X
Vamos a entrar.
Pero es una línea de subte.
Seguime.
¿Por dónde te metes?
Quedate tranquilo.
Iban caminando en la oscuridad, dentro del túnel del subte. El miedo de Ernesto, más que a un vagón, era un cable electrocutado o pisar algo y lastimarse. La oscuridad era profunda, inabarcable. Le parecía eterna, aunque fueran solo pocos minutos. Y estaban a pasos de la Iglesia de Bolívar y Alsina. Pero subterráneamente. Ernesto M. no tenía ni la menor idea de ello.Lo único que lo mantenía atado al mundo real y en el que había estado hasta hacía breves instantes, era la mano de Edith; que le dijo:
Vos quedate agarrado a mi.
Y si, ¿lo mínimo, no?
Te lo bancas bien. Yo la primera vez temblaba de miedo.
¿Y a dónde vamos?
Ya estamos llegando.
De repente la luz, y el aire. Pero estaban bajo tierra. Y una entrada sombría y austera.
Esto es re militar.
Sí.
Parece raro.. ¿a quién llamás?
Ya vas a ver.
Es una obra de teatro. Te agarre.
¡¡Exacto!! ¿Cómo supiste?
Estás llamando a una amiga con el celular.
No. ¡Puta madre!
Apareció Daniel. Lo primero que sintió Ernesto M. fueron celos, después confusión.
D: Buenas noches.
E.M: ¿Qué es esto?
E: Ya sabés. Pasá.
La clave en latín sorprendió a Ernesto M. Si era una obra de teatro, ¿Por qué no había puesta en escena, por que no habían cambiado sus nombres para la actuación? Entrar al lugar lo dejo boquiabierto. Rapidamente, comprendió que estaba en una gran casa vacía. Temió que fuera una secta. Paredes sin decorados excesivos, pero llamativas. Porque había escudos y unos papiros que Ernesto M. malinterpretó como diplomas. Comenzaron a aparecer individuos de túnicas oscuras. Verdes, negras, azules y marrones. La iluminación no era natural, pero era por demás suficiente. Además todos pare- cían tener algo en común. Todos parecían ser intelectuales o tipos que cultiva- ban algo. Ernesto pensó que era una secta.
¿Esto que es?
Es una armadura.
Del siglo XVIII. ¿Te gusta? –dijo Daniel.-
Sí, esta muy buena.
¿Cuál es tu apellido?
M.
Ah,.. no hay escudo. Pero todo apellido tiene heráldica.
Ernesto pensó que ese lugar era maravilloso y embotaba completamente su vista. Aumentó la claridad del recinto. Pero no fue solo eso. De a poco, iban apareciendo mas personajes. ¿De dónde salían? Todo parecía imposible de explicar o al menos de comprender. Si no había lamparitas, ¿Cómo carajo se iluminaban? El salón, ahora visto con mayor atención era gigantesco. Se destacaba una silla en una de las cabaceras. Recordó a Los Simpsons en la logia de los Magios y estuvo a punto de reírse. ¿No había libros? ¿A qué se dedicaban?
E: ¿Qué me van a hacer?
D: Te vamos a informar.
E: ¿Sobre que?
D: Sobre lo que somos y lo que hacemos.
E: ¿Por qué a mi?
D: Porque a vos no hay que explicarte mucho, ni convencerte de nada. Vos ya tenés clara como son y funcionan las cosas.
E: Entiendo poco.
D: Decíle Edith.
Ed: Ernesto, vos sabés perfectamente que las cosas están mal. A nivel nacional y mundial.
E: Sí, ¿y?
Ed: Que lo que no está bien hay que cambiarlo. Si tengo diez bolsas de comida para veinte personas, una no se puede quedar con quince. Y que 300 familias no pueden controlar el ingreso que le corresponde a casi el 60% del mundo. O sea, mas de tres mil millones..
E: Resumiendo: Hay que cambiar las cosas.
D: Por favor. Silencio. El líder está llegando.
viernes, 30 de mayo de 2008
martes, 27 de mayo de 2008
Capítulo IX (no es bueno que la mujer este sola)
IX
Eh, .. no. Me sorprendió que me hallas llamado.
La verdad es que la pase bárbaro el otro día.
Yo también.
¿Vamos al lugar que fuimos el otro día?
Sí, pero yo a las cuatro no suelo almorzar. Ni cenar.
Ja,ja sos guacho. Es el horario que puedo.
No, tengo padre y madre.
Es cierto. Hay muy poca gente que sabe del verdadero significado de la palabra.
Mira, hay viene el colectivo.
Sí, hay viene.
Viajaron en el colectivo.
¡Escucha!
Que lindo tema.
¿Tema? No, es una obra de arte.
¿Qué es?
Something.
¿De los Beatles?
Sí.
Escuchame.
¿Qué?
Después, a la noche. A eso de las ocho u ocho treinta. ¿Hacés algo?
No,no. ¿Por? –fue el principio de su fin. Aunque paradójicamente, a partir de ese momento sería feliz. O se sentiría feliz. ¿No es eso la felicidad? En princi- pio una sensación personal e intransferible. Aunque en realidad si, el tenía co- sas para hacer a partir de esa hora. Pero no valían la pena seguir haciéndolas para sentirse desdichado; o si esas cosas no podían evitar la desdicha.
¿Y esto?
Robert Plant.
¿Quién es?
Era el cantante de Zeppelín.
¿Seguro?
Seguro.
Pero yo me lo imaginaba más..
Te lo imaginabas bien. Pero también es esto.
Tomaron café. Y hablaron. Había algo que estaba fuera de los cálculos: Es que a Edith le gustaba de verdad Ernesto M. Eso estaba fuera de cualquier proyec- to. No debía ocurrir.
Que bueno. Yo no sabía. Lástima. Lástima que no puedas publicar.
O vivir de esto.
Si, es como .. como si no hubiera espacio.
Es que además no le conviene a nadie.
Ni a los escritores.
Ni a los que editan.
Imaginate un escritor consagrado jugándose por alguien como vos que es completamente desconocido..
Es que además no es negocio. ¿Cuánta gente lee?
No se, pero dicen que este año hubo un boomb de ventas.
¿Qué tiene que ver?
Digo, se supondría.
No, no supongas. Una cosa es comprar libros y otra leerlos. Yo mismo compro más de los que leo y leo cinco o seis por mes. El mejor ejemplo son los discos. La gente no escucha música, la consume.
Sí, es una gran verdad.
¿Qué miras, que pasa?
Son las siete y media.
¿Querés ir yendo?
Dale.
¿Te molesta si te digo algo?
Lo que quieras.
Sos un poco obsesiva.. por la hora lo digo.
No, no me molesta.
¿De que te reís?
Es que sos muy atento.
¿Y te causa gracia?
No, al contrario. Me gusta pero creo que no es común.
Pasa.
¿Ves lo que digo?
Tenés razón.
Gracias.
¿A dónde vamos?
Es una sorpresa.
¿Me gustará?
Con seguridad, pero..
¿Qué?
Bueno, es que es difícil decirlo.
Si querés me doy vuelta.
Ja, no hace falta. Tonto.
Y no hizo falta. Porque antes que Edith intentará poner en practica el discurso tan largamente ensayado, Ernesto M. la besó. Y lo peor fue que ambos se sintieron muy bien. Era la única misión que Edith estaba disfrutando. Y además, era la más importante.
Eh, .. no. Me sorprendió que me hallas llamado.
La verdad es que la pase bárbaro el otro día.
Yo también.
¿Vamos al lugar que fuimos el otro día?
Sí, pero yo a las cuatro no suelo almorzar. Ni cenar.
Ja,ja sos guacho. Es el horario que puedo.
No, tengo padre y madre.
Es cierto. Hay muy poca gente que sabe del verdadero significado de la palabra.
Mira, hay viene el colectivo.
Sí, hay viene.
Viajaron en el colectivo.
¡Escucha!
Que lindo tema.
¿Tema? No, es una obra de arte.
¿Qué es?
Something.
¿De los Beatles?
Sí.
Escuchame.
¿Qué?
Después, a la noche. A eso de las ocho u ocho treinta. ¿Hacés algo?
No,no. ¿Por? –fue el principio de su fin. Aunque paradójicamente, a partir de ese momento sería feliz. O se sentiría feliz. ¿No es eso la felicidad? En princi- pio una sensación personal e intransferible. Aunque en realidad si, el tenía co- sas para hacer a partir de esa hora. Pero no valían la pena seguir haciéndolas para sentirse desdichado; o si esas cosas no podían evitar la desdicha.
¿Y esto?
Robert Plant.
¿Quién es?
Era el cantante de Zeppelín.
¿Seguro?
Seguro.
Pero yo me lo imaginaba más..
Te lo imaginabas bien. Pero también es esto.
Tomaron café. Y hablaron. Había algo que estaba fuera de los cálculos: Es que a Edith le gustaba de verdad Ernesto M. Eso estaba fuera de cualquier proyec- to. No debía ocurrir.
Que bueno. Yo no sabía. Lástima. Lástima que no puedas publicar.
O vivir de esto.
Si, es como .. como si no hubiera espacio.
Es que además no le conviene a nadie.
Ni a los escritores.
Ni a los que editan.
Imaginate un escritor consagrado jugándose por alguien como vos que es completamente desconocido..
Es que además no es negocio. ¿Cuánta gente lee?
No se, pero dicen que este año hubo un boomb de ventas.
¿Qué tiene que ver?
Digo, se supondría.
No, no supongas. Una cosa es comprar libros y otra leerlos. Yo mismo compro más de los que leo y leo cinco o seis por mes. El mejor ejemplo son los discos. La gente no escucha música, la consume.
Sí, es una gran verdad.
¿Qué miras, que pasa?
Son las siete y media.
¿Querés ir yendo?
Dale.
¿Te molesta si te digo algo?
Lo que quieras.
Sos un poco obsesiva.. por la hora lo digo.
No, no me molesta.
¿De que te reís?
Es que sos muy atento.
¿Y te causa gracia?
No, al contrario. Me gusta pero creo que no es común.
Pasa.
¿Ves lo que digo?
Tenés razón.
Gracias.
¿A dónde vamos?
Es una sorpresa.
¿Me gustará?
Con seguridad, pero..
¿Qué?
Bueno, es que es difícil decirlo.
Si querés me doy vuelta.
Ja, no hace falta. Tonto.
Y no hizo falta. Porque antes que Edith intentará poner en practica el discurso tan largamente ensayado, Ernesto M. la besó. Y lo peor fue que ambos se sintieron muy bien. Era la única misión que Edith estaba disfrutando. Y además, era la más importante.
viernes, 23 de mayo de 2008
Miserias (pausa a la novela)
Don,¿No me da una moneda?
Don….una moneda para comprar algo para comer.
Eh! Vo´…si, vo´ gato. Te estoy pidiendo una moneda, nada más.
¿No me das bola porque hablo feo? ¿Porque me visto mal? ¿Porque tengo feo olor?
Ningún problema señor, le hablo como corresponde, si así lo desea. ¿Prefiere que le pida una ayuda, una colaboración, lo que a usted le sobra para poder llevar algo de comida a mi casa esta noche?
Si, ya se, usted dice que soy una chanta. Que mi hija que tengo en brazos es alquilada, que tendría que ir a trabajar. Y que si no fuera alquilada me tendría que joder por haber traído una criatura al mundo sin tener con que mantenerla, que tendría que cerrar las piernas.
Qué diferencia tiene mi hija no buscada con la de su vecino? Si, ese que encima no se hizo cargo y no le pasa alimentos? Yo me hice cargo y la tengo conmigo. Qué quiere que haga con ella? Que la tire? Como? Que tendría que haber cerrado las piernas? Bueno, discúlpeme señor, lo mismo tendría que haber hecho su madre, al haberlo traído a usted y sus seis hermanos para no darles nunca cariño y encima ser criados por la mucama.
Yo la tengo conmigo y salgo a la calle a rebajarme ante sujetos como usted por migajas. Pidiéndole que me regale lo que usted no usa, lo que usted va a tirar. Y encima que no me da una moneda que no necesita para viajar en su auto, se enoja cuando le sacamos la basura. Si quiere tanto a su basura ¿Por qué no duerme con ella? ¿Por qué no la abraza?
Sinceramente quisiera tener otra vida. Quisiera poder trabajar dignamente y sin riesgos. Riesgo de morirme infectada por los desconsiderados que tiran jeringas a la basura. Riesgo de que a mis hijos les pase algo mientras yo salgo a trabajar. No pretendo que el Estado me de lo que no tengo. Tan solo pido que el Estado haga algo para que yo pueda ganarme lo que me corresponde. Y si no es para mí, que empiecen a hacer algo para que mi hija no termine como yo.
Porque la culpa de que yo no me haya cuidado y tenga a mi sol en brazos, no es mía. No, nadie me violó. Al menos no desde que empecé a defenderme.
Pero tampoco hubo quien me pudiera explicar como cuidarme. Ni siquiera mi madre, que trajo al mundo más chicos de los que podía mantener, pero así había sido criada ella. Y si sigo en la cadena genealógica, no terminaré más.
Señor, usted, que me está ignorando, no logrará que deje de existir. Porque mientras usted sigue su camino, me volverá a encontrar con otros nombres, otros sexos, otros chicos, en la boca del subte, al lado de las boleterías, repartiéndole estampitas o arrastrando un carro.
Sé que piensa no tener culpa alguna en todo esto. Pues permítame decirle que sí la tiene. Si, señor. Porque de usted es la responsabilidad indirecta de todo lo que está pasando con nosotros. De Usted y de todos los demás que lo único que les importa es cuánto les falta para poder cambiar el auto por uno mejor. De usted que permite que el Gobierno que esté de turno haga lo que quiera con nosotros tan solo para que usted no se queje. Yo seré pobre económicamente.
Pero usted es un pobre tipo. No se da cuenta que mientras usted no se queja, no solo nosotros seguimos existiendo, sino que usted es candidato.
Vamos, no se desanime. Cuando quiera le enseño. Piensa que no le va a tocar? Bueno, él también pensaba ello y ahí lo tiene. Todavía no logra levantar la mano para pedir de la vergüenza que siente. Ya lo hará. Porque el hambre hace milagros. Logra que gente como usted, pueda sentirse uno de nosotros y aprenda a pedir y prestar atención, en vez de ignorar.
Vaya tranquilo. Yo no lo estoy amenazando. La realidad lo amenaza. No, a mi no. A usted. Yo nunca estuve amenazada por la realidad. Porque yo soy realidad desde antes de nacer.
Don….una moneda para comprar algo para comer.
Eh! Vo´…si, vo´ gato. Te estoy pidiendo una moneda, nada más.
¿No me das bola porque hablo feo? ¿Porque me visto mal? ¿Porque tengo feo olor?
Ningún problema señor, le hablo como corresponde, si así lo desea. ¿Prefiere que le pida una ayuda, una colaboración, lo que a usted le sobra para poder llevar algo de comida a mi casa esta noche?
Si, ya se, usted dice que soy una chanta. Que mi hija que tengo en brazos es alquilada, que tendría que ir a trabajar. Y que si no fuera alquilada me tendría que joder por haber traído una criatura al mundo sin tener con que mantenerla, que tendría que cerrar las piernas.
Qué diferencia tiene mi hija no buscada con la de su vecino? Si, ese que encima no se hizo cargo y no le pasa alimentos? Yo me hice cargo y la tengo conmigo. Qué quiere que haga con ella? Que la tire? Como? Que tendría que haber cerrado las piernas? Bueno, discúlpeme señor, lo mismo tendría que haber hecho su madre, al haberlo traído a usted y sus seis hermanos para no darles nunca cariño y encima ser criados por la mucama.
Yo la tengo conmigo y salgo a la calle a rebajarme ante sujetos como usted por migajas. Pidiéndole que me regale lo que usted no usa, lo que usted va a tirar. Y encima que no me da una moneda que no necesita para viajar en su auto, se enoja cuando le sacamos la basura. Si quiere tanto a su basura ¿Por qué no duerme con ella? ¿Por qué no la abraza?
Sinceramente quisiera tener otra vida. Quisiera poder trabajar dignamente y sin riesgos. Riesgo de morirme infectada por los desconsiderados que tiran jeringas a la basura. Riesgo de que a mis hijos les pase algo mientras yo salgo a trabajar. No pretendo que el Estado me de lo que no tengo. Tan solo pido que el Estado haga algo para que yo pueda ganarme lo que me corresponde. Y si no es para mí, que empiecen a hacer algo para que mi hija no termine como yo.
Porque la culpa de que yo no me haya cuidado y tenga a mi sol en brazos, no es mía. No, nadie me violó. Al menos no desde que empecé a defenderme.
Pero tampoco hubo quien me pudiera explicar como cuidarme. Ni siquiera mi madre, que trajo al mundo más chicos de los que podía mantener, pero así había sido criada ella. Y si sigo en la cadena genealógica, no terminaré más.
Señor, usted, que me está ignorando, no logrará que deje de existir. Porque mientras usted sigue su camino, me volverá a encontrar con otros nombres, otros sexos, otros chicos, en la boca del subte, al lado de las boleterías, repartiéndole estampitas o arrastrando un carro.
Sé que piensa no tener culpa alguna en todo esto. Pues permítame decirle que sí la tiene. Si, señor. Porque de usted es la responsabilidad indirecta de todo lo que está pasando con nosotros. De Usted y de todos los demás que lo único que les importa es cuánto les falta para poder cambiar el auto por uno mejor. De usted que permite que el Gobierno que esté de turno haga lo que quiera con nosotros tan solo para que usted no se queje. Yo seré pobre económicamente.
Pero usted es un pobre tipo. No se da cuenta que mientras usted no se queja, no solo nosotros seguimos existiendo, sino que usted es candidato.
Vamos, no se desanime. Cuando quiera le enseño. Piensa que no le va a tocar? Bueno, él también pensaba ello y ahí lo tiene. Todavía no logra levantar la mano para pedir de la vergüenza que siente. Ya lo hará. Porque el hambre hace milagros. Logra que gente como usted, pueda sentirse uno de nosotros y aprenda a pedir y prestar atención, en vez de ignorar.
Vaya tranquilo. Yo no lo estoy amenazando. La realidad lo amenaza. No, a mi no. A usted. Yo nunca estuve amenazada por la realidad. Porque yo soy realidad desde antes de nacer.
martes, 20 de mayo de 2008
CAPÍTULO VIII b
B
Me tenés que dar una respuesta.
AH,.. ¿cómo hombre o como mujer?
Pero no seas tan pelotudo.
Antes de pelotudo, Daniel.
Dale, che.
Loca, parecés un hombre. ¿No lo habrás asustado?
Me parece que nunca tuvo novia.
No, por favor. ¡Es imposible!
Es un mundo muy loco.
Entonces, llamalo ya.
¿Qué, como?
Lo obligas a tomar la iniciativa.
De ninguna manera. Si, yo..
Vos a pesar de ser mujer, vas a tener que hacer casi todo: lo sorprendes, lo alegras y lo metes en un aprieto.
Pero: ¿Qué le digo?
