
-Vengo de la casa de un amigo.
-Y vas para tu casa. –nunca supe destrabar una conversación forzada, ni siquiera con un conocido.-
-¿Vos Ernesto, seguís estudiando?
-Sí –que querés escuchar chabón- la manera de vivir sin laburar.
-No, boludo en serio.
-Creo que lo hice reír siempre. Parece cambiado- En serio, sigo trabajando en el GCBA. Bah, trabajando es una forma de decir.
-Que lugar de mierda.
-Sí, que se yo -¿te acordás cuando me decías ñoqui?- Tengo ganas de hacer un curso de luteria.
-Estás raro, estás…
-Cambiado. Vos también, che. – hasta parece una persona más terminada, más completa.- ¿Qué pasó en estos años que no nos vimos?
-Y.. entre otras cosas hace dos años murió mi vieja.
-¡Mierda! Lo siento mucho.- Que garrón pobre pibe, debe ser una de las peores cosas que le pueden pasar-.
-Es que la gente tiene la costumbre de morirse.
-Sí –duro, terrible pero genial.- ¿Tuya esa frase?
-No, de Dolina.
-Ah, lo ..¿escuchás al peronista de mierda ese?
-Eh, no, poco. Lo escucha un amigo y después me cuenta cosas como esta frase.
-El mismo que acabás de visitar.
-Sí, ese el Ravi.
-¿El ravi le decís? –este está peor que yo.-
-Se llama Carlos.
-Carlos, el ravi. –que locura lo de los apodos.-
-Pero, ¡Ah! Te avivaste con lo del peronismo.
-No te entiendo –nunca entendí como los seres humanos podemos ser tan caóticos en las conversaciones.-
-¡¡Que Perón era un fascista!!
-Otro boludo –cada día me voy haciendo más peronista. Con todos los forros de izquierda y de derecha que no se cuál de los dos extremos son peores a esta altura.-
-No, pero estás loco. Encima de estalinista, ahora peronista.
-Ay, me agarraste –y estaba obligado no solo a demostrar mi cambio, sino a reconocer mis errores y eso no es para cualquiera-. En parte tenés razón: Stalin era un hijo mil millones de putas. Pero Perón hizo todo..
-¡No! Evitó la llegada del comunismo.
-Esa boludez, el viejo discurso pelotudo-. No me extraña un tipo inteligente como vos. ¿La revolución era la Unión Democrática?
-No, eran unos soretes.
-Menos mal-. Bueno por lo menos estamos de acuerdo en algo.
-Pero yo no digo eso. Yo se que la izquierda..
-Y si lo sabés.. lo sabés –hay no puede entender el forro-, vos sos un tipo inteligente. Si no fuera por Perón no existiría ni la clase media.
-¡¡Pero la clase media es una mierda!!
-Sí, perfecto es una mierda, ¿Y? –este muchacho no entiende un porongo de política.-
¿Quién fabricó esta clase media tan chota?
¿Perón tiene la culpa de lo que es la gente? –No, este muchacho se equivoca-. No loco, el peronismo le dio dignidad a los trabajadores.
-Pero no fue revolucionario.
-Económicamente no, socialmente si.
-No es la revolución socialista.
-Por eso te dije que no soy peronista –boludazo viejo-.
-Pero la mentalidad de la clase media es chata, interesada, egoísta. ¡Una cagada de materialista! Mira el corralito.
-Está muy bien, pero no es culpa del general –no entiende el hombre, no puede entender nada-.
-Ah, no. Entonces ¿de quién?
-Me extraña. No entendés. Es la naturaleza humana. El ser humano es una mierda, es egoísta. Es interesado en su propio y exclusivo beneficio a cualquier costo. Y cuando veo lo que son los antiperonistas –ahora parecía mi abuelo- me hago defensor del coronel. Además te hizo la cancha de Racing.
-Vos siempre metiéndo el dedo.
-Estadio Teniente General.
-Dejate de joder.
-No, pero no soy peronista. –cada vez estoy menos seguro de eso.-
-Sos como John William Cooke.
-El gordo.
-¿Leíste algo?
-Lo mataron.
-No, no murió de una enfermedad.
-Joven, ¿No?
-Sí creo que tenía sesenta años.
-¿Joven, hijo de puta?
-No me mirés así. Joven era para morirse.
-Hablemos de Rusia –le dije en broma.-
-Ya no es más comunista.
-¡¡Me estás jodiendo!! –y me estaba divirtiendo con el.-
-Hablemos de mujeres. ¿O ya no te gusto?
-Jaja.
-¿Tenés novia? -me pegó donde más dolía.-
-No, no. –Nunca mentí bien.-
-Pero… en todos estos años.
-En todos estos años: una puta por aquí y otra por allá –encima de no saber mentir, soy muy sincero.-
-Uh, yo estoy de novio hace dos años.
-Que bien –Nunca me alegre de eso. Un tipo que tiene novia no puede estar también con sus amigos.-
-No tanto. Últimamente, la cosa se va desgastando. Que se yo..
-Son todas iguales –al final tienen razón los muchachos Jorge Fernández y Claudio.-
-¿Te seguís juntando con esos borrachos?
-No es tan así. -¿pero como carajo lo supo?-
-Pero boludo. Bueno, ya me parezco a mi amigo ravi. Pero chabón: ¿Estás obligado de por vida a rendirles pleistecia porque uno de ellos te consiguió un trabajo de mierda?
-No, si fuera por eso no voy más. –y de hecho me haría muy bien.- Pasa que aprendes cosas, historias..
