Don,¿No me da una moneda?
Don….una moneda para comprar algo para comer.
Eh! Vo´…si, vo´ gato. Te estoy pidiendo una moneda, nada más.
¿No me das bola porque hablo feo? ¿Porque me visto mal? ¿Porque tengo feo olor?
Ningún problema señor, le hablo como corresponde, si así lo desea. ¿Prefiere que le pida una ayuda, una colaboración, lo que a usted le sobra para poder llevar algo de comida a mi casa esta noche?
Si, ya se, usted dice que soy una chanta. Que mi hija que tengo en brazos es alquilada, que tendría que ir a trabajar. Y que si no fuera alquilada me tendría que joder por haber traído una criatura al mundo sin tener con que mantenerla, que tendría que cerrar las piernas.
Qué diferencia tiene mi hija no buscada con la de su vecino? Si, ese que encima no se hizo cargo y no le pasa alimentos? Yo me hice cargo y la tengo conmigo. Qué quiere que haga con ella? Que la tire? Como? Que tendría que haber cerrado las piernas? Bueno, discúlpeme señor, lo mismo tendría que haber hecho su madre, al haberlo traído a usted y sus seis hermanos para no darles nunca cariño y encima ser criados por la mucama.
Yo la tengo conmigo y salgo a la calle a rebajarme ante sujetos como usted por migajas. Pidiéndole que me regale lo que usted no usa, lo que usted va a tirar. Y encima que no me da una moneda que no necesita para viajar en su auto, se enoja cuando le sacamos la basura. Si quiere tanto a su basura ¿Por qué no duerme con ella? ¿Por qué no la abraza?
Sinceramente quisiera tener otra vida. Quisiera poder trabajar dignamente y sin riesgos. Riesgo de morirme infectada por los desconsiderados que tiran jeringas a la basura. Riesgo de que a mis hijos les pase algo mientras yo salgo a trabajar. No pretendo que el Estado me de lo que no tengo. Tan solo pido que el Estado haga algo para que yo pueda ganarme lo que me corresponde. Y si no es para mí, que empiecen a hacer algo para que mi hija no termine como yo.
Porque la culpa de que yo no me haya cuidado y tenga a mi sol en brazos, no es mía. No, nadie me violó. Al menos no desde que empecé a defenderme.
Pero tampoco hubo quien me pudiera explicar como cuidarme. Ni siquiera mi madre, que trajo al mundo más chicos de los que podía mantener, pero así había sido criada ella. Y si sigo en la cadena genealógica, no terminaré más.
Señor, usted, que me está ignorando, no logrará que deje de existir. Porque mientras usted sigue su camino, me volverá a encontrar con otros nombres, otros sexos, otros chicos, en la boca del subte, al lado de las boleterías, repartiéndole estampitas o arrastrando un carro.
Sé que piensa no tener culpa alguna en todo esto. Pues permítame decirle que sí la tiene. Si, señor. Porque de usted es la responsabilidad indirecta de todo lo que está pasando con nosotros. De Usted y de todos los demás que lo único que les importa es cuánto les falta para poder cambiar el auto por uno mejor. De usted que permite que el Gobierno que esté de turno haga lo que quiera con nosotros tan solo para que usted no se queje. Yo seré pobre económicamente.
Pero usted es un pobre tipo. No se da cuenta que mientras usted no se queja, no solo nosotros seguimos existiendo, sino que usted es candidato.
Vamos, no se desanime. Cuando quiera le enseño. Piensa que no le va a tocar? Bueno, él también pensaba ello y ahí lo tiene. Todavía no logra levantar la mano para pedir de la vergüenza que siente. Ya lo hará. Porque el hambre hace milagros. Logra que gente como usted, pueda sentirse uno de nosotros y aprenda a pedir y prestar atención, en vez de ignorar.
Vaya tranquilo. Yo no lo estoy amenazando. La realidad lo amenaza. No, a mi no. A usted. Yo nunca estuve amenazada por la realidad. Porque yo soy realidad desde antes de nacer.
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viernes, 23 de mayo de 2008
viernes, 7 de marzo de 2008
Dogma, Doctrina y Antropología
Buenas Tardes ante todo. Hoy intentaré darles los primeros resultados del arduo trabajo desempeñado por nuestro equipo de antropólogos respecto de lo sucedido con esta civilización tan distante de nosotros en tiempo y espacio. Al menos intentaré hacer una aproximación de lo que creemos pudo haber llegado a pasar en los últimos tiempos.