Uno: Que la pasaste bárbaro. Dos: que tiene que hacer una misión. Ja,aja
No seas tan boludo. Dos: ¿Cómo andás? Y tres..
Tres , ¿Qué?
¿Qué me gustaría volver a verlo?
Hum.. te estás enamorando.
No. ¿Vos con tu novia?
Eh.. bien.
¿Pasa algo?
Por el momento no la veo.
¿Por qué?
Hice un cagadón.
Que raro.
No, es común.
Dale contame.
No puedo no hablo más del tema. ¿Che este pibe…
Es un poco lento.
Bastante.
Temo que sea virgen.
No creo.
Tiene un problema con las mujeres.
Todos.
No, no , .. es algo distinto.
Por favor, no olvides la señal.
¿Qué señal?
Cuando entrás.
Ah, si la tengo memorizada. Para, para.
¿Qué?
¿No se va a dar cuenta?
Tenés una misión que hacer, no discutirla.
Está.
Esta ¿Qué?
Lo que vos digas.
Dale, llamalo.
¿Qué?
Llamalo ya.
Me tenés que dar una respuesta.
AH,.. ¿cómo hombre o como mujer?
Pero no seas tan pelotudo.
Antes de pelotudo, Daniel.
Dale, che.
Loca, parecés un hombre. ¿No lo habrás asustado?
Me parece que nunca tuvo novia.
No, por favor. ¡Es imposible!
Es un mundo muy loco.
Entonces, llamalo ya.
¿Qué, como?
Lo obligas a tomar la iniciativa.
De ninguna manera. Si, yo..
Vos a pesar de ser mujer, vas a tener que hacer casi todo: lo sorprendes, lo alegras y lo metes en un aprieto.
Pero: ¿Qué le digo?
Uno: Que la pasaste bárbaro. Dos: que tiene que hacer una misión. Ja,aja
No seas tan boludo. Dos: ¿Cómo andás? Y tres..
Tres , ¿Qué?
¿Qué me gustaría volver a verlo?
Hum.. te estás enamorando.
No. ¿Vos con tu novia?
Eh.. bien.
¿Pasa algo?
Por el momento no la veo.
¿Por qué?
Hice un cagadón.
Que raro.
No, es común.
Dale contame.
No puedo no hablo más del tema. ¿Che este pibe…
Es un poco lento.
Bastante.
Temo que sea virgen.
No creo.
Tiene un problema con las mujeres.
Todos.
No, no , .. es algo distinto.
Por favor, no olvides la señal.
¿Qué señal?
Cuando entrás.
Ah, si la tengo memorizada. Para, para.
¿Qué?
¿No se va a dar cuenta?
Tenés una misión que hacer, no discutirla.
Está.
Esta ¿Qué?
Lo que vos digas.
Dale, llamalo.
¿Qué?
Llamalo ya.
viernes, 16 de mayo de 2008
Capítulo VIII (¿nunca es triste la verdad?)
VIII
A
Pero, pero la tenía entregada.
Está bien, quedate tranquilo.
La llamo.
No, ahora no.
Pero sigo perdiendo terreno.
No, si estaba entragada en ese momento debería estarlo ahora.
¿Y cuándo la llamó, Fabián?
Mañana.
Estás seguro.
Seguro no hay nada.
Dame alguna certeza.
Pero carajo: ¡¡no le tengas miedo a la vida!!
Y si llamara hoy..
Por favor haceme caso.
No sabés como sufro.
Sí, pero nunca. Nunca te arrodilles ante una mujer.
¿Y eso a que viene?
¿Qué me pasó a mi con esa gorda hija de puta?
Sí.
Todas las mujeres te traicionan Ernesto. Todas.
Vos lo decís..
¡¡Las pelotas!! Hablo de algo más filosófico y profundo. La única mujer que no te va a traicionar jamás es tu madre. Pero así y todo te absorve. ¿Entendés? Frase de Angel Ganduolfino.
Te saca libertad.
Excato.
Debería haberla besado.
Pero no lo hiciste.
¡¡Que boludo!!
Amigo: Eso le pasa a cualquiera no jodás.
Si, si le pasa a los boludos particularmente.
No, te falta un poco de experiencia y estás lógicamente nervioso. Si fuera con la quinta mina que te pasa te tengo que decir que sos un boludo. Además … ¡¿Qué le leíste?!
¿Te lo leo?
No, por favor no.
Bueno.
No te pongas mal.
No tenés ganas.
Debe ser algo de política, pero te creo que es bueno.
Nunca me pasó.
¿qué cosa?
Eso. Además..
¿Qué?
Nunca cogí sin pagar.
A
Pero, pero la tenía entregada.
Está bien, quedate tranquilo.
La llamo.
No, ahora no.
Pero sigo perdiendo terreno.
No, si estaba entragada en ese momento debería estarlo ahora.
¿Y cuándo la llamó, Fabián?
Mañana.
Estás seguro.
Seguro no hay nada.
Dame alguna certeza.
Pero carajo: ¡¡no le tengas miedo a la vida!!
Y si llamara hoy..
Por favor haceme caso.
No sabés como sufro.
Sí, pero nunca. Nunca te arrodilles ante una mujer.
¿Y eso a que viene?
¿Qué me pasó a mi con esa gorda hija de puta?
Sí.
Todas las mujeres te traicionan Ernesto. Todas.
Vos lo decís..
¡¡Las pelotas!! Hablo de algo más filosófico y profundo. La única mujer que no te va a traicionar jamás es tu madre. Pero así y todo te absorve. ¿Entendés? Frase de Angel Ganduolfino.
Te saca libertad.
Excato.
Debería haberla besado.
Pero no lo hiciste.
¡¡Que boludo!!
Amigo: Eso le pasa a cualquiera no jodás.
Si, si le pasa a los boludos particularmente.
No, te falta un poco de experiencia y estás lógicamente nervioso. Si fuera con la quinta mina que te pasa te tengo que decir que sos un boludo. Además … ¡¿Qué le leíste?!
¿Te lo leo?
No, por favor no.
Bueno.
No te pongas mal.
No tenés ganas.
Debe ser algo de política, pero te creo que es bueno.
Nunca me pasó.
¿qué cosa?
Eso. Además..
¿Qué?
Nunca cogí sin pagar.
martes, 13 de mayo de 2008
CAPÍTULO VII (la poesía incómoda...)
VII
Hola Edith.
¿Qué tal, Ernesto? –el estaba muy nervioso y ella debía fingir que también lo estaba.-
¿Tenías pensado algo?
Y.. no, aunque podríamos tomar o comer..
Sí.
¿Te parece?
Pero en un lugar barato y pagamos a mierda.
No tengo opción.
No, no tenés.
Dejate de joder, no yo pago.
Ya te dije.
Que carácter, pero acepto.
Yo conozco un lugar. Se llama Circo y arte.
Nunca fui.
¿No lo conocés?
En realidad, si.
¿Cómo?
Es que me lo recomendaron.
¿Y seguís escribiendo?
Sí. Si querés después te lo leo.
Ah,.. trajiste algo.
Si es raro.
¿Por?
Porque es medio derechozo.
Es lo que te salió.
Es lo que se puede.
Pero no te tires a menos. Me lo lees después de comer. ¿Te parece?
Me parece perfecto.
Comieron y hablaron bastante. A Ernesto M le pareció que podía ser el principio de algo, y no sabía (entre otras cosas) como preguntar lo principal:
¿Vos estás en pareja? –el tipo con esa sutileza que no lo caracterizaba. Y su manera tan frontal.-
Hasta hace poco, pero ahora.. Ahora estoy algo confundida. Creo que necesito estar sola. –lamento haber dicho esto último porque sabía que podía hundir la poca confianza que a Ernesto M. le quedaba.-
Creo que debería seguir solo. –y claro, debería mostrar firmeza y decisión.-
Pero no es bueno que el hombre este solo.
Ni la mujer.
Más vale solo..
Y cuando la limosna es grande.
Sos gracioso. Y sencillo. Eso me gusta.
Bueno, gracias. Vos también sos gracioso.
¿Qué?
Es un chiste, sos sencillo también.
Es bueno que tengas sentido del humor.
O el humor sentido.
Está bien. Mirá es un poco tarde,..
Te vas a ir.
Si, pero antes me prometes una cosa.
Decime.
Que nos volvamos a ver.
Y te leo lo que escribi.
No.
¿No querés?
No, me lo lees ahora. ¿O es una novela?
Bueno, que se yo. Es..
Dale, tenete algo de fe, che.
Arranco: “Nosotros.
Nosotros somos.
Somos nosotros.
Nosotros somos linyeras.
Los orgullosos linyeras del capital.
Los miserables y desposeídos del capital.
Y queremos.
Queremos vivir.
Queremos vivir mejor.
Queremos vivir mejor que usted.
Queremos vivir en Capìtal.”
Perdón.
Sí.
Es muy buen estilo.
¿Sigo?
Sí.
“A pedir en la sociedad.
Al pedir de la sociedad.
Y a apedrear la sociedad rural.
Y a pintar desprolijos un mural.
Hacer una guerra por la paz.
Hacer una pacífica guerra.
O una paz violenta, o una paz que violente.
Hacerlo.
Hacer todo.
O hacer algo.
Hacer lo que podemos.
Porque ya no nos sale ni la caca.
Y la marcha que te mancha, te aplasta
Te garcha y te plancha la grasa.
Te peina la estaca con ganas.
Te robo la chacra,
Te miro los rulos, te sacan los rublos,
Te tocan el culo y te congelan los ahorros para el bulo.”
Uy, ¿tenés una copia de eso?
Eh.. si.
No pares, seguí.
“Pero nos obligan, no nos fuerzan.
Igual nos doblegan.
Nos dan libertad, pero ya no sabemos.
Ya no sabemos que decir. Ni para que.
Queremos los derechos.
Queremos los derechos humanos;
Aunque hayamos dejado de serlo.
Queremos los derechos de los humanos.
Somos los derechos humanos inconclusos.
Queremos los derechos y los izquierdos.
Por derecha o por izquierda.
El mango y la sartén.
Dejenos el aceite hervido y vencido.
Es algo.
Un buen principio.
O un mejor final.
Es que a cambio de los derechos..
Cedimos. A cambio de los derechos cedimos:
La esperanza, la dignidad.
Resignamos el placer intelectual.
¿Y cuándo?
¿Cuándo el hombre avanzó?
¿Cuándo el hombre avanzó tanto como ahora?
Tanto, tanto. El hombre avanzó tanto.
Tanto que avanzó como un tonto.
Como pudó y como no debió hacerlo.
Dejamos el trabajo y nos dieron una moneda.
No pudimos criar a nuestros hijos y se prendieron fuego drogados y alienados con la excusa de una bengala.
Dejamos los libros por M.Tinelli.
Ya no estudiamos porque nos alcanza para la cerveza.
Y usted.
Usted ha.
Usted ha avanzado.
Usted ha avanzado con la sociedad.
Se comprará y se venderá.
Se comprará una casa y/o un auto.
Usted lee. Seguirá leyendo mientras cortamos la calle. Su calle. El derecho a transitar termina donde empieza la ignorancia, la miseria y la falta de fe en el futuro.
No solo es por envidia. También es por odio. Porque usted es un hombre, y nosotros lo que pagó para llegar a serlo.”
Hola Edith.
¿Qué tal, Ernesto? –el estaba muy nervioso y ella debía fingir que también lo estaba.-
¿Tenías pensado algo?
Y.. no, aunque podríamos tomar o comer..
Sí.
¿Te parece?
Pero en un lugar barato y pagamos a mierda.
No tengo opción.
No, no tenés.
Dejate de joder, no yo pago.
Ya te dije.
Que carácter, pero acepto.
Yo conozco un lugar. Se llama Circo y arte.
Nunca fui.
¿No lo conocés?
En realidad, si.
¿Cómo?
Es que me lo recomendaron.
¿Y seguís escribiendo?
Sí. Si querés después te lo leo.
Ah,.. trajiste algo.
Si es raro.
¿Por?
Porque es medio derechozo.
Es lo que te salió.
Es lo que se puede.
Pero no te tires a menos. Me lo lees después de comer. ¿Te parece?
Me parece perfecto.
Comieron y hablaron bastante. A Ernesto M le pareció que podía ser el principio de algo, y no sabía (entre otras cosas) como preguntar lo principal:
¿Vos estás en pareja? –el tipo con esa sutileza que no lo caracterizaba. Y su manera tan frontal.-
Hasta hace poco, pero ahora.. Ahora estoy algo confundida. Creo que necesito estar sola. –lamento haber dicho esto último porque sabía que podía hundir la poca confianza que a Ernesto M. le quedaba.-
Creo que debería seguir solo. –y claro, debería mostrar firmeza y decisión.-
Pero no es bueno que el hombre este solo.
Ni la mujer.
Más vale solo..
Y cuando la limosna es grande.
Sos gracioso. Y sencillo. Eso me gusta.
Bueno, gracias. Vos también sos gracioso.
¿Qué?
Es un chiste, sos sencillo también.
Es bueno que tengas sentido del humor.
O el humor sentido.
Está bien. Mirá es un poco tarde,..
Te vas a ir.
Si, pero antes me prometes una cosa.
Decime.
Que nos volvamos a ver.
Y te leo lo que escribi.
No.
¿No querés?
No, me lo lees ahora. ¿O es una novela?
Bueno, que se yo. Es..
Dale, tenete algo de fe, che.
Arranco: “Nosotros.
Nosotros somos.
Somos nosotros.
Nosotros somos linyeras.
Los orgullosos linyeras del capital.
Los miserables y desposeídos del capital.
Y queremos.
Queremos vivir.
Queremos vivir mejor.
Queremos vivir mejor que usted.
Queremos vivir en Capìtal.”
Perdón.
Sí.
Es muy buen estilo.
¿Sigo?
Sí.
“A pedir en la sociedad.
Al pedir de la sociedad.
Y a apedrear la sociedad rural.
Y a pintar desprolijos un mural.
Hacer una guerra por la paz.
Hacer una pacífica guerra.
O una paz violenta, o una paz que violente.
Hacerlo.
Hacer todo.
O hacer algo.
Hacer lo que podemos.
Porque ya no nos sale ni la caca.
Y la marcha que te mancha, te aplasta
Te garcha y te plancha la grasa.
Te peina la estaca con ganas.
Te robo la chacra,
Te miro los rulos, te sacan los rublos,
Te tocan el culo y te congelan los ahorros para el bulo.”
Uy, ¿tenés una copia de eso?
Eh.. si.
No pares, seguí.
“Pero nos obligan, no nos fuerzan.
Igual nos doblegan.
Nos dan libertad, pero ya no sabemos.
Ya no sabemos que decir. Ni para que.
Queremos los derechos.
Queremos los derechos humanos;
Aunque hayamos dejado de serlo.
Queremos los derechos de los humanos.
Somos los derechos humanos inconclusos.
Queremos los derechos y los izquierdos.
Por derecha o por izquierda.
El mango y la sartén.
Dejenos el aceite hervido y vencido.
Es algo.
Un buen principio.
O un mejor final.
Es que a cambio de los derechos..
Cedimos. A cambio de los derechos cedimos:
La esperanza, la dignidad.
Resignamos el placer intelectual.
¿Y cuándo?
¿Cuándo el hombre avanzó?
¿Cuándo el hombre avanzó tanto como ahora?
Tanto, tanto. El hombre avanzó tanto.
Tanto que avanzó como un tonto.
Como pudó y como no debió hacerlo.
Dejamos el trabajo y nos dieron una moneda.
No pudimos criar a nuestros hijos y se prendieron fuego drogados y alienados con la excusa de una bengala.
Dejamos los libros por M.Tinelli.
Ya no estudiamos porque nos alcanza para la cerveza.
Y usted.
Usted ha.
Usted ha avanzado.
Usted ha avanzado con la sociedad.
Se comprará y se venderá.
Se comprará una casa y/o un auto.
Usted lee. Seguirá leyendo mientras cortamos la calle. Su calle. El derecho a transitar termina donde empieza la ignorancia, la miseria y la falta de fe en el futuro.
No solo es por envidia. También es por odio. Porque usted es un hombre, y nosotros lo que pagó para llegar a serlo.”
martes, 6 de mayo de 2008
Capitulo VI (viernes 9/5 el siete)
B
Un living muy grande. Una casa casi lujosa. Bastante iluminada. Una chimenea. ¿Funcionaría? A la izquierda del living dos cuartos cerrados con llave, y a la derecha una cocina-comedor de considerables dimensiones. Música casi gutural e insistentemente repetitiva y muy fuerte. Música de boliche bailable mayormente. Y antes de llegar al quincho del fondo, unos treinta metros de parque. Pero lo que realmente incomodaba a Ernesto M. era la cantidad de gente. ¿Treinta, cuarenta tal vez? Y por lo menos diez mujeres.
Carlos: ¡Feliz cumple, Ariel!
Ariel: Gracias, ¿Qué tal muchachos?
Ernesto: Feliz cumple.
Fabián: Feliz cumple. Felicitaciones. Pero, ¿Por qué no nos dijiste, boludo? –mirando a Carlos-.
A: Porque no quería que supieran.
ER: ¿Cómo?
A: Sí, porque es una fiesta compartida. La hice con otro pibe. Además está casa fue alquilada para la fiesta. El cumple es una excusa.
Fab: ¡Que locura!
A: Faltan mujeres, ¿no?
E: Depende.
A: ¿Depende de que?
Fab: Por ahí sobran hombres…
Y en medio del ruído y el artista que solo el conoció. ¿Quién es el? El artista era Tom Petty. ¿Quién lo reconoció? El que lo reconoció fue Ernesto M.
Pero atravesando el ruido y la confusión, un hombres se destacaba sobre los demás: era alto, barbudo y de mirada penetrante. Hablaba lentamente y siempre estaba rodeado de alguna mujer.
E: Fidel Castro –dijo señalando al sujeto en cuestión-.
C: Tiene onda.
A: Por ahí es el hijo.
E: ¿Lo conocés?
A: No, no lo juro.
C: Es inocente, oficial.
F: Pero no entiendo.
E Será amigo del otro flaco.
A: Vamos a chupar, y a bailar. Les voy a presentar a unos amigos.
Lo que siguió a continuación fue casi insoportable. Ernesto M. se había saturado al segundo saludo. Estaba fuera de foco. Arrepentidísimo de haber ido hasta allí. Al principio parecía muy bien acompañado por Fabián..
Fab: Es una puta.
Ern: Estás en pedo.
Fab: No, no vos nunca me viste..
Er: Sí.
Fab: Te digo que no. ¡¡No, carajo!! –y ya mucha gente se daba vuelta a mirar lo que estaba pasando-.
Ern: Perdón, no te enojes, quedate tranquilo.
Fab: Pero tengo razón.
Ern: Por supuesto -¿no es algo muy difícil hablar con un borracho?-.
Fab: No me cargues.
Ern: No, no te cargo.
Fab: Me das la razón como a los locos.
Ern: No pasa nada. Quedate tranquilo.
Fab: Me dejo.
Ern: ¿Tu novia? ¿Cómo y cuándo?
Fab: ¡¡Que mierda te importa!! ¿Por qué carajo te metes? Hace la tuya y no me jodas.
