E: Resumiendo: Hay que cambiar las cosas.
D: Por favor. Silencio. El líder está llegando.
“Somos un grupo de personas que ha querido mantenerse en el anonimato durante siglos. Tenemos una razón histórica. Nuestra forma de vida (si es que una vida tiene forma) es cambiar el mundo; o al menos intentarlo. Nosotros le dimos información a Colón, a Galileo. No solo luchamos por cambiar el mundo, si no también a los pensamientos de las personas. Nuestro deber es hacer avanzar a la humanidad. Fuimos quienes convencimos a Russeau y a Hobbes para que escribieran sus obras, sabiendo su influencia futura. Somos materialistas y profundamente creyentes. Pero nadie está obligado a serlo para estar en la organización. Solo hace falta tener pasión por la vida y el deseo de mejorar nuestra especie. Ayudamos a Lenin y a la revolución rusa, aunque luego terminamos expulsados de ese país.
Hoy en día, muchos creen que no existimos. De hecho, los iluminati son casi una entelequia. Ese grupo como tal se ha disgregado. Y nadie se anima a volver a emplear ese nombre. Nuestro grupo, los iluminantes –que tuvo su origen en España-, corre serio riesgo de desaparecer. No importaría demasiado si eso ocurriera o no. Lo que importa es que se cumpla la misión que se han propuesto los fundadores iluminantes que es prácticamente la misma que la de los ya extintos iluminati. No importa nuestra suerte ni nuestra entidad si logra- mos que un hombre todavía viva en esta tierra. Y si pudiera respirar el aire que nosotros respiramos ahora. Preferimos ser aniquilados, si ese es el precio que tuvieramos que pagar para que no haya bombas atómicas. Preferimos sucum- bir, antes que desaparezca la última flor de la faz de la tierra.”
Ya Ernesto M. estaba confundido, pero no tan asustado. Al principio penso que era una especie de chiste. Ahora miraba con estupor a Claudio –quien daba el discurso- y a Daniel; quien no sacaba un ojo de encima de lo que de- cía su referente, jefe o líder. También Edith emocionadísima, por momentos lo tomaba de la mano. Solo había sentido algo así cuando era muy pequeño, en las misas católicas. ¿Cuál era la diferencia? Notable, aquí la gente no iba contra su propia voluntad.
“Nuestra misión es despertar al ser humano. Librarlo de lo que lo mantiene sumergido por medio del engaño y la alienación económica. Destruir todo tipo de oscurantismo religioso. Terminar con este sistema de explotación, mentiras y crímenes que generan grandes e insostenibles desigualdades. Nuestros refe- rentes son Giordano Bruno, Shakespeare, Nietzche, Pitágoras, Aristóteles, Cervantes, Lenin, Zapata, Che Guevara, Sócrates, Alejandro Magno, Mao, Lutero, Goethe, San Martín, Galileo Galilei, Kant, Hume, Molay, Russeau, Tomás Moro, Borges, Hume, Colón, Churchill, Guttemberg, Maximiliano Kolbe, Ernesto Cardenal entre otros.
Una cadena de eslabones está unida por numerosos motivos, causas y razonamientos. Esa cadena es el equilibrio del universo. O lo que nosotros definimos como tal. Somos una parte de esa cadena. Dicha cadena no puede ser rota por irresponsabilidad, negligencia o ignorancia; y es el sutil funcionamiento del mundo. Es la razón, pero guiada por la alta moral y la sensibilidad. La razón junto a la necesidad, el orden de la naturaleza y el bienestar humano. Eso sería el universo en armonía.
En esta hora de cercanas catástrofes naturales aunque muchas generadas por el hombre y sus acciones desmedidas. Es en esta era de una próxima guerra mundial con su consecuente holocausto, ya no se trata del progreso material, religioso o político. Ya no del bienestar económico. Se trata de salvar al género humano. Y para eso estas con nosotros, Ernesto. Aunque estes libre de irte.”
Un fuerte aplauso inundo la sala y apabullo a Ernesto. Todos lo miraban. El buscaba a Edith. Ella estaba con una acalorada discusión con Daniel.
- Vos, vos sos. Que emoción verte.
- Bueno, gracias. Dijo Ernesto.
- Yo soy José. Vos vas a ser un miembro importante. Te lo aseguro.
- Bueno, gracias.
Daniel: Perdón que interrumpa.
José: Yo me retiro. Un honor, caballero.
Da: ¿Qué vas a hacer?
EM: ¿Qué tengo que hacer?
Dan: Lo que creas justo y apropiado.
Em: ¿Qué hablaste con Edith? Ella tenía que engancharme, levantarme y traerme de las narices, ¿no?
Dan: Sos libre de irte, si estás tan indignado.
Em: Esto es una locura.
Dan: No, es una posibilidad. La de salvar al mundo. Con o sin vos.
Em: ¿Y si me quedo?
Dan: Tendrás una misión.
E: ¿Pero para que?
Dan: Estos gobiernos desde antes de Hitler en adelante –salvo alguna interrupción- nos llevan al abismo.
E: ¿Y cuál es la idea para salvar al mundo?
Da: Desestabilizar al gobierno y llevar al poder a Lozcano.
Em: Es imposible, su popularidad..
DA: Va a crecer. Va a haber una campaña a su favor. Va a ser el único que pueda controlar el caos que vamos a generar. Para eso estas vos. Necesitamos gente. Vos conocés gente poderosa y sos inteligente. Demasiado a mi gusto.
Em: Acepto.
Da: Ahora, vas a entrar a una habitación. Veni conmigo.
EM: ¿Dónde me llevas?
Da: Quedate tranquilo, que vas a estar solo. Tenes que escribir algo que será como un testamento para la posteridad. Imaginate que el mundo se pudiera acabar en un par de horas o días. El mundo… o tu vida.
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martes, 3 de junio de 2008
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