La Iglesia estuvo durante años tambaleando por errores del pasado y la gente se cansó de tener que cumplir con los lineamientos que le imponían por una liturgia antiquísima en la que nadie creía a ciencia cierta ya. Pero cada vez que las cosas no funcionaban como ellos querían, a ese sistema nuevamente recurrían. Hasta que de a poco, fueron migrando a otros grupos con promesas de soluciones inmediatas, quienes les aseguraban prestarles atención y brindarles la solución que ellos querían escuchar, sin importar si era la correspondiente.
La ausencia de valores se fue ampliando como una epidemia, hasta que un día apareció un monje extraño, con aires de sabio, quien le echaba la culpa de lo sucedido con la descreencia del pueblo a los monjes del pasado, quienes habían usado el nombre del fundador para fines muy poco alineados con los dogmas originales.
Había integrado la antigua Iglesia y fue uno de sus máximos devotos, aunque la había traicionado reiteradas veces sin importar como quedaría ante los ojos de su fundador.
Un buen día quiso acceder al trono máximo, pero no tenía en consenso de los cardenales. Fundó su propia religión, como una supuesta corriente renovadora de la Iglesia. Y llegó al poder.
Nadie creyó en un principio que este hombre tuviera los ideales de la casa que lo cobijó por primera vez. Sin embargo, la nueva colonización lo llevó a convencer hasta el último de los devotos de la Iglesia de que él era el camino y el elegido por el fundador. Los conversos llegaron de todos lados. Incluso muchos Cardenales se rebautizaron en la nueva creencia. Algunos por conveniencia, otros porque no les quedaba otra, pocos por convicciones, pero a nadie le importaba ya. Ni a ellos mismos.
Un buen día dio vuelta todo. Así como había renegado de sus orígenes, se olvidó de su secta y quiso refundar la Iglesia que él había confinado en el olvido. La gente contenta por los favores recibidos, festejó el comienzo de la nueva era.
Que sucedió después, cómo llegó el final de todo esto, no lo sabemos.
Algún día nuestro equipo de trabajo podrá describir qué fue lo que pasó.
La Iglesia estuvo durante años tambaleando por errores del pasado y la gente se cansó de tener que cumplir con los lineamientos que le imponían por una liturgia antiquísima en la que nadie creía a ciencia cierta ya. Pero cada vez que las cosas no funcionaban como ellos querían, a ese sistema nuevamente recurrían. Hasta que de a poco, fueron migrando a otros grupos con promesas de soluciones inmediatas, quienes les aseguraban prestarles atención y brindarles la solución que ellos querían escuchar, sin importar si era la correspondiente.
La ausencia de valores se fue ampliando como una epidemia, hasta que un día apareció un monje extraño, con aires de sabio, quien le echaba la culpa de lo sucedido con la descreencia del pueblo a los monjes del pasado, quienes habían usado el nombre del fundador para fines muy poco alineados con los dogmas originales.
Había integrado la antigua Iglesia y fue uno de sus máximos devotos, aunque la había traicionado reiteradas veces sin importar como quedaría ante los ojos de su fundador.
Un buen día quiso acceder al trono máximo, pero no tenía en consenso de los cardenales. Fundó su propia religión, como una supuesta corriente renovadora de la Iglesia. Y llegó al poder.
Nadie creyó en un principio que este hombre tuviera los ideales de la casa que lo cobijó por primera vez. Sin embargo, la nueva colonización lo llevó a convencer hasta el último de los devotos de la Iglesia de que él era el camino y el elegido por el fundador. Los conversos llegaron de todos lados. Incluso muchos Cardenales se rebautizaron en la nueva creencia. Algunos por conveniencia, otros porque no les quedaba otra, pocos por convicciones, pero a nadie le importaba ya. Ni a ellos mismos.
Un buen día dio vuelta todo. Así como había renegado de sus orígenes, se olvidó de su secta y quiso refundar la Iglesia que él había confinado en el olvido. La gente contenta por los favores recibidos, festejó el comienzo de la nueva era.
Que sucedió después, cómo llegó el final de todo esto, no lo sabemos.
Algún día nuestro equipo de trabajo podrá describir qué fue lo que pasó.
Bruno
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