Ern: Es que vos me estabas contando..
Fab: Es que vos sos igual que ella. –lo apuntó con el dedo-. Puto, cagón. No sabés, si sabés que un hombre solo no es un hombre. Y vos siempre estás y vas a morir solo.
Carlos: Afloja, no tomes más. –y le sacó el vaso.-
Fab: ¿Les grite? Fue sin querer.
Ern: no, no es que..
Fab: Te había dicho que me saques el vaso. ¿Viste que es el ravi? Ravi Shankar. Lástima que ninguno de nosotros sea George Harrison.
Ern: O Patty Boyd.
Fab: Ja, ja si. Tené mucho cuidado vos Ernesto.
Ern: ¿Por?
Fab: Vas a tener grandes problemas y desilusiones. No quiero que tengas una vida de mierda, pero pero va a ser muy difícil. Sí, va a hacer muy difícil porque sos muy buen tipo.
Car: Nadie es perfecto.
En ese momento Fabián salió tambaleándose hacia el quincho. Todos estaban mirándolo. De a poco, volvía el ruído.
- Estaba borracho tu amigo.
- Ernesto contestó: Sí,. –el tal Fidel se había acercado.-
- Mucho gusto, Daniel.
- Igualmente. –dijo Ernesto estrechando su mano y no recompuesto todavía de la situación.-
- Te iba a agarrar a vos.
- ¿Motivo?
- Te reíste de mi.
- -corrió frío por la espalda de Daniel. Penso que tenía una maldición.- No, nooo me..
- Dejate de joder. Pero tranquilo, che. Cuando vi que tu amigo dijo eso de vos, di por sentado que eras buena persona.
- Puede ser.
- Es. Y andás confundido por la vida.
- No, no yo…
- Sí, si un borracho te complica de esa manera. – y Daniel hablaba con mucha convicción y simpleza. Llamando a las cosas por su nombre, como le gustaba a Ernesto. Como debería gustarnos a todos que nos hablen.-
- Es que es un amigo.
- ¿De qué hablás?
- Me hace mal ver a un amigo borracho.
- ¿Amigo? Ni borracho te puede hablar así. No solo no te defendiste. Además te dolió.
- ¿Y quién te lo dijo?
- Tu cara, tu expresión. ¿Qué estudias?
- Yo, eh nada.
- Nunca contestas con convicción.
- Puede ser. Tenía ganas de estudiar luteria.
- Si te da vergüenza decirlo. No se si deberías hacerlo – y tenía razón, se daba cuenta de todo lo que se le pasaba por la cabeza a Ernesto mientras hablaba. O mientras intentaba hacerlo.-
- Es que es una situación chota.
- No, mira vos no estás conforme con tu trabajo, con tus amigos. No estás conforme con tu vida. Pero si molesto me voy.
- Está bien, está bien. Tenés razón –si era de ese modo.-
- Y todavía no se tu nombre.
- Es Ernesto.
- Perfecto, perfecto. Che, ¿te puedo decir algo más?
- Lo que sea.
- Acá estás muy aburrido.
- Y.. no es fácil.
- ¿Porqué?
- Porque sencillamente, no estoy acostumbrado.
- Ah, muy bien. ¿Y que es lo que hacés como para decir eso?
- Y, leer. Escuchar música. Música en serio. No mucho más. Si, perdón: veo fútbol.
- No vas a la cancha.
- No.
- Lógico. Lo malo es que evidentemente no te adaptas a esta gente. A tu gente (porque tienen tu edad) y al mundo. Lo bueno es que vos no sos como todos estos. No. Vos sos distinto. ¿sos artista o algo así?
- No.
- No, ¿Qué?
- No señor.
- En serio loco.
- Si, vos lo dijiste mucho mejor de lo que yo podría haberlo hecho. Tengo una vida chota y por eso leo mucho. ¿O es al revés?
- Que confesión para estar sobrio. ¿Tenés novia?
- Se nota.
- ¿Por?
- Nada. No te persigas. Contame de tu trabajo.
- ¿Qué querés saber?
- ¿De que trabajas?
- Soy empleado del Gobierno.
- ¿Cómo es?
- Una mierda total.
- Para, para. Vuelvo a insitir: ¿te molestan mis preguntas?
- No, en absoluto.
- Sos un nihilista auténtico.
- Soy Mc-Cartney-leninista.
- A mi, a mi me gusta más Harrison. Además eran cuatro.
- De verdad soy marxista . –era raro que Ernesto dijera eso, pero le dolía que le dijeran nihilista. Le dolía y mucho.-
- Ya lo suponía. Pero no tenés fe en las masas.
- Es que son una mierda. La masa (como su nombre lo indica) es algo que se moldea.
- No te equivoques. Hay procesos. Además vos mismo lo dijiste: deben ser moldeadas por su líder.
- Posiblemente.
- Además hay procesos históricos. Y la revolución rusa fue el último levantamieno, el último de los grandes acontecimientos de la humanidad. ¿Me equivoco?
- ¿Y la segunda guerra, la caída del muro?
- Hablo de acontecimientos positivos.
- Está bien. ¿Cuál será el próximo?
- Los intelectuales como vso pueden hacer algo.
- Una obligación moral.
- ¡¡Error!! Es ante todo una obligación humana. El capitalismo va a terminar con todo y con todos.
- Exacto.
- ¿Y no vas a decir nada a nadie?
- Cada tanto, a algunos.
- ¡Cada tonto! Hay cada tonto.. Flaco decime que harías ya. ¡¡Ya, una idea!!
- Ehm… intentaría concienciar a la mayor cantidad de gente posible.. utilizando el medio. El medio, el medio de comunicación más masivo que..
- Sería la tv.
- Eso. Y simplemente mostraría como van a terminar las cosas si seguimos de este modo. Hay que ser claro, ilustrativo y conciso. Corto. Todo lo más corto o escueto posible y .. no escatimaría al uso de imágenes.
- Decime si tenés tan claros conceptos. ¿Qué hacés además de leer?
- Escribo algo.
- Eso puede ser productivo.
- ¿Vos?
- ¿Yo que?
- Que que hacés.
- Estuve en el Pc, y ahora estoy por hacer una ONG.
- ¿Para?
- Para lo que vos dijiste. Para concienciar a la gente. Lástima que seas tan nihilista. Bueno, te dejo..
- No, no escucha.
- ¿Qué tenés en el bolsillo?
- Algo que escribi.
- Me interesa.
- Es que no está terminado.
- Mejor aún.
- Va un cartonero por la calle. Va esto yo lo soñé. Va el cartonero por la calle y mete cosas en su carrito. ¿Está bien? De todo. Todo lo que te imagines. El carrito parece infinito. Llega a un semáforo X. Allí en ese semáforo mete a la clase media. O mejor dicho, a un tipo que la representa. Días después se lo vende a un tipo que tiene una bandera o una remera de usa.
- Que representa a los yankis.
- O a la oligarquía, al imperialismo. ¿Aburro?
- Me gusta. Seguí.
- El supuesto Iñaki le da mucha mucha plata. El cartonero se baña, se afeita, se cambia la ropa. Cambia su vida tanto, tanto que se compra un auto. Y ahora está el problema del final.
- ¿No lo tenés?
- Tengo una idea en el aire, pero no lo escribí.
- ¡¡Contala!!
- Un día o meses después, el burgues que era cartonero va en su auto. Llega al semáforo X, ¿te acordás?
- Perfectamente.
- Bueno al llegar al semáforo ese se da cuenta, al mirar al carrito del cartonero que esta a su lado, que va a terminar como el otro burgués. O sea, más tarde o más temprano..
- Dentro del changuito de algún cartonero.
- Como el resto de la clase media.
- Como todos.
- ¿Qué tal?
- Tenes talento. ¿Seguro que no te interesa nuestro proyecto?
- No, la verdad que no.
- No importa. Está bien. Espera que te presento a alguien.
Apareció en ese momento una de las mujeres que habían rodeado a Daniel casi toda la noche. Era evidente que no era su pareja, pero ella tenía una gran admiración hacia el. Ernesto mientras la veía dirigirse hacia donde estaba parado (y pensaba a su vez que al menos estaba pasable), hubiera apostado que Daniel mantenía relaciones sexuales con ella; que se llamaba:
Edith, como estás.
El amigo es escritor.
¡Que bueno! ¿Publicaste?
No, no. Ni siquiera vivo de esto.
AH, ¿de que vivis?
Soy empleado del gobierno.
Contale, che. Contale a ella.
¿Qué cosa?
Lo que me leíste.
Daniel le guiñó un ojo a ella y los dejo solos. Al principio le costo mucho hablarle, pero a medida que lo hacía ella parecía más interesada en lo que el iba diciendo.
Bueno, hasta ahí llego.
Pero es muy, muy bueno. Deberías hacer algo.
Tengo otras cosas.
¿Mejor que esto?
Te juro que algunas si.
Ay, perdoname que .. que tarde. Yo me tengo que ir. Tengo un exámen –mentía la puta de mierda. ¿Para que se perdía tanto tiempo hablándole? Bueno, al menos era un buen intento. Y el sabía que debía ser algo más audaz.- Pero para no me mires así,: ¿Te parece que nos volvamos a ver?
Un living muy grande. Una casa casi lujosa. Bastante iluminada. Una chimenea. ¿Funcionaría? A la izquierda del living dos cuartos cerrados con llave, y a la derecha una cocina-comedor de considerables dimensiones. Música casi gutural e insistentemente repetitiva y muy fuerte. Música de boliche bailable mayormente. Y antes de llegar al quincho del fondo, unos treinta metros de parque. Pero lo que realmente incomodaba a Ernesto M. era la cantidad de gente. ¿Treinta, cuarenta tal vez? Y por lo menos diez mujeres.
Carlos: ¡Feliz cumple, Ariel!
Ariel: Gracias, ¿Qué tal muchachos?
Ernesto: Feliz cumple.
Fabián: Feliz cumple. Felicitaciones. Pero, ¿Por qué no nos dijiste, boludo? –mirando a Carlos-.
A: Porque no quería que supieran.
ER: ¿Cómo?
A: Sí, porque es una fiesta compartida. La hice con otro pibe. Además está casa fue alquilada para la fiesta. El cumple es una excusa.
Fab: ¡Que locura!
A: Faltan mujeres, ¿no?
E: Depende.
A: ¿Depende de que?
Fab: Por ahí sobran hombres…
Y en medio del ruído y el artista que solo el conoció. ¿Quién es el? El artista era Tom Petty. ¿Quién lo reconoció? El que lo reconoció fue Ernesto M.
Pero atravesando el ruido y la confusión, un hombres se destacaba sobre los demás: era alto, barbudo y de mirada penetrante. Hablaba lentamente y siempre estaba rodeado de alguna mujer.
E: Fidel Castro –dijo señalando al sujeto en cuestión-.
C: Tiene onda.
A: Por ahí es el hijo.
E: ¿Lo conocés?
A: No, no lo juro.
C: Es inocente, oficial.
F: Pero no entiendo.
E Será amigo del otro flaco.
A: Vamos a chupar, y a bailar. Les voy a presentar a unos amigos.
Lo que siguió a continuación fue casi insoportable. Ernesto M. se había saturado al segundo saludo. Estaba fuera de foco. Arrepentidísimo de haber ido hasta allí. Al principio parecía muy bien acompañado por Fabián..
Fab: Es una puta.
Ern: Estás en pedo.
Fab: No, no vos nunca me viste..
Er: Sí.
Fab: Te digo que no. ¡¡No, carajo!! –y ya mucha gente se daba vuelta a mirar lo que estaba pasando-.
Ern: Perdón, no te enojes, quedate tranquilo.
Fab: Pero tengo razón.
Ern: Por supuesto -¿no es algo muy difícil hablar con un borracho?-.
Fab: No me cargues.
Ern: No, no te cargo.
Fab: Me das la razón como a los locos.
Ern: No pasa nada. Quedate tranquilo.
Fab: Me dejo.
Ern: ¿Tu novia? ¿Cómo y cuándo?
Fab: ¡¡Que mierda te importa!! ¿Por qué carajo te metes? Hace la tuya y no me jodas.
Ern: Es que vos me estabas contando..
Fab: Es que vos sos igual que ella. –lo apuntó con el dedo-. Puto, cagón. No sabés, si sabés que un hombre solo no es un hombre. Y vos siempre estás y vas a morir solo.
Carlos: Afloja, no tomes más. –y le sacó el vaso.-
Fab: ¿Les grite? Fue sin querer.
Ern: no, no es que..
Fab: Te había dicho que me saques el vaso. ¿Viste que es el ravi? Ravi Shankar. Lástima que ninguno de nosotros sea George Harrison.
Ern: O Patty Boyd.
Fab: Ja, ja si. Tené mucho cuidado vos Ernesto.
Ern: ¿Por?
Fab: Vas a tener grandes problemas y desilusiones. No quiero que tengas una vida de mierda, pero pero va a ser muy difícil. Sí, va a hacer muy difícil porque sos muy buen tipo.
Car: Nadie es perfecto.
En ese momento Fabián salió tambaleándose hacia el quincho. Todos estaban mirándolo. De a poco, volvía el ruído.
- Estaba borracho tu amigo.
- Ernesto contestó: Sí,. –el tal Fidel se había acercado.-
- Mucho gusto, Daniel.
- Igualmente. –dijo Ernesto estrechando su mano y no recompuesto todavía de la situación.-
- Te iba a agarrar a vos.
- ¿Motivo?
- Te reíste de mi.
- -corrió frío por la espalda de Daniel. Penso que tenía una maldición.- No, nooo me..
- Dejate de joder. Pero tranquilo, che. Cuando vi que tu amigo dijo eso de vos, di por sentado que eras buena persona.
- Puede ser.
- Es. Y andás confundido por la vida.
- No, no yo…
- Sí, si un borracho te complica de esa manera. – y Daniel hablaba con mucha convicción y simpleza. Llamando a las cosas por su nombre, como le gustaba a Ernesto. Como debería gustarnos a todos que nos hablen.-
- Es que es un amigo.
- ¿De qué hablás?
- Me hace mal ver a un amigo borracho.
- ¿Amigo? Ni borracho te puede hablar así. No solo no te defendiste. Además te dolió.
- ¿Y quién te lo dijo?
- Tu cara, tu expresión. ¿Qué estudias?
- Yo, eh nada.
- Nunca contestas con convicción.
- Puede ser. Tenía ganas de estudiar luteria.
- Si te da vergüenza decirlo. No se si deberías hacerlo – y tenía razón, se daba cuenta de todo lo que se le pasaba por la cabeza a Ernesto mientras hablaba. O mientras intentaba hacerlo.-
- Es que es una situación chota.
- No, mira vos no estás conforme con tu trabajo, con tus amigos. No estás conforme con tu vida. Pero si molesto me voy.
- Está bien, está bien. Tenés razón –si era de ese modo.-
- Y todavía no se tu nombre.
- Es Ernesto.
- Perfecto, perfecto. Che, ¿te puedo decir algo más?
- Lo que sea.
- Acá estás muy aburrido.
- Y.. no es fácil.
- ¿Porqué?
- Porque sencillamente, no estoy acostumbrado.
- Ah, muy bien. ¿Y que es lo que hacés como para decir eso?
- Y, leer. Escuchar música. Música en serio. No mucho más. Si, perdón: veo fútbol.
- No vas a la cancha.
- No.
- Lógico. Lo malo es que evidentemente no te adaptas a esta gente. A tu gente (porque tienen tu edad) y al mundo. Lo bueno es que vos no sos como todos estos. No. Vos sos distinto. ¿sos artista o algo así?
- No.
- No, ¿Qué?
- No señor.
- En serio loco.
- Si, vos lo dijiste mucho mejor de lo que yo podría haberlo hecho. Tengo una vida chota y por eso leo mucho. ¿O es al revés?
- Que confesión para estar sobrio. ¿Tenés novia?
- Se nota.
- ¿Por?
- Nada. No te persigas. Contame de tu trabajo.
- ¿Qué querés saber?
- ¿De que trabajas?
- Soy empleado del Gobierno.
- ¿Cómo es?
- Una mierda total.
- Para, para. Vuelvo a insitir: ¿te molestan mis preguntas?
- No, en absoluto.
- Sos un nihilista auténtico.
- Soy Mc-Cartney-leninista.
- A mi, a mi me gusta más Harrison. Además eran cuatro.
- De verdad soy marxista . –era raro que Ernesto dijera eso, pero le dolía que le dijeran nihilista. Le dolía y mucho.-
- Ya lo suponía. Pero no tenés fe en las masas.
- Es que son una mierda. La masa (como su nombre lo indica) es algo que se moldea.
- No te equivoques. Hay procesos. Además vos mismo lo dijiste: deben ser moldeadas por su líder.
- Posiblemente.
- Además hay procesos históricos. Y la revolución rusa fue el último levantamieno, el último de los grandes acontecimientos de la humanidad. ¿Me equivoco?
- ¿Y la segunda guerra, la caída del muro?
- Hablo de acontecimientos positivos.
- Está bien. ¿Cuál será el próximo?
- Los intelectuales como vso pueden hacer algo.
- Una obligación moral.
- ¡¡Error!! Es ante todo una obligación humana. El capitalismo va a terminar con todo y con todos.
- Exacto.
- ¿Y no vas a decir nada a nadie?
- Cada tanto, a algunos.
- ¡Cada tonto! Hay cada tonto.. Flaco decime que harías ya. ¡¡Ya, una idea!!
- Ehm… intentaría concienciar a la mayor cantidad de gente posible.. utilizando el medio. El medio, el medio de comunicación más masivo que..
- Sería la tv.
- Eso. Y simplemente mostraría como van a terminar las cosas si seguimos de este modo. Hay que ser claro, ilustrativo y conciso. Corto. Todo lo más corto o escueto posible y .. no escatimaría al uso de imágenes.
- Decime si tenés tan claros conceptos. ¿Qué hacés además de leer?
- Escribo algo.
- Eso puede ser productivo.
- ¿Vos?
- ¿Yo que?
- Que que hacés.
- Estuve en el Pc, y ahora estoy por hacer una ONG.
- ¿Para?
- Para lo que vos dijiste. Para concienciar a la gente. Lástima que seas tan nihilista. Bueno, te dejo..
- No, no escucha.
- ¿Qué tenés en el bolsillo?
- Algo que escribi.
- Me interesa.
- Es que no está terminado.
- Mejor aún.
- Va un cartonero por la calle. Va esto yo lo soñé. Va el cartonero por la calle y mete cosas en su carrito. ¿Está bien? De todo. Todo lo que te imagines. El carrito parece infinito. Llega a un semáforo X. Allí en ese semáforo mete a la clase media. O mejor dicho, a un tipo que la representa. Días después se lo vende a un tipo que tiene una bandera o una remera de usa.
- Que representa a los yankis.
- O a la oligarquía, al imperialismo. ¿Aburro?
- Me gusta. Seguí.
- El supuesto Iñaki le da mucha mucha plata. El cartonero se baña, se afeita, se cambia la ropa. Cambia su vida tanto, tanto que se compra un auto. Y ahora está el problema del final.
- ¿No lo tenés?