-Para escribir un libro.
-No, yo tengo un problema con las mujeres –pensé que nunca más lo vería. Lo dije por eso. O quizás porque me volvería loco si no se lo decía a alguien.-
-Pero , ¿ellos te ayudan? ¿Se los dijiste?
-No, no. Porque creo que tuve una depresión. -¿Tuve? Fue mi primera mentira en toda la charla.-
-Que jodido: ¿Pero para garchar?
-No con eso no hay problema. –jamás en absoluto-.
-No entiendo un carajo.
-Yo puedo estar tres horas garchando –nadie, pero porque no exagerar un poco-, pero cuando tengo que acercarme y hablar es otra historia.
-Para vos coger es mucho más sencillo.
-Pero es un acto natural y sin cosas rara –no creía en mi argumento.-
-Claro, pero también es cultural. Hay gente que a nuestra edad no se le para.
-No lo puedo entender.
-Porque no te paso.
-¿A vos sí? -¿Por qué no puedo ser un poco más delicado?
-Bueno.. me iba en seco.
-Muy rápido –pobre-. Si, les pasa a muchos.
-¿A vos no te pasó nunca?
-Allá lejos y hace tiempo.
-¿La primera vez?
-Muy buena –aunque estaba muerto de miedo-.
-La mía fue un desastre.
-Marca –que charla tan interesante.-
-Claro, es fundamental.
-Y fundacional –parece que nos entendiéramos-.
-Sí, igual tenés que dejar lo de las putas.
-Sí: No se olvide que el capitalismo mata más gente que el sida – por lo menos lo hice reír.-
-No, en serio.
-Si, en serio.
-Che, cambiando de tema va a haber una fiesta.
-¿Una fiesta? Que fantástica, fantástica está fiesta. -Me moría de las carcajadas-. ¿De que tipo? –Intente ponerme serio y levante las cejas y le cerre los ojos-.
-Y…la hace un tipo con plata y me pidieron que no llevara a mi novia.
-Muy interesante –realmente lo parecía-.
-¿Vendrías, mi Marcelo Marcote?
-Sí, ¡¡te acordaste de ese trolo!!
-Bien que te lo hubieras garchado.
-Hoy en día. Al menos un rubber soul.
-¿Un que?
-Un San Petesburgo.
-¿Qué es eso?
-Un pete. La fiesta ¿es de un amigo? –los dos nos estábamos divirtiendo mucho.-
-De un amigo, de un amigo.
-De un amigo de un amigo tuyo –le dije levantando el dedo como el Comandante-.
-Claro.
-Suena choto.
-No, este flaco que conoce al tercero que hace la fiesta es muy piola y te puede ayudar a soltar y deshacer cualquier nudo.
-Como este –dije tocándome los genitales-.
-No, Ernesto en serio. Vos hacés muchos chistes.
-Bueno, no te enojes.- y se me fue la boludez de golpe.-
-Es que la vida es seria.
-¿Desde cuándo? ¿No sabés que vas a morirte? Por lo menos me quiero reír.
-Está bien. Hay que ser un poco optimista. Aunque yo siempre pensé que los grandes humoristas son tipos tristes y nostálgicos.
-Como la vida. – Te avivaste Fabián.
-Venite a la fiesta.
-La fiesta a la que va tu novia, pero sin vos.
-Ja, ja, ja. Pedazo de hijo de puta. ¿Qué tenés para perder?
-Mi castidad –y mientras lo decía me tocaba el culo.-
-Hay algo más, además de nuestros chistes fáciles, el sexo o nuestra revolución truncada. Quiero decir..
-Belleza –lo sorprendí.-
-¿En serio? ¿O es un chiste?
-Sí, en serio Fabi.
-Si, es un chiste me cansaste.
-No, no. Las mujeres. Un perro moviendo la cola o.. ese árbol y la lluvia.
-Una mujer desnuda.
-Claro eso exactamente.
-¿Y que significaría?
-Esto justifica la vida –creo que estoy delirando.-
-O la hace más tolerable.
-Humildemente.
-Es cierto. A veces con el consumo nos olvidamos..
-De hacer ¡¡la revolución!!
-Nos olvidamos de las cosas que valen la pena. Como los amigos. -Y me tocó la pierna-. Un buen libro.
-Un buen disco.
-Un buen par de tetas.
-Un buen culo.
-Y preferentemente masculino.
-Siempre llegamos al sexo.
-Porque somos jóvenes, se nos para… y estás tan lindo. –por momentos parecía ofenderse-.
-¡¡Forro, para!! Volvamos a la fiesta. Si estás tan obsesionado..
-Acepto. Pero toma mi teléfono. Y llamame: ¡¡Please, please me!!
-¡¡Uy!! Es re tarde. Anota mi número.
-Acepto de buen grado.
La compañía de cualquiera hace olvidar un ratito que siempre empezamos y terminamos solos. Me acuerdo ese día en el cabarete que acabé y me dejaron diez minutos solo. Le puede pasar a cualquiera, pero eso era exacerbado, porque iba a buscar compañía y me dejan en pelotas en la cama. Y un buen garche, ¿cuánto puede durar? Y la felicidad es ..¿olvidarse de la tristeza o escuchar un solo de Jimmi Page? No, la felicidad en principio es la ausencia de dolor y de la necesidad. Bha, la necesidad satisfecha.
La ausencia de la angustia y la satisfacción del deseo.
Che, suena profundo como pedo reprimido por horas.
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jueves, 24 de abril de 2008
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