- Tengo una idea en el aire, pero no lo escribí.
- ¡¡Contala!!
- Un día o meses después, el burgues que era cartonero va en su auto. Llega al semáforo X, ¿te acordás?
- Perfectamente.
- Bueno al llegar al semáforo ese se da cuenta, al mirar al carrito del cartonero que esta a su lado, que va a terminar como el otro burgués. O sea, más tarde o más temprano..
- Dentro del changuito de algún cartonero.
- Como el resto de la clase media.
- Como todos.
- ¿Qué tal?
- Tenes talento. ¿Seguro que no te interesa nuestro proyecto?
- No, la verdad que no.
- No importa. Está bien. Espera que te presento a alguien.
Apareció en ese momento una de las mujeres que habían rodeado a Daniel casi toda la noche. Era evidente que no era su pareja, pero ella tenía una gran admiración hacia el. Ernesto mientras la veía dirigirse hacia donde estaba parado (y pensaba a su vez que al menos estaba pasable), hubiera apostado que Daniel mantenía relaciones sexuales con ella; que se llamaba:
Edith, como estás.
El amigo es escritor.
¡Que bueno! ¿Publicaste?
No, no. Ni siquiera vivo de esto.
AH, ¿de que vivis?
Soy empleado del gobierno.
Contale, che. Contale a ella.
¿Qué cosa?
Lo que me leíste.
Daniel le guiñó un ojo a ella y los dejo solos. Al principio le costo mucho hablarle, pero a medida que lo hacía ella parecía más interesada en lo que el iba diciendo.
Bueno, hasta ahí llego.
Pero es muy, muy bueno. Deberías hacer algo.
Tengo otras cosas.
¿Mejor que esto?
Te juro que algunas si.
Ay, perdoname que .. que tarde. Yo me tengo que ir. Tengo un exámen –mentía la puta de mierda. ¿Para que se perdía tanto tiempo hablándole? Bueno, al menos era un buen intento. Y el sabía que debía ser algo más audaz.- Pero para no me mires así,: ¿Te parece que nos volvamos a ver?
martes, 29 de abril de 2008
Capítulo V (A)
CAPITULO V
Fabián: Pasa, pasa.
Ernesto: Que tal, mucho gusto!
F: Este es Carlos.
E: ahhhhh……. El famoso ravi.
Carlos: Le hablaste de mi!
E: donde vamos a ir?
C: ¿Vos también sos tan hincha pelotas como tu amigo?
E: yyy………
C: Si bueno muchachos, relájense y a gozar !!!
F: ¡No entendes! Queremos saber a donde vamos.
C: Está bien, vamos a Flores.
E: Flores en la basura.
C: ¿Qué?
E: Ahora me acuerdo.. ¿lo conocen?
C: No se de que hablás.
F: El disco de Paul Mc Cartney. Está bueno.
E: Sí, tiene un par de temas muy buenos.
C: Ya empezamos. ¿No me digas que a vos también te gustan los Beatles?
F: Y,.. le gusta la buena música.
E: ¿A vos no?
C: Sí, también.
F: El escucha de todo. Pero de todo: Mercedes Sosa, Kusturica, Pink Floyd, los redondos, lo que se te ocurra.
C: O lo que me guste.
E: Ah, pero bien. Bien. ¿Cumbia también?
C: Algunas cosas. Ahora es un mamarracho.
F: ¿Qué te dije? Cualquier cosa.
C: ¿Escuchaste los Jaivas?
E: No.
F: ¡¡Te morís, te morís!!
E: ¿Qué onda?
C: Escucha.
Fue la primer gran sorpresa o descubrimiento de Ernesto M. en esa fantástica noche. Pero no tenia idea de lo que le esperaba, ni de quienes y como lo esperaban.
C: Pero yo te lo digo por tu bien. A penas te conozco, pero si seguís agachando la cabeza te van a pisar.
E: Claro, pero el trabajo no es facil..
F: es lo que yo siempre le digo.
C: mira Fabián, vos sos un cagón !!
F: yo ??, vos porque nunca tuviste que laburar!!
C: lo hice
F: Cuando? No me mientas
C: lo hice por 350 pesos
F: pero no era por necesidad! Dejate de joder
E: bueno che, aflojen un poco en teoría vamos a divertirnos
C: mira, sabes cual es el problema?
F: de quién?
C: de todos!
E: Perdón que interrumpla, vos no te incluis?
F: No, el esta mas alla de todo tiene razon absoluta.C: Que chabón!. Escuchame, para destruir una sociedad hay que hacerlo desde adentro. Con las personas es lo mismo. La sociedad se pudre internamente antes de que alguien pueda esclavizarla o sojuzgarla. Y lo primero que se debe destruir son los dioses.
E: Así sea Marx y Engels !!
C: Exacto!! Porque si esos dioses pueden ser derribados, eso significa que la ideología o las creencias que los sustentaban ya se habían ido a la mierda antes.
F: y que carajo tiene que ver !! ??? además eso te lo había dicho yo.
C: Si, pero no lo habías entendido. Su dios es el dinero y su creencia es en el consumo. En nombre de él se dejan hacer cualquier cosa.
E: Loco algo de razón tienen – Mirando a Fabián –
C: Mira. Vos estas cómodo en el trabajo?.
E: No! No para nada.
C: estas buscando otro?
E: No
F: Yo si
C: Pero el no.
Fue un gran golpe para Ernesto M.
Parte B el viérnes.
Fabián: Pasa, pasa.
Ernesto: Que tal, mucho gusto!
F: Este es Carlos.
E: ahhhhh……. El famoso ravi.
Carlos: Le hablaste de mi!
E: donde vamos a ir?
C: ¿Vos también sos tan hincha pelotas como tu amigo?
E: yyy………
C: Si bueno muchachos, relájense y a gozar !!!
F: ¡No entendes! Queremos saber a donde vamos.
C: Está bien, vamos a Flores.
E: Flores en la basura.
C: ¿Qué?
E: Ahora me acuerdo.. ¿lo conocen?
C: No se de que hablás.
F: El disco de Paul Mc Cartney. Está bueno.
E: Sí, tiene un par de temas muy buenos.
C: Ya empezamos. ¿No me digas que a vos también te gustan los Beatles?
F: Y,.. le gusta la buena música.
E: ¿A vos no?
C: Sí, también.
F: El escucha de todo. Pero de todo: Mercedes Sosa, Kusturica, Pink Floyd, los redondos, lo que se te ocurra.
C: O lo que me guste.
E: Ah, pero bien. Bien. ¿Cumbia también?
C: Algunas cosas. Ahora es un mamarracho.
F: ¿Qué te dije? Cualquier cosa.
C: ¿Escuchaste los Jaivas?
E: No.
F: ¡¡Te morís, te morís!!
E: ¿Qué onda?
C: Escucha.
Fue la primer gran sorpresa o descubrimiento de Ernesto M. en esa fantástica noche. Pero no tenia idea de lo que le esperaba, ni de quienes y como lo esperaban.
C: Pero yo te lo digo por tu bien. A penas te conozco, pero si seguís agachando la cabeza te van a pisar.
E: Claro, pero el trabajo no es facil..
F: es lo que yo siempre le digo.
C: mira Fabián, vos sos un cagón !!
F: yo ??, vos porque nunca tuviste que laburar!!
C: lo hice
F: Cuando? No me mientas
C: lo hice por 350 pesos
F: pero no era por necesidad! Dejate de joder
E: bueno che, aflojen un poco en teoría vamos a divertirnos
C: mira, sabes cual es el problema?
F: de quién?
C: de todos!
E: Perdón que interrumpla, vos no te incluis?
F: No, el esta mas alla de todo tiene razon absoluta.C: Que chabón!. Escuchame, para destruir una sociedad hay que hacerlo desde adentro. Con las personas es lo mismo. La sociedad se pudre internamente antes de que alguien pueda esclavizarla o sojuzgarla. Y lo primero que se debe destruir son los dioses.
E: Así sea Marx y Engels !!
C: Exacto!! Porque si esos dioses pueden ser derribados, eso significa que la ideología o las creencias que los sustentaban ya se habían ido a la mierda antes.
F: y que carajo tiene que ver !! ??? además eso te lo había dicho yo.
C: Si, pero no lo habías entendido. Su dios es el dinero y su creencia es en el consumo. En nombre de él se dejan hacer cualquier cosa.
E: Loco algo de razón tienen – Mirando a Fabián –
C: Mira. Vos estas cómodo en el trabajo?.
E: No! No para nada.
C: estas buscando otro?
E: No
F: Yo si
C: Pero el no.
Fue un gran golpe para Ernesto M.
Parte B el viérnes.
jueves, 24 de abril de 2008
Capitulo cuatro (clara confusión)
CAPÍTULO IV
-¡Ernesto M.! ¡Qué hacés tanto tiempo!
Me acerqué lentamente. Tarde un poco en reconocerlo. Era Fabián. Si, sin lugar a dudas.
- Hola que hacés –la verdad es que no se como carajo...-
-Che, te .¿pasa algo?
-No, que me va a pasar –No es mal tipo, pero vive obsesionado consigo mismo y se decía socialista. Si de salón, y pajero. Pajero viejo. Paja como el solo.
-Vengo de la casa de un amigo.
-Y vas para tu casa. –nunca supe destrabar una conversación forzada, ni siquiera con un conocido.-
-¿Vos Ernesto, seguís estudiando?
-Sí –que querés escuchar chabón- la manera de vivir sin laburar.
-No, boludo en serio.
-Creo que lo hice reír siempre. Parece cambiado- En serio, sigo trabajando en el GCBA. Bah, trabajando es una forma de decir.
-Que lugar de mierda.
-Sí, que se yo -¿te acordás cuando me decías ñoqui?- Tengo ganas de hacer un curso de luteria.
-Estás raro, estás…
-Cambiado. Vos también, che. – hasta parece una persona más terminada, más completa.- ¿Qué pasó en estos años que no nos vimos?
-Y.. entre otras cosas hace dos años murió mi vieja.
-¡Mierda! Lo siento mucho.- Que garrón pobre pibe, debe ser una de las peores cosas que le pueden pasar-.
-Es que la gente tiene la costumbre de morirse.
-Sí –duro, terrible pero genial.- ¿Tuya esa frase?
-No, de Dolina.
-Ah, lo ..¿escuchás al peronista de mierda ese?
-Eh, no, poco. Lo escucha un amigo y después me cuenta cosas como esta frase.
-El mismo que acabás de visitar.
-Sí, ese el Ravi.
-¿El ravi le decís? –este está peor que yo.-
-Se llama Carlos.
-Carlos, el ravi. –que locura lo de los apodos.-
-Pero, ¡Ah! Te avivaste con lo del peronismo.
-No te entiendo –nunca entendí como los seres humanos podemos ser tan caóticos en las conversaciones.-
-¡¡Que Perón era un fascista!!
-Otro boludo –cada día me voy haciendo más peronista. Con todos los forros de izquierda y de derecha que no se cuál de los dos extremos son peores a esta altura.-
-No, pero estás loco. Encima de estalinista, ahora peronista.
-Ay, me agarraste –y estaba obligado no solo a demostrar mi cambio, sino a reconocer mis errores y eso no es para cualquiera-. En parte tenés razón: Stalin era un hijo mil millones de putas. Pero Perón hizo todo..
-¡No! Evitó la llegada del comunismo.
-Esa boludez, el viejo discurso pelotudo-. No me extraña un tipo inteligente como vos. ¿La revolución era la Unión Democrática?
-No, eran unos soretes.
-Menos mal-. Bueno por lo menos estamos de acuerdo en algo.
-Pero yo no digo eso. Yo se que la izquierda..
-Y si lo sabés.. lo sabés –hay no puede entender el forro-, vos sos un tipo inteligente. Si no fuera por Perón no existiría ni la clase media.
-¡¡Pero la clase media es una mierda!!
-Sí, perfecto es una mierda, ¿Y? –este muchacho no entiende un porongo de política.-
¿Quién fabricó esta clase media tan chota?
¿Perón tiene la culpa de lo que es la gente? –No, este muchacho se equivoca-. No loco, el peronismo le dio dignidad a los trabajadores.
-Pero no fue revolucionario.
-Económicamente no, socialmente si.
-No es la revolución socialista.
-Por eso te dije que no soy peronista –boludazo viejo-.
-Pero la mentalidad de la clase media es chata, interesada, egoísta. ¡Una cagada de materialista! Mira el corralito.
-Está muy bien, pero no es culpa del general –no entiende el hombre, no puede entender nada-.
-Ah, no. Entonces ¿de quién?
-Me extraña. No entendés. Es la naturaleza humana. El ser humano es una mierda, es egoísta. Es interesado en su propio y exclusivo beneficio a cualquier costo. Y cuando veo lo que son los antiperonistas –ahora parecía mi abuelo- me hago defensor del coronel. Además te hizo la cancha de Racing.
-Vos siempre metiéndo el dedo.
-Estadio Teniente General.
-Dejate de joder.
-No, pero no soy peronista. –cada vez estoy menos seguro de eso.-
-Sos como John William Cooke.
-El gordo.
-¿Leíste algo?
-Lo mataron.
-No, no murió de una enfermedad.
-Joven, ¿No?
-Sí creo que tenía sesenta años.
-¿Joven, hijo de puta?
-No me mirés así. Joven era para morirse.
-Hablemos de Rusia –le dije en broma.-
-Ya no es más comunista.
-¡¡Me estás jodiendo!! –y me estaba divirtiendo con el.-
-Hablemos de mujeres. ¿O ya no te gusto?
-Jaja.
-¿Tenés novia? -me pegó donde más dolía.-
-No, no. –Nunca mentí bien.-
-Pero… en todos estos años.
-En todos estos años: una puta por aquí y otra por allá –encima de no saber mentir, soy muy sincero.-
-Uh, yo estoy de novio hace dos años.
-Que bien –Nunca me alegre de eso. Un tipo que tiene novia no puede estar también con sus amigos.-
-No tanto. Últimamente, la cosa se va desgastando. Que se yo..
-Son todas iguales –al final tienen razón los muchachos Jorge Fernández y Claudio.-
-¿Te seguís juntando con esos borrachos?
-No es tan así. -¿pero como carajo lo supo?-
-Pero boludo. Bueno, ya me parezco a mi amigo ravi. Pero chabón: ¿Estás obligado de por vida a rendirles pleistecia porque uno de ellos te consiguió un trabajo de mierda?
-No, si fuera por eso no voy más. –y de hecho me haría muy bien.- Pasa que aprendes cosas, historias..
-Para escribir un libro.
-No, yo tengo un problema con las mujeres –pensé que nunca más lo vería. Lo dije por eso. O quizás porque me volvería loco si no se lo decía a alguien.-
-Pero , ¿ellos te ayudan? ¿Se los dijiste?
-No, no. Porque creo que tuve una depresión. -¿Tuve? Fue mi primera mentira en toda la charla.-
-Que jodido: ¿Pero para garchar?
-No con eso no hay problema. –jamás en absoluto-.
-No entiendo un carajo.
-Yo puedo estar tres horas garchando –nadie, pero porque no exagerar un poco-, pero cuando tengo que acercarme y hablar es otra historia.
-Para vos coger es mucho más sencillo.
-Pero es un acto natural y sin cosas rara –no creía en mi argumento.-
-Claro, pero también es cultural. Hay gente que a nuestra edad no se le para.
-No lo puedo entender.
-Porque no te paso.
-¿A vos sí? -¿Por qué no puedo ser un poco más delicado?
-Bueno.. me iba en seco.
-Muy rápido –pobre-. Si, les pasa a muchos.
-¿A vos no te pasó nunca?
-Allá lejos y hace tiempo.
-¿La primera vez?
-Muy buena –aunque estaba muerto de miedo-.
-La mía fue un desastre.
-Marca –que charla tan interesante.-
-Claro, es fundamental.
-Y fundacional –parece que nos entendiéramos-.
-Sí, igual tenés que dejar lo de las putas.
-Sí: No se olvide que el capitalismo mata más gente que el sida – por lo menos lo hice reír.-
-No, en serio.
-Si, en serio.
-Che, cambiando de tema va a haber una fiesta.
-¿Una fiesta? Que fantástica, fantástica está fiesta. -Me moría de las carcajadas-. ¿De que tipo? –Intente ponerme serio y levante las cejas y le cerre los ojos-.
-Y…la hace un tipo con plata y me pidieron que no llevara a mi novia.
-Muy interesante –realmente lo parecía-.
-¿Vendrías, mi Marcelo Marcote?
-Sí, ¡¡te acordaste de ese trolo!!
-Bien que te lo hubieras garchado.
-Hoy en día. Al menos un rubber soul.
-¿Un que?
-Un San Petesburgo.
-¿Qué es eso?
-Un pete. La fiesta ¿es de un amigo? –los dos nos estábamos divirtiendo mucho.-
-De un amigo, de un amigo.
-De un amigo de un amigo tuyo –le dije levantando el dedo como el Comandante-.
-Claro.
-Suena choto.
-No, este flaco que conoce al tercero que hace la fiesta es muy piola y te puede ayudar a soltar y deshacer cualquier nudo.
-Como este –dije tocándome los genitales-.
-No, Ernesto en serio. Vos hacés muchos chistes.
-Bueno, no te enojes.- y se me fue la boludez de golpe.-
-Es que la vida es seria.
-¿Desde cuándo? ¿No sabés que vas a morirte? Por lo menos me quiero reír.
-Está bien. Hay que ser un poco optimista. Aunque yo siempre pensé que los grandes humoristas son tipos tristes y nostálgicos.
-Como la vida. – Te avivaste Fabián.
-Venite a la fiesta.
-La fiesta a la que va tu novia, pero sin vos.
-Ja, ja, ja. Pedazo de hijo de puta. ¿Qué tenés para perder?
-Mi castidad –y mientras lo decía me tocaba el culo.-
-Hay algo más, además de nuestros chistes fáciles, el sexo o nuestra revolución truncada. Quiero decir..
-Belleza –lo sorprendí.-
-¿En serio? ¿O es un chiste?
-Sí, en serio Fabi.
-Si, es un chiste me cansaste.
-No, no. Las mujeres. Un perro moviendo la cola o.. ese árbol y la lluvia.
-Una mujer desnuda.
-Claro eso exactamente.
-¿Y que significaría?
-Esto justifica la vida –creo que estoy delirando.-
-O la hace más tolerable.
-Humildemente.
-Es cierto. A veces con el consumo nos olvidamos..
-De hacer ¡¡la revolución!!
-Nos olvidamos de las cosas que valen la pena. Como los amigos. -Y me tocó la pierna-. Un buen libro.
-Un buen disco.
-Un buen par de tetas.
-Un buen culo.
-Y preferentemente masculino.
-Siempre llegamos al sexo.
-Porque somos jóvenes, se nos para… y estás tan lindo. –por momentos parecía ofenderse-.
-¡¡Forro, para!! Volvamos a la fiesta. Si estás tan obsesionado..
-Acepto. Pero toma mi teléfono. Y llamame: ¡¡Please, please me!!
-¡¡Uy!! Es re tarde. Anota mi número.
-Acepto de buen grado.
La compañía de cualquiera hace olvidar un ratito que siempre empezamos y terminamos solos. Me acuerdo ese día en el cabarete que acabé y me dejaron diez minutos solo. Le puede pasar a cualquiera, pero eso era exacerbado, porque iba a buscar compañía y me dejan en pelotas en la cama. Y un buen garche, ¿cuánto puede durar? Y la felicidad es ..¿olvidarse de la tristeza o escuchar un solo de Jimmi Page? No, la felicidad en principio es la ausencia de dolor y de la necesidad. Bha, la necesidad satisfecha.
La ausencia de la angustia y la satisfacción del deseo.
Che, suena profundo como pedo reprimido por horas.
-¡Ernesto M.! ¡Qué hacés tanto tiempo!
Me acerqué lentamente. Tarde un poco en reconocerlo. Era Fabián. Si, sin lugar a dudas.
- Hola que hacés –la verdad es que no se como carajo...-
-Che, te .¿pasa algo?
-No, que me va a pasar –No es mal tipo, pero vive obsesionado consigo mismo y se decía socialista. Si de salón, y pajero. Pajero viejo. Paja como el solo.
-Vengo de la casa de un amigo.
-Y vas para tu casa. –nunca supe destrabar una conversación forzada, ni siquiera con un conocido.-
-¿Vos Ernesto, seguís estudiando?
-Sí –que querés escuchar chabón- la manera de vivir sin laburar.
-No, boludo en serio.
-Creo que lo hice reír siempre. Parece cambiado- En serio, sigo trabajando en el GCBA. Bah, trabajando es una forma de decir.
-Que lugar de mierda.
-Sí, que se yo -¿te acordás cuando me decías ñoqui?- Tengo ganas de hacer un curso de luteria.
-Estás raro, estás…
-Cambiado. Vos también, che. – hasta parece una persona más terminada, más completa.- ¿Qué pasó en estos años que no nos vimos?
-Y.. entre otras cosas hace dos años murió mi vieja.
-¡Mierda! Lo siento mucho.- Que garrón pobre pibe, debe ser una de las peores cosas que le pueden pasar-.
-Es que la gente tiene la costumbre de morirse.
-Sí –duro, terrible pero genial.- ¿Tuya esa frase?
-No, de Dolina.
-Ah, lo ..¿escuchás al peronista de mierda ese?
-Eh, no, poco. Lo escucha un amigo y después me cuenta cosas como esta frase.
-El mismo que acabás de visitar.
-Sí, ese el Ravi.
-¿El ravi le decís? –este está peor que yo.-
-Se llama Carlos.
-Carlos, el ravi. –que locura lo de los apodos.-
-Pero, ¡Ah! Te avivaste con lo del peronismo.
-No te entiendo –nunca entendí como los seres humanos podemos ser tan caóticos en las conversaciones.-
-¡¡Que Perón era un fascista!!
-Otro boludo –cada día me voy haciendo más peronista. Con todos los forros de izquierda y de derecha que no se cuál de los dos extremos son peores a esta altura.-
-No, pero estás loco. Encima de estalinista, ahora peronista.
-Ay, me agarraste –y estaba obligado no solo a demostrar mi cambio, sino a reconocer mis errores y eso no es para cualquiera-. En parte tenés razón: Stalin era un hijo mil millones de putas. Pero Perón hizo todo..
-¡No! Evitó la llegada del comunismo.
-Esa boludez, el viejo discurso pelotudo-. No me extraña un tipo inteligente como vos. ¿La revolución era la Unión Democrática?
-No, eran unos soretes.
-Menos mal-. Bueno por lo menos estamos de acuerdo en algo.
-Pero yo no digo eso. Yo se que la izquierda..
-Y si lo sabés.. lo sabés –hay no puede entender el forro-, vos sos un tipo inteligente. Si no fuera por Perón no existiría ni la clase media.
-¡¡Pero la clase media es una mierda!!
-Sí, perfecto es una mierda, ¿Y? –este muchacho no entiende un porongo de política.-
¿Quién fabricó esta clase media tan chota?
¿Perón tiene la culpa de lo que es la gente? –No, este muchacho se equivoca-. No loco, el peronismo le dio dignidad a los trabajadores.
-Pero no fue revolucionario.
-Económicamente no, socialmente si.
-No es la revolución socialista.
-Por eso te dije que no soy peronista –boludazo viejo-.
-Pero la mentalidad de la clase media es chata, interesada, egoísta. ¡Una cagada de materialista! Mira el corralito.
-Está muy bien, pero no es culpa del general –no entiende el hombre, no puede entender nada-.
-Ah, no. Entonces ¿de quién?
-Me extraña. No entendés. Es la naturaleza humana. El ser humano es una mierda, es egoísta. Es interesado en su propio y exclusivo beneficio a cualquier costo. Y cuando veo lo que son los antiperonistas –ahora parecía mi abuelo- me hago defensor del coronel. Además te hizo la cancha de Racing.
-Vos siempre metiéndo el dedo.
-Estadio Teniente General.
-Dejate de joder.
-No, pero no soy peronista. –cada vez estoy menos seguro de eso.-
-Sos como John William Cooke.
-El gordo.
-¿Leíste algo?
-Lo mataron.
-No, no murió de una enfermedad.
-Joven, ¿No?
-Sí creo que tenía sesenta años.
-¿Joven, hijo de puta?
-No me mirés así. Joven era para morirse.
-Hablemos de Rusia –le dije en broma.-
-Ya no es más comunista.
-¡¡Me estás jodiendo!! –y me estaba divirtiendo con el.-
-Hablemos de mujeres. ¿O ya no te gusto?
-Jaja.
-¿Tenés novia? -me pegó donde más dolía.-
-No, no. –Nunca mentí bien.-
-Pero… en todos estos años.
-En todos estos años: una puta por aquí y otra por allá –encima de no saber mentir, soy muy sincero.-
-Uh, yo estoy de novio hace dos años.
-Que bien –Nunca me alegre de eso. Un tipo que tiene novia no puede estar también con sus amigos.-
-No tanto. Últimamente, la cosa se va desgastando. Que se yo..
-Son todas iguales –al final tienen razón los muchachos Jorge Fernández y Claudio.-
-¿Te seguís juntando con esos borrachos?
-No es tan así. -¿pero como carajo lo supo?-
-Pero boludo. Bueno, ya me parezco a mi amigo ravi. Pero chabón: ¿Estás obligado de por vida a rendirles pleistecia porque uno de ellos te consiguió un trabajo de mierda?
-No, si fuera por eso no voy más. –y de hecho me haría muy bien.- Pasa que aprendes cosas, historias..
-Para escribir un libro.
-No, yo tengo un problema con las mujeres –pensé que nunca más lo vería. Lo dije por eso. O quizás porque me volvería loco si no se lo decía a alguien.-
-Pero , ¿ellos te ayudan? ¿Se los dijiste?
-No, no. Porque creo que tuve una depresión. -¿Tuve? Fue mi primera mentira en toda la charla.-
-Que jodido: ¿Pero para garchar?
-No con eso no hay problema. –jamás en absoluto-.
-No entiendo un carajo.
-Yo puedo estar tres horas garchando –nadie, pero porque no exagerar un poco-, pero cuando tengo que acercarme y hablar es otra historia.
-Para vos coger es mucho más sencillo.
-Pero es un acto natural y sin cosas rara –no creía en mi argumento.-
-Claro, pero también es cultural. Hay gente que a nuestra edad no se le para.
-No lo puedo entender.
-Porque no te paso.
-¿A vos sí? -¿Por qué no puedo ser un poco más delicado?
-Bueno.. me iba en seco.
-Muy rápido –pobre-. Si, les pasa a muchos.
-¿A vos no te pasó nunca?
-Allá lejos y hace tiempo.
-¿La primera vez?
-Muy buena –aunque estaba muerto de miedo-.
-La mía fue un desastre.
-Marca –que charla tan interesante.-
-Claro, es fundamental.
-Y fundacional –parece que nos entendiéramos-.
-Sí, igual tenés que dejar lo de las putas.
-Sí: No se olvide que el capitalismo mata más gente que el sida – por lo menos lo hice reír.-
-No, en serio.
-Si, en serio.
-Che, cambiando de tema va a haber una fiesta.
-¿Una fiesta? Que fantástica, fantástica está fiesta. -Me moría de las carcajadas-. ¿De que tipo? –Intente ponerme serio y levante las cejas y le cerre los ojos-.
-Y…la hace un tipo con plata y me pidieron que no llevara a mi novia.
-Muy interesante –realmente lo parecía-.
-¿Vendrías, mi Marcelo Marcote?
-Sí, ¡¡te acordaste de ese trolo!!
-Bien que te lo hubieras garchado.
-Hoy en día. Al menos un rubber soul.
-¿Un que?
-Un San Petesburgo.
-¿Qué es eso?
-Un pete. La fiesta ¿es de un amigo? –los dos nos estábamos divirtiendo mucho.-
-De un amigo, de un amigo.
-De un amigo de un amigo tuyo –le dije levantando el dedo como el Comandante-.
-Claro.
-Suena choto.
-No, este flaco que conoce al tercero que hace la fiesta es muy piola y te puede ayudar a soltar y deshacer cualquier nudo.
-Como este –dije tocándome los genitales-.
-No, Ernesto en serio. Vos hacés muchos chistes.
-Bueno, no te enojes.- y se me fue la boludez de golpe.-
-Es que la vida es seria.
-¿Desde cuándo? ¿No sabés que vas a morirte? Por lo menos me quiero reír.
-Está bien. Hay que ser un poco optimista. Aunque yo siempre pensé que los grandes humoristas son tipos tristes y nostálgicos.
-Como la vida. – Te avivaste Fabián.
-Venite a la fiesta.
-La fiesta a la que va tu novia, pero sin vos.
-Ja, ja, ja. Pedazo de hijo de puta. ¿Qué tenés para perder?
-Mi castidad –y mientras lo decía me tocaba el culo.-
-Hay algo más, además de nuestros chistes fáciles, el sexo o nuestra revolución truncada. Quiero decir..
-Belleza –lo sorprendí.-
-¿En serio? ¿O es un chiste?
-Sí, en serio Fabi.
-Si, es un chiste me cansaste.
-No, no. Las mujeres. Un perro moviendo la cola o.. ese árbol y la lluvia.
-Una mujer desnuda.
-Claro eso exactamente.
-¿Y que significaría?
-Esto justifica la vida –creo que estoy delirando.-
-O la hace más tolerable.
-Humildemente.
-Es cierto. A veces con el consumo nos olvidamos..
-De hacer ¡¡la revolución!!
-Nos olvidamos de las cosas que valen la pena. Como los amigos. -Y me tocó la pierna-. Un buen libro.
-Un buen disco.
-Un buen par de tetas.
-Un buen culo.
-Y preferentemente masculino.
-Siempre llegamos al sexo.
-Porque somos jóvenes, se nos para… y estás tan lindo. –por momentos parecía ofenderse-.
-¡¡Forro, para!! Volvamos a la fiesta. Si estás tan obsesionado..
-Acepto. Pero toma mi teléfono. Y llamame: ¡¡Please, please me!!
-¡¡Uy!! Es re tarde. Anota mi número.
-Acepto de buen grado.
La compañía de cualquiera hace olvidar un ratito que siempre empezamos y terminamos solos. Me acuerdo ese día en el cabarete que acabé y me dejaron diez minutos solo. Le puede pasar a cualquiera, pero eso era exacerbado, porque iba a buscar compañía y me dejan en pelotas en la cama. Y un buen garche, ¿cuánto puede durar? Y la felicidad es ..¿olvidarse de la tristeza o escuchar un solo de Jimmi Page? No, la felicidad en principio es la ausencia de dolor y de la necesidad. Bha, la necesidad satisfecha.
La ausencia de la angustia y la satisfacción del deseo.
Che, suena profundo como pedo reprimido por horas.
viernes, 18 de abril de 2008
DETRAS DEL HUMO
Este no es ni será jamás un blog de política. Nunca quise hablar de eso. Porque deje de entrar a muchos blogs por el tema del campo..
Se que hay muchos –el primero Bruno- que si nos ponemos a discutir terminaríamos puteandonos. No me gustaría, porque lo quiero mucho. Pero a esta altura el humo me abruma. Y la economía, la política y la oligarquía nos están desabasteciendo y generando inflación.
Pero ahora escribo por mi salud. Me duele la garganta, los ojos y el alma. No es
culpa de los uruguayos, ni del Gobierno nacional. Es obvio que el gobierno cometió errores; pero no es una dictadura, no es un gobierno socialista y menos
peronista –si, Claude no me digas que no es así-. ES UN GOBIERNO QUE NO
TOCO HASTA AHORA LA ESTRUCTURA ECONÓMICA… -Pero
se le ocurrió enfrentar a sectores poderosos. Y para ello se necesita el apoyo del Pueblo…
Antes que nada quiero desligar de toda responsabilidad o influencia –directa- a mi amigo/amante/compañero Bruno. El tiene poco y nada que ver con lo que voy a escribir a continuación.
Pensaba que una solución –como en el Padrino- sería juntar a los mierdas de la suciedad rural y quizás a la mayoría de los gobernantes también, retirarse y cagarlos a tiros...pero creo que hay cosas más complejas.
Creo que el pueblo siempre debe luchar para mantener sus conquistas y mejorar su nivel de vida. En toda época histórica y en todo lugar. No tiene importancia qué tipo de gobierno hay, ni quién nos gobierna. Tampoco me interesa hablar excesivamente de algo en lo que yo creo, pero muchos no. Simplemente quería decir que un pueblo que se une, se pone de aliado y defiende los intereses de los sectores poderosos que jamás lo han ayudado, ni lo ayudaran nunca está condenado. Está contaminado, aunque no le quemen su suelo. Un pueblo que está defendiendo a multimillonarios. Multimillonarios que si les cobraran “ese impuesto expropiatorio y colectivista” ganarían un 20% más que el año pasado.
Un pueblo que -como decía Perón- no produce ni siquiera lo que consume. Un pueblo, digo yo haciendo abuso de la frase del general, que no sabe donde esta su interés, su beneficio, su bien común, su seguridad, es un pueblo sin memoria. Y un pueblo sin cultura, sin educación y sin memoria está condenado a repetir los peores capítulos ya leídos y sabidos por muchos.
Un pueblo egoísta, individualista, tinelizado y alienado que va a estar indefectiblemente cada vez peor.
Ojalá me equivoque, señoras y señores.
Y creo que tiene que ver además de la educación con sentido común y de la supervivencia, ser marxista o de izquierda es una necesidad casi imperiosa. Yo llegué a ser marxista porque creo que el capital –al menos con seguridad en la Argentina- es intransigente y no perdona ni otorga ninguna concesión. Eso está cada vez más a la vista de todos. Pero la mayoría defiende el lock out, a los golpistas de siempre y la desigualdad de la distribución. De última, quizás eso sea la democracia. No lo se.
De paso aprovecho para felicitar y saludar a los garcas de siempre. Ellos han sido siempre la misma cosa y nunca, nunca se equivocaron en sus actitudes y decisiones.
Se llama coherencia.
Y quiero saludar a los zurdos de alma. A los zurdos por instinto –que hay pocos-. Algo así
Como los que viven a Marx, o la justicia social como algo inalienable a la calidad de vida. De ellos será el reino del proletariado.
Pero no se olvide nadie, que como decía Maquiavelo, el fin condiciona los medios. No, no los justifica, los condiciona. Por eso me parece que la quema de pasto es un medio (¿tan respetable?) y eficaz como un piquete, una piña a alguno en la Plaza o una guerrilla urbana. ¿Respetable? como los montoneros o la triple A.
Respetable: si uno se hace cargo a lo que se expone.
Aunque sea blanco, yo también odio a la oligarquía. ¿Y quien no dijo "hay que matar a esos negros de mierda"? Yo si. Tiro la piedra, y muestro las dos manos.
No soy oficialista, pero si defiendo esta medida, que me resulta DEMASIADO LIVIANA.
Un detalle más. Este es un gobierno mafioso. GRACIAS A DIOS ES UN GOBIERNO MAFIOSO, PORQUE A ALFONSÍN SE LO COGIERON DE PARADO POR SER UN TIPO HONESTO Y DEMOCRATICO. Aclaro, que tampoco soy alfonsinista –ni peronista- excepto que llame Miguenz. Simplemente estoy contra los garcas de siempre. Y parece que se necesita mafiosos para enfrentarlos. El simio que fue LO PEOR DE LO PEOR PARA EL PAIS, -peor que los milicos- dijo que había que eliminar todas las retenciones.
Y le digo a Bruno, Zombie, Claude o Marujo o quien lo desee –o a quien quiera que haya llegado hasta acá y me este puteando, jeje- que haga UN POST EN ESTE BLOG criticando y diciendo que esta mal lo que dije y que estoy re equivocado. De hecho, LES OTORGO LA ULTIMA PALABRA. Porque yo solo quería poner esto, y que sepan lo que pienso. Y a los que no les gusto, les doy esa chance. Porque D´Elía no me ayuda, ja. No porque sea democrático, o porque quiera hacer de este blog un blog de política. Al contrario, lo hago para terminar de cerrar el “Tema” dentro del blog.
Y quizás, quizás hasta dentro de mucho no hable de políticia. Gracias.
Si irrite a alguno perdon de antemano, pero sepan que yo también estoy irritado y paspado. Este gobierno será volteado. Y será por esta medida.
Se que hay muchos –el primero Bruno- que si nos ponemos a discutir terminaríamos puteandonos. No me gustaría, porque lo quiero mucho. Pero a esta altura el humo me abruma. Y la economía, la política y la oligarquía nos están desabasteciendo y generando inflación.
Pero ahora escribo por mi salud. Me duele la garganta, los ojos y el alma. No es
culpa de los uruguayos, ni del Gobierno nacional. Es obvio que el gobierno cometió errores; pero no es una dictadura, no es un gobierno socialista y menos
peronista –si, Claude no me digas que no es así-. ES UN GOBIERNO QUE NO
TOCO HASTA AHORA LA ESTRUCTURA ECONÓMICA… -Pero
se le ocurrió enfrentar a sectores poderosos. Y para ello se necesita el apoyo del Pueblo…
Antes que nada quiero desligar de toda responsabilidad o influencia –directa- a mi amigo/amante/compañero Bruno. El tiene poco y nada que ver con lo que voy a escribir a continuación.
Pensaba que una solución –como en el Padrino- sería juntar a los mierdas de la suciedad rural y quizás a la mayoría de los gobernantes también, retirarse y cagarlos a tiros...pero creo que hay cosas más complejas.
Creo que el pueblo siempre debe luchar para mantener sus conquistas y mejorar su nivel de vida. En toda época histórica y en todo lugar. No tiene importancia qué tipo de gobierno hay, ni quién nos gobierna. Tampoco me interesa hablar excesivamente de algo en lo que yo creo, pero muchos no. Simplemente quería decir que un pueblo que se une, se pone de aliado y defiende los intereses de los sectores poderosos que jamás lo han ayudado, ni lo ayudaran nunca está condenado. Está contaminado, aunque no le quemen su suelo. Un pueblo que está defendiendo a multimillonarios. Multimillonarios que si les cobraran “ese impuesto expropiatorio y colectivista” ganarían un 20% más que el año pasado.
Un pueblo que -como decía Perón- no produce ni siquiera lo que consume. Un pueblo, digo yo haciendo abuso de la frase del general, que no sabe donde esta su interés, su beneficio, su bien común, su seguridad, es un pueblo sin memoria. Y un pueblo sin cultura, sin educación y sin memoria está condenado a repetir los peores capítulos ya leídos y sabidos por muchos.
Un pueblo egoísta, individualista, tinelizado y alienado que va a estar indefectiblemente cada vez peor.
Ojalá me equivoque, señoras y señores.
Y creo que tiene que ver además de la educación con sentido común y de la supervivencia, ser marxista o de izquierda es una necesidad casi imperiosa. Yo llegué a ser marxista porque creo que el capital –al menos con seguridad en la Argentina- es intransigente y no perdona ni otorga ninguna concesión. Eso está cada vez más a la vista de todos. Pero la mayoría defiende el lock out, a los golpistas de siempre y la desigualdad de la distribución. De última, quizás eso sea la democracia. No lo se.
De paso aprovecho para felicitar y saludar a los garcas de siempre. Ellos han sido siempre la misma cosa y nunca, nunca se equivocaron en sus actitudes y decisiones.
Se llama coherencia.
Y quiero saludar a los zurdos de alma. A los zurdos por instinto –que hay pocos-. Algo así
Como los que viven a Marx, o la justicia social como algo inalienable a la calidad de vida. De ellos será el reino del proletariado.
Pero no se olvide nadie, que como decía Maquiavelo, el fin condiciona los medios. No, no los justifica, los condiciona. Por eso me parece que la quema de pasto es un medio (¿tan respetable?) y eficaz como un piquete, una piña a alguno en la Plaza o una guerrilla urbana. ¿Respetable? como los montoneros o la triple A.
Respetable: si uno se hace cargo a lo que se expone.
Aunque sea blanco, yo también odio a la oligarquía. ¿Y quien no dijo "hay que matar a esos negros de mierda"? Yo si. Tiro la piedra, y muestro las dos manos.
No soy oficialista, pero si defiendo esta medida, que me resulta DEMASIADO LIVIANA.
Un detalle más. Este es un gobierno mafioso. GRACIAS A DIOS ES UN GOBIERNO MAFIOSO, PORQUE A ALFONSÍN SE LO COGIERON DE PARADO POR SER UN TIPO HONESTO Y DEMOCRATICO. Aclaro, que tampoco soy alfonsinista –ni peronista- excepto que llame Miguenz. Simplemente estoy contra los garcas de siempre. Y parece que se necesita mafiosos para enfrentarlos. El simio que fue LO PEOR DE LO PEOR PARA EL PAIS, -peor que los milicos- dijo que había que eliminar todas las retenciones.
Y le digo a Bruno, Zombie, Claude o Marujo o quien lo desee –o a quien quiera que haya llegado hasta acá y me este puteando, jeje- que haga UN POST EN ESTE BLOG criticando y diciendo que esta mal lo que dije y que estoy re equivocado. De hecho, LES OTORGO LA ULTIMA PALABRA. Porque yo solo quería poner esto, y que sepan lo que pienso. Y a los que no les gusto, les doy esa chance. Porque D´Elía no me ayuda, ja. No porque sea democrático, o porque quiera hacer de este blog un blog de política. Al contrario, lo hago para terminar de cerrar el “Tema” dentro del blog.
Y quizás, quizás hasta dentro de mucho no hable de políticia. Gracias.
Si irrite a alguno perdon de antemano, pero sepan que yo también estoy irritado y paspado. Este gobierno será volteado. Y será por esta medida.
martes, 15 de abril de 2008
CAPITULO TRES (desamistad)
CAPÍTULO III
Fabián: ¡Hola mi amor! Adelante, por favor.
Carlos: Welcome to the Jaguar house.
F: ¿Te acordás? Bienvenido a la casa del placer.
C: Te acordás hermano que tiempos aquellos.
F: ¿Eso es un tango?
C: Sí, bienvenuti a la casa del placer y la tolerancia.
Mientras subían las escaleras, seguía esta rarísima conversación entre estos muchachos-
F: Placer y tolerancia. Un buen slogan.
C: Cero, pero tolerancia cero.
F: Tolerancia cero. Pero para los pobres.
C: Es la idea mi amigo.
F: Al menos mantengamos el cero en nuestro arco.
C: ¿Qué se cuenta Don Fabián?
F: No sé, pero últimamente duermo al palo.
C: ¿y eso, a que viene?
F: A que me lo soluciones,…
C: Maricón de mierda.
Era así. Fabián tenía un trabajo de mierda a pesar de haberse recibido recientemente de antropólogo. El “ravi” Carlos se dedicaba a hacer trabajos por encargo en la computadora. Ganaba aceptablemente, vivía muy cómodo con sus padres y se dedicaba a darle consejo a sus amigos en su tiempo libre. En realidad solo creían ser grandes amigos. No lo eran porque se conocían hacía menos de tres años. Los había presentado un amigo en común; Leandro. Como muchas otras veces, una historia en común. O varias juntados por algún designio y durante determinado tiempo.
Tres es un asentamiento. Tres es impar. Supuestamente, es el número de la santísima trinidad. Y hasta para los temas religiosos siempre eran dos contra uno, o uno contra dos. Con el transcurso del tiempo, Leandro fue considerado como un bocón engreído que los humillaba en público y hasta en privado también. Un tipo bastante miserable que disfrutaba con el sufrimiento y la desgracia ajena.
C: ¿Qué hacés pajaman?
F: ¡No! Te vas a reír, pero la que más me dolió fue la del olor.
C: Porque vos le habías contado lo de una boliviana..
F: Claro. Exacto. Yo le había contado eso de que una vez me subí a un bondi y una bolita roñosa dice: “Uy que baranda,” porque yo me senté al lado.
C: Eso. Y el te hizo lo mismo en un colectivo.
F: Eso. ¡¡Hijo de mil puta!!
La casa del Ravi era el caos organizado en su máxima expresión. Como un instituto Di Tella del año 2000. La habitación con una pared roja y las otras tres naranjas. El techo blanco. Un artefacto que funcionaba como estufa o como aire acondicionado. Pero no ambas cosas al mismo tiempo. Un sobre vacío,, una foto del abuelo, de los padres, de un perro, una zapatilla, un cuadrito con pescaditos de colores llamativos. Un armario con libros de ciencia, libros de literatura infantil o de política internacional. Adornos que tendrían alrededor de veinte años. Un banderín pequeño con los cinco grandes del fútbol argentino. Otro más grande de Huracán. Compactos por un lado, casettes por otro y hasta algún vinilo. Alguna aspirina, antiinflamatorio o algo contra la alergia encima de la computadora; que nunca descansaba. Un mapa de Europa del siglo XVIII. El piso siempre limpio y una remera de algún equipo brasilero arriba de la cama sin hacer. Un pote de helado vacío. Un teléfono descompuesto, y otro que se encendía si alguien llamaba pero que casi nunca sonaba.
F: ¿Y tu vieja, no te dice nada? Lo único que me gusta es el techo blanco de la habitación. Pero hijo de puta, ahora pintaste de naranja.
C: Mira Fabián, vos estás muy estructurado. No podés vivir así. Se te está q ue mando el bocho. No, no me mires así.. vos sabés que cada uno está en la situación que quiere y le convien..
F: A ver, ¡no! Desde cuando uno está en la posición que le conviene o quiere.
C: ¿Y cómo es?
F: No, a nivel personal podés tener algo de razón. Pero en cuanto a trabajo ni por las chapas.
C: Por eso, ¿cuál es tu miedo más grande?
F: Ya sabés, no jodás.
C: Bueno, es que te deje tu novia.
F: ¿Vos no tenés miedo?
C: Creo que sí, pero lo normal. Ahora ¿Dónde está tu novia?
F: No sé, bah.. calculo que con el amante.
C: Ves ahí está lo que te digo.
F: ¿Dónde, dónde está? ¿Dime quién me lo robo?
C: Hacés un chiste de todo y con todo para sacarte la presión.
F: Está prohibido, ¿desde cuándo?
C: Pero no entendés un choto viejo.
F :Que no es lo mismo que un viejo choto.
C: Y de vuelta con lo mismo ¡¡¡No me toques el culo!!!
F: Por favor, tenés algo de razón. Pero creo que en el fondo sigo sin entenderte.
C: ¿Vos no decís que las cosas no andan bien?
F: Por dónde empiezo.
C: Decíme.
F: Es que te digo que percibo que no andan bien.
C: ¿En que, se más claro?
F: Y… hay muchos indicios. Caras, gestos y otras actitudes nuevas. Bah, por ahí desconocidas.
C: Vamos, decílo.
F: Tengo miedo que me deje.
C: ¿Y?
F: Me hace mierda.
C: Sí, y..
F: Voy a sufrir como creo que no lo merezco. No voy a querer ver a una mina ni de lejos. No voy a saludar ni a mi vieja.
C: Parece un tango.
F: El argentino es un tango. Somos eso, che.
C: Bueno, y .. ¿para coger tampoco estarías con una mina?
F: Con tu vieja.
C: ¡Ah, bueno! Escuchame bien..
F: Que ya sé, tenés la solución para todo. Tenés la respuesta a todos los problemas del mundo. Yo ahora tengo una solución brillante. Ahora que se puede nos casamos (por las dudas te aclaro que seguimos siendo solo amigos) y cada uno la pone por su lado. Si es con una mujer, mejor. ¿No?
C :No boludazo, conozco un flaco que se llama Ariel.
F: Sí, ¿y cuánto gana?
C: Parece que es lo único que te importa.
F: No, no es tan así.
C: ¿Yo cuanto gano?
F: No se, sos mi amigo.
C: Ah., menos mal. La primera respuesta decente.
F: Decíme cuanto gana.
C: Eso no tiene nada que ver.
F: Dale, dale ¡¡decíme cuánto le pagan!!
C: ¡¡No boludazo!! Creo que le pagan más de diez mil pesos.
F: Ah, y ¿Qué querés?
C: Pero boludazo, no sabés que voy a decir.
F: No, pero te conozco y me imagino.
C: Estás insoportable. Parecés una mina.
F: ¿Tan loco estoy?
C: ¿Me vas a dejar hablar sin interrumpir una puta vez? Te digo que el flaco es un maestro que la tiene re-clara. Escucha bien.
A veces era peor que los gritos cuando uno de los dos bajaba la voz e intentaba calmar los ánimos. De hecho, con una mezcla de odio o bronca con impotencia, Fabián masticaba sus sentimientos y escuchaba a su amigo Carlos como tantas otras veces.
F: ¿Te acordás cuando trabaja en el abasto? Había un tipo que cobraba 350 pesos por mes.
C: Sí, y vos también.
F: Tres veces menos que lo que me pagan a mi.
C: ¿Y cómo vivía?
F: ¿Podía vivir encima?
C: ¿Cómo vivía? Se compraba las sobras del pollo o lo más barato de la carne, algo de arroz. Todo eso por seis pesos. Pan viejo, queso baratísimo y mortadela. En total andaba por los diez pesos. ¡¡Con eso comía cuatro o cinco días enteros!! ¿Entendés como es la cosa?
F: Pero eso es una boludez. Y no tiene nada que ver con tu amigo ese.
C: Ahí fallas. Ahí está tu error. Vos no podés entenderme. Lo que no podés entender es que si tuvieras la necesidad de hacerlo y tu situación económica fuera tan, tan…
F: ¿apremiante?
C: Muy bien, eso. Si fuera tan angustiante y desesperante como vos decís insistentemente y todo el tiempo harías algo así. Pero igual Fabián me desconcentrás, no es adónde iba.
F: ¿Adónde ibas?
C: Hay un flaco en mi trabajo. Que si en parte lo que decís vos es verdad. Porque gana una fortuna. Pero es el único tipo que gana esa guita y vive no obsesionado, angustiado o corriendo para todos lados. Por lo menos de los que yo conozco a ese nivel. Ahora mira: esta con una pendeja que está bárbara. Tiene 23, veinte menos que el y… ¡¡¿sabés lo que dice?!!
F: Que es cornudo.
C: Más o menos. Dice que la mina más tarde o temprano lo va a dejar, pero el lo tiente asumido, y reconoce que va a sufrir. Y me lo dijo textual. Lo sabe, pero dice: “¿para que preocuparse ahora si llueve mañana? Mirá si cuando salgo del trabajo me pisa un auto”. Ah, va a hacer una fiesta y te va a gustar, tendrías que venir.
F: Por ahí tenés razón… ¡Mira que gol tan boludo!
C: Sí, que pajero. ¿Te interesa el partido?
F: Y,.. tres a uno.
C: Ñewell`s – Lanús.
F: Apagalo.
C: Dale trolo, toma. Esta es la tarjeta.
Esta tarjeta de mierda. Solo le pude decir: -Bueno está bien.- El ravi me hizo uno de sus típicos gestos tan particulares y me insistió en que no fuera con mi novia. Me abrió la puerta y me comentó algo sobre este tipo. Me dijo que se llamaba Ariel Baues. Era la primera vez que escuchaba ese apellido. Y lo que me llamo la atención fue que no tuviera auto. Su madre había dejado la bolsa de basura con la nota de siempre. Decía que era un “vruto hignorante.” Que “sus amigos (yo, por supuesto también) eramos un dezastre.” En realidad, creo que a pesar de su pretendida y pretenciosa indiferencia le dolía mucho.
De hecho, una vez me contó que la madre le había dicho que se había arrepentido de tenerlo. Y en eso casi siempre pienso cuando camino las veinte cuadras que separan nuestras casas. Que mina loca. Loca y mala. No se que es peor.
Igual: ¿yo soy tan estructurado? ¿Realmente es un problema que me sienta así? Otra vez más. Ahora que no debería pasarme más nada se queda Silvana sin trabajo. Y yo soy una mierda. Que lindo perro. Que raro, parece un ovejero. ¿Cómo hay tantos perros sin dueño? Que flaco, ese bicho pasa hambre. Pensar que ella me va a querer más. No, no no es eso. Tiene razón el ravi. Es pensar que me va a necesitar más, porque está un poco peor que antes. Que sorete. Es la nueva moda. Hace treinta años no era así. ¿O la gente creía que no era así y solo eran aventureros y no revolucionarios? Siempre egoístas todos y pensando en nuestro propio y exclusivo interés. No, si hago la revolución lo hago para mitigar mi culpa o porque no quiero ver al prójimo su friendo. No, no. El ravi también se equivoca. Nadie hace todo por si mismo y para si mismo. Quizás nuestra generación. O como mierda se diga. De cualquier modo cada uno es dueño, amo y señor de sus propias miserias. Y yo las mías no las comparto ni con los amigos. El ravi me conoce tanto.
“¿Qué hacés pajaman?” Que culo ese flaco. Encima había cuatro minas al lado nuestro. Estábamos haciendo la cola, ¿para que carajo era? Era un teatro. El Margarita Xirgú. Debería ser en San Telmo. Lindo ese barrio. ¿Quién era esa mina? Cuántos baches culturales que tengo. Bah, todos los tenemos. Como no voy a tener baches culturales si tengo que cargar, descargar y llevar sobres de mierda para gente de mierda a gente de mierda en un mundo de mierda. ¿Qué carajo hace una flor o una bella mujer en un mundo como este? Le cambia el olor. ¿Nos engañan? ¿O nos muestran que otra cosa es posible? ¿Yo seré una especie de papel higiénico (barato)?
No, si encima soy hincha de Racing. Y bueno, mucho peor lo de Carlos ravi que es de Huracán. Y Ernesto M. ¡¡Cómo lloraba cuando el cuervo salió campeón!! Claro, si eran veinte años. Como no iba a llorar, pobre. Creo que yo lloré más cuando salimos campeones. ¿Será una boludez? No, no. En eso el ravi vuelve a tener razón: Lo que nos conmueve no puede ser nunca una boludez. Quizás tampoco una obra de arte. O una obra de orto. O un orto y punto.
Pero que locura, para que carajo lo llame yo a Leandro el año pasado si en el fondo seguía siendo igual. Bah, todas las personas son iguales. Iguales a si mismas. Debe ser como dice mi vieja: “la esencia de las personas nunca cambia.” Cuatro cuadras menos. Bueno, algo es algo.
Y lo único que se es que el ser humano es el único animal capaz de fabricar una piedra después de haber tropezado dos veces con ella. Y la tercera, la tercera vez que le ocurre le hecha la culpa a la piedra. ¡Piedra de mierda! Porque una piedra es un garrón, pero una piedra sintética es el colmo de la estupidez y la maldad. Y después la tiramos. La hacemos para lastimar al prójimo.
Lo único que se es que no quiero vivir en un mundo donde haya perros que se mueran de hambre y nadie los quiera. Pero.. ¿ese ..? ¿es o no es?
Fabián: ¡Hola mi amor! Adelante, por favor.
Carlos: Welcome to the Jaguar house.
F: ¿Te acordás? Bienvenido a la casa del placer.
C: Te acordás hermano que tiempos aquellos.
F: ¿Eso es un tango?
C: Sí, bienvenuti a la casa del placer y la tolerancia.
Mientras subían las escaleras, seguía esta rarísima conversación entre estos muchachos-
F: Placer y tolerancia. Un buen slogan.
C: Cero, pero tolerancia cero.
F: Tolerancia cero. Pero para los pobres.
C: Es la idea mi amigo.
F: Al menos mantengamos el cero en nuestro arco.
C: ¿Qué se cuenta Don Fabián?
F: No sé, pero últimamente duermo al palo.
C: ¿y eso, a que viene?
F: A que me lo soluciones,…
C: Maricón de mierda.
Era así. Fabián tenía un trabajo de mierda a pesar de haberse recibido recientemente de antropólogo. El “ravi” Carlos se dedicaba a hacer trabajos por encargo en la computadora. Ganaba aceptablemente, vivía muy cómodo con sus padres y se dedicaba a darle consejo a sus amigos en su tiempo libre. En realidad solo creían ser grandes amigos. No lo eran porque se conocían hacía menos de tres años. Los había presentado un amigo en común; Leandro. Como muchas otras veces, una historia en común. O varias juntados por algún designio y durante determinado tiempo.
Tres es un asentamiento. Tres es impar. Supuestamente, es el número de la santísima trinidad. Y hasta para los temas religiosos siempre eran dos contra uno, o uno contra dos. Con el transcurso del tiempo, Leandro fue considerado como un bocón engreído que los humillaba en público y hasta en privado también. Un tipo bastante miserable que disfrutaba con el sufrimiento y la desgracia ajena.
C: ¿Qué hacés pajaman?
F: ¡No! Te vas a reír, pero la que más me dolió fue la del olor.
C: Porque vos le habías contado lo de una boliviana..
F: Claro. Exacto. Yo le había contado eso de que una vez me subí a un bondi y una bolita roñosa dice: “Uy que baranda,” porque yo me senté al lado.
C: Eso. Y el te hizo lo mismo en un colectivo.
F: Eso. ¡¡Hijo de mil puta!!
La casa del Ravi era el caos organizado en su máxima expresión. Como un instituto Di Tella del año 2000. La habitación con una pared roja y las otras tres naranjas. El techo blanco. Un artefacto que funcionaba como estufa o como aire acondicionado. Pero no ambas cosas al mismo tiempo. Un sobre vacío,, una foto del abuelo, de los padres, de un perro, una zapatilla, un cuadrito con pescaditos de colores llamativos. Un armario con libros de ciencia, libros de literatura infantil o de política internacional. Adornos que tendrían alrededor de veinte años. Un banderín pequeño con los cinco grandes del fútbol argentino. Otro más grande de Huracán. Compactos por un lado, casettes por otro y hasta algún vinilo. Alguna aspirina, antiinflamatorio o algo contra la alergia encima de la computadora; que nunca descansaba. Un mapa de Europa del siglo XVIII. El piso siempre limpio y una remera de algún equipo brasilero arriba de la cama sin hacer. Un pote de helado vacío. Un teléfono descompuesto, y otro que se encendía si alguien llamaba pero que casi nunca sonaba.
F: ¿Y tu vieja, no te dice nada? Lo único que me gusta es el techo blanco de la habitación. Pero hijo de puta, ahora pintaste de naranja.
C: Mira Fabián, vos estás muy estructurado. No podés vivir así. Se te está q ue mando el bocho. No, no me mires así.. vos sabés que cada uno está en la situación que quiere y le convien..
F: A ver, ¡no! Desde cuando uno está en la posición que le conviene o quiere.
C: ¿Y cómo es?
F: No, a nivel personal podés tener algo de razón. Pero en cuanto a trabajo ni por las chapas.
C: Por eso, ¿cuál es tu miedo más grande?
F: Ya sabés, no jodás.
C: Bueno, es que te deje tu novia.
F: ¿Vos no tenés miedo?
C: Creo que sí, pero lo normal. Ahora ¿Dónde está tu novia?
F: No sé, bah.. calculo que con el amante.
C: Ves ahí está lo que te digo.
F: ¿Dónde, dónde está? ¿Dime quién me lo robo?
C: Hacés un chiste de todo y con todo para sacarte la presión.
F: Está prohibido, ¿desde cuándo?
C: Pero no entendés un choto viejo.
F :Que no es lo mismo que un viejo choto.
C: Y de vuelta con lo mismo ¡¡¡No me toques el culo!!!
F: Por favor, tenés algo de razón. Pero creo que en el fondo sigo sin entenderte.
C: ¿Vos no decís que las cosas no andan bien?
F: Por dónde empiezo.
C: Decíme.
F: Es que te digo que percibo que no andan bien.
C: ¿En que, se más claro?
F: Y… hay muchos indicios. Caras, gestos y otras actitudes nuevas. Bah, por ahí desconocidas.
C: Vamos, decílo.
F: Tengo miedo que me deje.
C: ¿Y?
F: Me hace mierda.
C: Sí, y..
F: Voy a sufrir como creo que no lo merezco. No voy a querer ver a una mina ni de lejos. No voy a saludar ni a mi vieja.
C: Parece un tango.
F: El argentino es un tango. Somos eso, che.
C: Bueno, y .. ¿para coger tampoco estarías con una mina?
F: Con tu vieja.
C: ¡Ah, bueno! Escuchame bien..
F: Que ya sé, tenés la solución para todo. Tenés la respuesta a todos los problemas del mundo. Yo ahora tengo una solución brillante. Ahora que se puede nos casamos (por las dudas te aclaro que seguimos siendo solo amigos) y cada uno la pone por su lado. Si es con una mujer, mejor. ¿No?
C :No boludazo, conozco un flaco que se llama Ariel.
F: Sí, ¿y cuánto gana?
C: Parece que es lo único que te importa.
F: No, no es tan así.
C: ¿Yo cuanto gano?
F: No se, sos mi amigo.
C: Ah., menos mal. La primera respuesta decente.
F: Decíme cuanto gana.
C: Eso no tiene nada que ver.
F: Dale, dale ¡¡decíme cuánto le pagan!!
C: ¡¡No boludazo!! Creo que le pagan más de diez mil pesos.
F: Ah, y ¿Qué querés?
C: Pero boludazo, no sabés que voy a decir.
F: No, pero te conozco y me imagino.
C: Estás insoportable. Parecés una mina.
F: ¿Tan loco estoy?
C: ¿Me vas a dejar hablar sin interrumpir una puta vez? Te digo que el flaco es un maestro que la tiene re-clara. Escucha bien.
A veces era peor que los gritos cuando uno de los dos bajaba la voz e intentaba calmar los ánimos. De hecho, con una mezcla de odio o bronca con impotencia, Fabián masticaba sus sentimientos y escuchaba a su amigo Carlos como tantas otras veces.
F: ¿Te acordás cuando trabaja en el abasto? Había un tipo que cobraba 350 pesos por mes.
C: Sí, y vos también.
F: Tres veces menos que lo que me pagan a mi.
C: ¿Y cómo vivía?
F: ¿Podía vivir encima?
C: ¿Cómo vivía? Se compraba las sobras del pollo o lo más barato de la carne, algo de arroz. Todo eso por seis pesos. Pan viejo, queso baratísimo y mortadela. En total andaba por los diez pesos. ¡¡Con eso comía cuatro o cinco días enteros!! ¿Entendés como es la cosa?
F: Pero eso es una boludez. Y no tiene nada que ver con tu amigo ese.
C: Ahí fallas. Ahí está tu error. Vos no podés entenderme. Lo que no podés entender es que si tuvieras la necesidad de hacerlo y tu situación económica fuera tan, tan…
F: ¿apremiante?
C: Muy bien, eso. Si fuera tan angustiante y desesperante como vos decís insistentemente y todo el tiempo harías algo así. Pero igual Fabián me desconcentrás, no es adónde iba.
F: ¿Adónde ibas?
C: Hay un flaco en mi trabajo. Que si en parte lo que decís vos es verdad. Porque gana una fortuna. Pero es el único tipo que gana esa guita y vive no obsesionado, angustiado o corriendo para todos lados. Por lo menos de los que yo conozco a ese nivel. Ahora mira: esta con una pendeja que está bárbara. Tiene 23, veinte menos que el y… ¡¡¿sabés lo que dice?!!
F: Que es cornudo.
C: Más o menos. Dice que la mina más tarde o temprano lo va a dejar, pero el lo tiente asumido, y reconoce que va a sufrir. Y me lo dijo textual. Lo sabe, pero dice: “¿para que preocuparse ahora si llueve mañana? Mirá si cuando salgo del trabajo me pisa un auto”. Ah, va a hacer una fiesta y te va a gustar, tendrías que venir.
F: Por ahí tenés razón… ¡Mira que gol tan boludo!
C: Sí, que pajero. ¿Te interesa el partido?
F: Y,.. tres a uno.
C: Ñewell`s – Lanús.
F: Apagalo.
C: Dale trolo, toma. Esta es la tarjeta.
Esta tarjeta de mierda. Solo le pude decir: -Bueno está bien.- El ravi me hizo uno de sus típicos gestos tan particulares y me insistió en que no fuera con mi novia. Me abrió la puerta y me comentó algo sobre este tipo. Me dijo que se llamaba Ariel Baues. Era la primera vez que escuchaba ese apellido. Y lo que me llamo la atención fue que no tuviera auto. Su madre había dejado la bolsa de basura con la nota de siempre. Decía que era un “vruto hignorante.” Que “sus amigos (yo, por supuesto también) eramos un dezastre.” En realidad, creo que a pesar de su pretendida y pretenciosa indiferencia le dolía mucho.
De hecho, una vez me contó que la madre le había dicho que se había arrepentido de tenerlo. Y en eso casi siempre pienso cuando camino las veinte cuadras que separan nuestras casas. Que mina loca. Loca y mala. No se que es peor.
Igual: ¿yo soy tan estructurado? ¿Realmente es un problema que me sienta así? Otra vez más. Ahora que no debería pasarme más nada se queda Silvana sin trabajo. Y yo soy una mierda. Que lindo perro. Que raro, parece un ovejero. ¿Cómo hay tantos perros sin dueño? Que flaco, ese bicho pasa hambre. Pensar que ella me va a querer más. No, no no es eso. Tiene razón el ravi. Es pensar que me va a necesitar más, porque está un poco peor que antes. Que sorete. Es la nueva moda. Hace treinta años no era así. ¿O la gente creía que no era así y solo eran aventureros y no revolucionarios? Siempre egoístas todos y pensando en nuestro propio y exclusivo interés. No, si hago la revolución lo hago para mitigar mi culpa o porque no quiero ver al prójimo su friendo. No, no. El ravi también se equivoca. Nadie hace todo por si mismo y para si mismo. Quizás nuestra generación. O como mierda se diga. De cualquier modo cada uno es dueño, amo y señor de sus propias miserias. Y yo las mías no las comparto ni con los amigos. El ravi me conoce tanto.
“¿Qué hacés pajaman?” Que culo ese flaco. Encima había cuatro minas al lado nuestro. Estábamos haciendo la cola, ¿para que carajo era? Era un teatro. El Margarita Xirgú. Debería ser en San Telmo. Lindo ese barrio. ¿Quién era esa mina? Cuántos baches culturales que tengo. Bah, todos los tenemos. Como no voy a tener baches culturales si tengo que cargar, descargar y llevar sobres de mierda para gente de mierda a gente de mierda en un mundo de mierda. ¿Qué carajo hace una flor o una bella mujer en un mundo como este? Le cambia el olor. ¿Nos engañan? ¿O nos muestran que otra cosa es posible? ¿Yo seré una especie de papel higiénico (barato)?
No, si encima soy hincha de Racing. Y bueno, mucho peor lo de Carlos ravi que es de Huracán. Y Ernesto M. ¡¡Cómo lloraba cuando el cuervo salió campeón!! Claro, si eran veinte años. Como no iba a llorar, pobre. Creo que yo lloré más cuando salimos campeones. ¿Será una boludez? No, no. En eso el ravi vuelve a tener razón: Lo que nos conmueve no puede ser nunca una boludez. Quizás tampoco una obra de arte. O una obra de orto. O un orto y punto.
Pero que locura, para que carajo lo llame yo a Leandro el año pasado si en el fondo seguía siendo igual. Bah, todas las personas son iguales. Iguales a si mismas. Debe ser como dice mi vieja: “la esencia de las personas nunca cambia.” Cuatro cuadras menos. Bueno, algo es algo.
Y lo único que se es que el ser humano es el único animal capaz de fabricar una piedra después de haber tropezado dos veces con ella. Y la tercera, la tercera vez que le ocurre le hecha la culpa a la piedra. ¡Piedra de mierda! Porque una piedra es un garrón, pero una piedra sintética es el colmo de la estupidez y la maldad. Y después la tiramos. La hacemos para lastimar al prójimo.
Lo único que se es que no quiero vivir en un mundo donde haya perros que se mueran de hambre y nadie los quiera. Pero.. ¿ese ..? ¿es o no es?
martes, 8 de abril de 2008
CAPÏTULO DOS bis (nada que ver con el resto)
CAPITULO DOS BIS
Bueno, ... ¿Cómo es tu nombre?
Martín.
Martín, mucho gusto –dijo estrechando su mano-. Yo soy Alberto. Te repito: Te
entiendo, pero no puedo hacer nada.
Mucho gusto, sí. Claro, claro, pero vos... Vos me decís eso. Y yo.. Yo como di-
rector, ¿qué le tengo que decir a la gente?
Eso yo te entiendo. Mirá, está es la parte más jodida de mi trabajo. Vos sabés que
el Subministerio de Desinformación me recorto 380000 pesos del presupuesto anual...
Todo esto es cierto, admás Alberto era incapaz de mentir. De hecho, se ocupaba
de cosas que no le correspondían. Pero con las buenas intenciones no siempre sirve. Tra-
bajaba en una amplia oficina dependiente del Subministerio. Y cada vez había menos
dinero disponible. Tarde o temprano, el terminaría fuera de presupuesto, pero eso es para
otra historia.
Pero disculpame, ¿no se puede hacer nada? .... Me cortan los huevos.
No, vos Martín te equivocaste. No podés hacer ingresar a nadie. La verdad para de
finirlo correctamente es así: Si a vos se te va uno o dos vigiladores, eso no implica que pue
das contratar a otros. En tal caso, en tal caso estás obligado a pedir por nota una autoriza-
ción.
Son dos personas con contratos. Son dos personas sin trabajo.
Sí, ya se. ¿Hace cuánto trabajan?
Uno,. , uno, cuatro o cinco meses. Y el otro uno.
Antes, me habías dicho que en tu dirección se había ido uno... ¿Sabés? ¿Me aguan-
Tas un segundo? Voy a hacer un llamadito y hablo con la secretaría de Pandolfio. A ver si
Podemos al menos salvar a uno.
Y esto políticamente...
Esperame, esperame. –a Alberto parecía que nunca le alcanzaba el tiempo.
Rosalía, escuchame bombón aca te habla Alberto. Sí, sí el mismo. Negrita, ¿sabés porque te llamo? Amarrgo y Rombian. AH,,,.. ¿¡Ya te bajaron esa orden!? Puta, no no es
Con vos. Es que acà estoy con Martín-- ¿Tu apellido? Con Martín Rulli. Bueno, bueno.
Igual te agradezco. Tu hijito. Me alegro. Después te llamo. ¿Cómo? No, no sé. Pero te promete que te lo busco.
Esto políticamente. Pero ojalá, no te voy a mentir. Si vos hubiéras venido hace dos o tres semanas posiblemente te decía que hables con el Subministro.
Está bien. Deja Alberto. Ahora hablo con mi secretaria y veo como me pongo en contacto.
No pudo comunicarse en ese momento. Bajo en el ascensor pensando en la injusticia que tendría que cometer. Estaba muy arrepentido de ser el director de esa área y sabía que no podría resistir más de un par de meses. Todo por hacerle caso a Vicente Rossi. En Argentina, ¿quién tiene poder, quién tiene voluntad para cambiar las cosas? ¿Hay alguien con ganas de dar un paso al costado para que las cosas esten solo un poco mejor? Pero tenía claro que parte del juego para continuar en política (sea ascendente o descendente) incluía todo esto y cosas peores aún.
¿Lo llevo jefe? ¿A su casa o a la oficina?
Por favor a mi casa Raúl. Y después te vas. Ah, mañana… Bueno, ahora me fijo adentro del auto y te digo a que hora vengas.
Bueno, bueno. ¿Pasó algo?
No, lo de siempre. Es que estoy medio cansado.
Ingresaron al auto. A las pocas cuadras una gran culpa invadió a Martín. Casi como por instinto ingirió Bromazepan.
Y bueno.. Mañana venite a las 12:30.
¿Perdón?
Es que la culpa y pensar en cuanto trabajaba su chofer, lo había llevado a darle un poco más de horas de reposo. Nunca le había permitido llegar después de las 10, aunque no hubiera ninguna necesidad para hacerlo.
¿Estás sordo? Venite por el Muinicipio a las 12 y media.
Perfecto.
Martín estaba muy cansado y estresado. Saturado por encima de lo habitual. Hacía menos de dos meses que se había separado, pero disfrutaba su soledad. Prendió la tele.
Sí, ha bajado la desocupación en el último..
Y particularmene en el sector estatal. Desde la inversión pública se pretende inyectar a la economía…
Sí, es verdad. Hay más puestos de trabajo.
Bajo el volumen de la tele, se fue a la cocina: abrió la puerta de la heladera y se sirvió un vaso de agua. En vos alta dijo: Sí, estamos mejor.
Bueno, ... ¿Cómo es tu nombre?
Martín.
Martín, mucho gusto –dijo estrechando su mano-. Yo soy Alberto. Te repito: Te
entiendo, pero no puedo hacer nada.
Mucho gusto, sí. Claro, claro, pero vos... Vos me decís eso. Y yo.. Yo como di-
rector, ¿qué le tengo que decir a la gente?
Eso yo te entiendo. Mirá, está es la parte más jodida de mi trabajo. Vos sabés que
el Subministerio de Desinformación me recorto 380000 pesos del presupuesto anual...
Todo esto es cierto, admás Alberto era incapaz de mentir. De hecho, se ocupaba
de cosas que no le correspondían. Pero con las buenas intenciones no siempre sirve. Tra-
bajaba en una amplia oficina dependiente del Subministerio. Y cada vez había menos
dinero disponible. Tarde o temprano, el terminaría fuera de presupuesto, pero eso es para
otra historia.
Pero disculpame, ¿no se puede hacer nada? .... Me cortan los huevos.
No, vos Martín te equivocaste. No podés hacer ingresar a nadie. La verdad para de
finirlo correctamente es así: Si a vos se te va uno o dos vigiladores, eso no implica que pue
das contratar a otros. En tal caso, en tal caso estás obligado a pedir por nota una autoriza-
ción.
Son dos personas con contratos. Son dos personas sin trabajo.
Sí, ya se. ¿Hace cuánto trabajan?
Uno,. , uno, cuatro o cinco meses. Y el otro uno.
Antes, me habías dicho que en tu dirección se había ido uno... ¿Sabés? ¿Me aguan-
Tas un segundo? Voy a hacer un llamadito y hablo con la secretaría de Pandolfio. A ver si
Podemos al menos salvar a uno.
Y esto políticamente...
Esperame, esperame. –a Alberto parecía que nunca le alcanzaba el tiempo.
Rosalía, escuchame bombón aca te habla Alberto. Sí, sí el mismo. Negrita, ¿sabés porque te llamo? Amarrgo y Rombian. AH,,,.. ¿¡Ya te bajaron esa orden!? Puta, no no es
Con vos. Es que acà estoy con Martín-- ¿Tu apellido? Con Martín Rulli. Bueno, bueno.
Igual te agradezco. Tu hijito. Me alegro. Después te llamo. ¿Cómo? No, no sé. Pero te promete que te lo busco.
Esto políticamente. Pero ojalá, no te voy a mentir. Si vos hubiéras venido hace dos o tres semanas posiblemente te decía que hables con el Subministro.
Está bien. Deja Alberto. Ahora hablo con mi secretaria y veo como me pongo en contacto.
No pudo comunicarse en ese momento. Bajo en el ascensor pensando en la injusticia que tendría que cometer. Estaba muy arrepentido de ser el director de esa área y sabía que no podría resistir más de un par de meses. Todo por hacerle caso a Vicente Rossi. En Argentina, ¿quién tiene poder, quién tiene voluntad para cambiar las cosas? ¿Hay alguien con ganas de dar un paso al costado para que las cosas esten solo un poco mejor? Pero tenía claro que parte del juego para continuar en política (sea ascendente o descendente) incluía todo esto y cosas peores aún.
¿Lo llevo jefe? ¿A su casa o a la oficina?
Por favor a mi casa Raúl. Y después te vas. Ah, mañana… Bueno, ahora me fijo adentro del auto y te digo a que hora vengas.
Bueno, bueno. ¿Pasó algo?
No, lo de siempre. Es que estoy medio cansado.
Ingresaron al auto. A las pocas cuadras una gran culpa invadió a Martín. Casi como por instinto ingirió Bromazepan.
Y bueno.. Mañana venite a las 12:30.
¿Perdón?
Es que la culpa y pensar en cuanto trabajaba su chofer, lo había llevado a darle un poco más de horas de reposo. Nunca le había permitido llegar después de las 10, aunque no hubiera ninguna necesidad para hacerlo.
¿Estás sordo? Venite por el Muinicipio a las 12 y media.
Perfecto.
Martín estaba muy cansado y estresado. Saturado por encima de lo habitual. Hacía menos de dos meses que se había separado, pero disfrutaba su soledad. Prendió la tele.
Sí, ha bajado la desocupación en el último..
Y particularmene en el sector estatal. Desde la inversión pública se pretende inyectar a la economía…
Sí, es verdad. Hay más puestos de trabajo.
Bajo el volumen de la tele, se fue a la cocina: abrió la puerta de la heladera y se sirvió un vaso de agua. En vos alta dijo: Sí, estamos mejor.
martes, 1 de abril de 2008
CAPITULO DOS
¿Breve? Resumen del trabajo
Doctor, ¿Cómo está?
Bien, bien Carlitos. ¿Me conseguís un café?
Sí, como no. ¿Cortado?
No, solo nomás.
Listo.
Gracias.
Las amplias oficinas abiertas como boxes privados pero abiertos al público. La pulcritud, el orden administrativo y la gente trabajando ( o haciendo de cuenta que) contrastaba con la imagen que se tiene de cualquier organismo estatal con atención al público.
Hola, doctor, lo ay, ay lo llamó .. . No me acuerdo.
Hombre.
No, mujer.
Susana, ¿mi esposa?
No, no.
La loca Claudia Ferratio.
Tampoco, no.
¿No te dijo el apellido?
Fernández ya se empezaba a impacientar. No era para menos. Y eso que era el jefe y debía tener prioridad sobre el resto.
Enh, creo que si. Alguien que casi nunca llama.
La diputada Laupurtiano.
No, era un apellido español.
Mónica M.
¡Eso! Era ella doctor.
Escuchame linda, ¿todo el día vamos a trabajar así?
Jorge era un tipo cuidadoso, casi miedoso. Que prestaba atención a todo lo que lo rodeaba. Específicamente a los detalles. Más cuidadoso aún era con Lorena “la gomosa”. Ella era una putita casi perfecta por donde se la mire y venía siempre perfumada para el. Una figura escultural, pero con la carne rebalsando en esos lugares que más nos gustan a los hombres. El no le prestaba mucha atención, pensando que está chica tenía algún macho que le habría conseguido el puesto. Además eso de cogerse a la secretaria historicamente, casi siempre termina mal. Y un tipo inteligente y sensato,. ¿para que iba a hacerlo?
El día laboral de Jorge F., normalmente consistía en esperar. Y mientras tanto, hablar con su personal a cargo e intentar saber todo lo que pudiera de ellos y la gente que los rodeaba. Además por supuesto, todo lo que tuviera que ver con el trabajo. También leía el diario.
Señor Fernández.
Decíme Lorena.
Lo llamo Corelli.
Justo el. Otra vez lo mismo. Su trabajo era un poco aburrido y bastante repetitivo. Sólo en ese día, hubo nada más que dos desbordes (cosa que no era habitual) que lo obligaron a intervenir.
Básicamente, Jorge Fernández se encargaba de poner en funcionamiento o hacer funcionar del modo más prolijo posible el castigo concreto y material a los contraventores. Por ejemplo, ese día un tipo que había orinado en un árbol se había puesto muy violento. Intentó golpearlo, pero para algo estaba la gente de seguridad. Y la verdad es que no quiero desviarme de tema, porque lo que realmente molestaba a Fernández era atender (y si por algo estaba en ese puesto y tenía que justificarlo y conservarlo con uñas, huevos, pelos y dientes) a tipos como Edgardo Corelli. El tano petiso. De lo más reaccionario de su partido, un tipo implacable y de pocas pulgas.
Hola Egardo, ¿cómo estás?
Bien corsario, ¿y vos?
Eso era una larga historia. A Jorge Fernádez, le decían el corsario porque cuando durante el gobierno del delincuente vendepatria de Saúl Turco Ménenedez fue uno de los que con más fuerza fustigó y se opuso a las privatizaciones. Y en una de las tantas acaloradas reuniones de comité del año 1992, se apareció con un parche en un ojo. Era en el ojo izquierdo por una úlcera de córnea. En cuanto a Edgardo Corelli se lo tenía como uno de los mejores funcionarios operativos y políticos. Era visto como un tipo con mucha experiencia. Pensaban que era honesto y era capaz. Capaz de hacer cualquier cosa, especialmente con el dinero y sus empleados. Era despiadado y en realidad, se acomodaba a cualquier cosa. No se soportaban.
¿Vos estás seguro de lo que me estás diciendo?
Sí, si no hay dudas.
Pero los dos sabemos quién es Marac.
Sí, ponele todas las fichas porque es el candidato del partido.
Pero, .. ¿no encontraron nada mejor?
Era lo mejor que había para que no se dividiera el partido.
Deben estar todos a las puteadas.
Claro, pero el tipo tampoco está comprometido con nadie.
¿Estás seguro que es lo mejor que se podía hacer?
Mira que las elecciones son el año próximo.
No, justamente, no hay tiempo para boludear. Pero, que se yo..
No vas a votar a Mauricio Crimen.
No, ni por joda Edgardo.
¿Qué hacés delincuente?
¿Cómo estás Vicky?
Victoria era muy bonita e inteligente. Inalcanzable para Ernesto M. ¿Mejor así? Y además tenía la certeza de que no le gustaba, pero le servía para acercarse de un modo u otro a las mujeres. Ese día no había cortes de tránsito para habilitar, ni disposiciones para hacer firmar al jefe.
Mirá Vicky. Mirá lo que esrcribi:
“Tenemos que tener la capacidad de ayudar a un pobre,
De cuidar a un chico, de ayudar a un viejo a cruzar una calle.
De derrocar a un gobierno corrupto, de construir un edificio y
Derribar las prisiones.
Dejar de recibir órdenes para no tener a quien obedecer ni manda.r
Debemos tener la fuerza de confortar a un moribundo
Sin sentir temor por la muerte.
Debemos sentir la humillación que reciba cada ser humano
Y sufrir por todas las injusticias para poder tener la frialdad de cambiar al mundo.
Y no nos resignemos a aceptar que cuando Dios descansó,
Le permitió a Usa a invadir todo lo que el había creado. No
Yankis, el mundo no se usa.
Y dios, ¿les permitió? Destruir lo que queda gracias a un puñado
De especialistas.
Especialistas en sacarle el petróleo a otros países,
Espacialistas en imponer la democracia a los tiros.
Especialistas en destruir el género humano y
Terminar tranformándonos en el peor de los animales.
Como alguna vez dijo Marx, Fidel o el Che:
Tenemos que decir que no.
Doctor, ¿Cómo está?
Bien, bien Carlitos. ¿Me conseguís un café?
Sí, como no. ¿Cortado?
No, solo nomás.
Listo.
Gracias.
Las amplias oficinas abiertas como boxes privados pero abiertos al público. La pulcritud, el orden administrativo y la gente trabajando ( o haciendo de cuenta que) contrastaba con la imagen que se tiene de cualquier organismo estatal con atención al público.
Hola, doctor, lo ay, ay lo llamó .. . No me acuerdo.
Hombre.
No, mujer.
Susana, ¿mi esposa?
No, no.
La loca Claudia Ferratio.
Tampoco, no.
¿No te dijo el apellido?
Fernández ya se empezaba a impacientar. No era para menos. Y eso que era el jefe y debía tener prioridad sobre el resto.
Enh, creo que si. Alguien que casi nunca llama.
La diputada Laupurtiano.
No, era un apellido español.
Mónica M.
¡Eso! Era ella doctor.
Escuchame linda, ¿todo el día vamos a trabajar así?
Jorge era un tipo cuidadoso, casi miedoso. Que prestaba atención a todo lo que lo rodeaba. Específicamente a los detalles. Más cuidadoso aún era con Lorena “la gomosa”. Ella era una putita casi perfecta por donde se la mire y venía siempre perfumada para el. Una figura escultural, pero con la carne rebalsando en esos lugares que más nos gustan a los hombres. El no le prestaba mucha atención, pensando que está chica tenía algún macho que le habría conseguido el puesto. Además eso de cogerse a la secretaria historicamente, casi siempre termina mal. Y un tipo inteligente y sensato,. ¿para que iba a hacerlo?
El día laboral de Jorge F., normalmente consistía en esperar. Y mientras tanto, hablar con su personal a cargo e intentar saber todo lo que pudiera de ellos y la gente que los rodeaba. Además por supuesto, todo lo que tuviera que ver con el trabajo. También leía el diario.
Señor Fernández.
Decíme Lorena.
Lo llamo Corelli.
Justo el. Otra vez lo mismo. Su trabajo era un poco aburrido y bastante repetitivo. Sólo en ese día, hubo nada más que dos desbordes (cosa que no era habitual) que lo obligaron a intervenir.
Básicamente, Jorge Fernández se encargaba de poner en funcionamiento o hacer funcionar del modo más prolijo posible el castigo concreto y material a los contraventores. Por ejemplo, ese día un tipo que había orinado en un árbol se había puesto muy violento. Intentó golpearlo, pero para algo estaba la gente de seguridad. Y la verdad es que no quiero desviarme de tema, porque lo que realmente molestaba a Fernández era atender (y si por algo estaba en ese puesto y tenía que justificarlo y conservarlo con uñas, huevos, pelos y dientes) a tipos como Edgardo Corelli. El tano petiso. De lo más reaccionario de su partido, un tipo implacable y de pocas pulgas.
Hola Egardo, ¿cómo estás?
Bien corsario, ¿y vos?
Eso era una larga historia. A Jorge Fernádez, le decían el corsario porque cuando durante el gobierno del delincuente vendepatria de Saúl Turco Ménenedez fue uno de los que con más fuerza fustigó y se opuso a las privatizaciones. Y en una de las tantas acaloradas reuniones de comité del año 1992, se apareció con un parche en un ojo. Era en el ojo izquierdo por una úlcera de córnea. En cuanto a Edgardo Corelli se lo tenía como uno de los mejores funcionarios operativos y políticos. Era visto como un tipo con mucha experiencia. Pensaban que era honesto y era capaz. Capaz de hacer cualquier cosa, especialmente con el dinero y sus empleados. Era despiadado y en realidad, se acomodaba a cualquier cosa. No se soportaban.
¿Vos estás seguro de lo que me estás diciendo?
Sí, si no hay dudas.
Pero los dos sabemos quién es Marac.
Sí, ponele todas las fichas porque es el candidato del partido.
Pero, .. ¿no encontraron nada mejor?
Era lo mejor que había para que no se dividiera el partido.
Deben estar todos a las puteadas.
Claro, pero el tipo tampoco está comprometido con nadie.
¿Estás seguro que es lo mejor que se podía hacer?
Mira que las elecciones son el año próximo.
No, justamente, no hay tiempo para boludear. Pero, que se yo..
No vas a votar a Mauricio Crimen.
No, ni por joda Edgardo.
¿Qué hacés delincuente?
¿Cómo estás Vicky?
Victoria era muy bonita e inteligente. Inalcanzable para Ernesto M. ¿Mejor así? Y además tenía la certeza de que no le gustaba, pero le servía para acercarse de un modo u otro a las mujeres. Ese día no había cortes de tránsito para habilitar, ni disposiciones para hacer firmar al jefe.
Mirá Vicky. Mirá lo que esrcribi:
“Tenemos que tener la capacidad de ayudar a un pobre,
De cuidar a un chico, de ayudar a un viejo a cruzar una calle.
De derrocar a un gobierno corrupto, de construir un edificio y
Derribar las prisiones.
Dejar de recibir órdenes para no tener a quien obedecer ni manda.r
Debemos tener la fuerza de confortar a un moribundo
Sin sentir temor por la muerte.
Debemos sentir la humillación que reciba cada ser humano
Y sufrir por todas las injusticias para poder tener la frialdad de cambiar al mundo.
Y no nos resignemos a aceptar que cuando Dios descansó,
Le permitió a Usa a invadir todo lo que el había creado. No
Yankis, el mundo no se usa.
Y dios, ¿les permitió? Destruir lo que queda gracias a un puñado
De especialistas.
Especialistas en sacarle el petróleo a otros países,
Espacialistas en imponer la democracia a los tiros.
Especialistas en destruir el género humano y
Terminar tranformándonos en el peor de los animales.
Como alguna vez dijo Marx, Fidel o el Che:
Tenemos que decir que no.
viernes, 28 de marzo de 2008
Pausa a la novela
DICCIONARIO ROCK CASTELLANO
Rock: Actitud rebelde e inconformista. Seguida de ignorancia o desconocimiento cultural importante.Bernardo Neustadt.
No-rock: Lo opuesto. Mariano Grondona.
Pop: Conformista, blando, semigay, Soldán.
Post-Rock: Borracho, pastillero/a. De voz ronca. Basile.
Pre-rock: Los callejeros. El punk.
Pseudo-rock: Tipo que araño la fama y el dinero, pero no llegó. Pete Best.
Glam: Gay, pintarrajeado. Amanerado, twisted sister y M.Jackson.
Heavy: Tener dolor de muelas y no ir al dentista.
Masoquista: Poligamia.
Rock nacional: Rock argentino. Argentino y peronista.
Música de la nueva era: Un tipo que dejo de ser heavy por ir al dentista, escucho esa música en la sala de espera del dentista. Paso anterior o posterior a volverse gay o glam.
Música étnica: El tipo que lo dejo la esposa, pero por suerte tiene plata y está al pedo. Ya se canso de Nazareth o Hendrix y por ahí hasta tiene un hijo.
Música alternativa: Adolescente que quiere escuchar música distinta a todo el mundo, pero tiene miedo de ser punk. Boludo que se pinta como una mina a ver si se le acerca alguna y que no le peguen en el colegio porque es raro.
Música disco: Joven frívolo que quiere enmantecar. Pero quiere creer que es más difícil de lo que le parece. Usar ropa de puto y bailar como tal. Ponerse mucho perfume. Saber bailar.
Cumbia: Musica colombiana; engendro musical argentino. Borracho, drogadicto, inculto e irresponsable. No prende bengalas porque no descubrió el fuego. Eslabón perdido entre el argentino actual y el europeo que descendió del barco.
Rock: Actitud rebelde e inconformista. Seguida de ignorancia o desconocimiento cultural importante.Bernardo Neustadt.
No-rock: Lo opuesto. Mariano Grondona.
Pop: Conformista, blando, semigay, Soldán.
Post-Rock: Borracho, pastillero/a. De voz ronca. Basile.
Pre-rock: Los callejeros. El punk.
Pseudo-rock: Tipo que araño la fama y el dinero, pero no llegó. Pete Best.
Glam: Gay, pintarrajeado. Amanerado, twisted sister y M.Jackson.
Heavy: Tener dolor de muelas y no ir al dentista.
Masoquista: Poligamia.
Rock nacional: Rock argentino. Argentino y peronista.
Música de la nueva era: Un tipo que dejo de ser heavy por ir al dentista, escucho esa música en la sala de espera del dentista. Paso anterior o posterior a volverse gay o glam.
Música étnica: El tipo que lo dejo la esposa, pero por suerte tiene plata y está al pedo. Ya se canso de Nazareth o Hendrix y por ahí hasta tiene un hijo.
Música alternativa: Adolescente que quiere escuchar música distinta a todo el mundo, pero tiene miedo de ser punk. Boludo que se pinta como una mina a ver si se le acerca alguna y que no le peguen en el colegio porque es raro.
Música disco: Joven frívolo que quiere enmantecar. Pero quiere creer que es más difícil de lo que le parece. Usar ropa de puto y bailar como tal. Ponerse mucho perfume. Saber bailar.
Cumbia: Musica colombiana; engendro musical argentino. Borracho, drogadicto, inculto e irresponsable. No prende bengalas porque no descubrió el fuego. Eslabón perdido entre el argentino actual y el europeo que descendió del barco.
martes, 25 de marzo de 2008
CAPÏTULO UNO (segunda parte
En ese momento el mundo se hundió para Ernesto. O quizás el sentía que se hundía en las profundidades de un mundo en el que no valía la pena vivir. Recordó sus dos úlnicas novias en un mundo en el que el sexo para los jóvenes de su edad era casi tan fácil como tomar una birra. Pero a el no le gustaba la cerveza. El prefería el té. ¿Cuánto tarda uno en tomar un té? Y además no daña al organismo. Una cerveza la toma cualquiera y se comparte con cualquier. Pero no quiero que se malinterprete la metáfora, porque a el le gustaban mucho las mujeres. Pero no quería una pequeña aventura y quedar enamorado como un tarado de alguien que no valiera la pena.
Hay que ser justo y resaltar el estado anímico de Ernesto M. Recurría dia por medio al consumo de ansilíticos. A su padre lo veía dos o tres veces al año. Solo cuando la circunstancias lo exigían. Era lo que el había anhelado desde muy pequeño. Pero ahora, ahora que ocurría esto que tanto deseaba en el fondo se sentía algo vacío. Es que… ¿está mal esperar algo así como un gesto de grandeza y reconciliación (aunque nunca hubieran peleado) de su propio padre? De a ratos se sentía un sorete fresquito y recién cagado. Y a usted lector: ¿le gusta tocar, oler, o estar cerca de la mierda recién sacada y humeante?
La reunión en la casa de Jorge, terminó al voleo como solía ocurrir casi todos los sábados. Esta vez (era raro) Ernesto M. fue el último en irse. Y tenía un motivo para hacerlo.
E.M.: yo quería hablarte de algo. Igual, en un rato ya me voy.
J.F.: No, dale decime. ¿Querés tomar algo?
E.M.: ¿Algo más todavía?
J.F.: En serio, ¿de que querías hablarme?
E.M.: Del trabajo, bah.. del sueldo.
J.F.: ¿Qué no te pagaron, te lo bajaron?
E.M.: Me pagaron y no me lo bajaron. Bah, por lo menos me aumentaron veinte pesos cuando empezó el año.
J.F: Eso, hay que ser positivo.
Pero no es un chiste. El diálogo se iba produciendo de este modo y Jorge estaba convencido de lo que decía. Ernesto se sentía ultrajado. Le costaba no reaccionar de mala manera.
E.M.: No, cobro muy poco.
J.F.: ¿Y con quién hablaste?
E.M.: Con recursos humanos. En Diciembre del año pasado habían prometido un aumento de 200, en Enero de 100 y bueno ahora estos 20.
J.F. : Si están todos boludeando, habla con el jefe.
E.M.: Con el jefe no puedo.
Es que el muy cabrón de Vicente Osvaldo Rozi, no permitía (previa orden dada a sus tres secretarias) que nadie se le acercara a hacerle ningún tipo de reclamo. Hacía más de un año habían bajado todos los sueldos del personal contratado. Ernesto M comenzaba a sentirse más disconforme con Fenández. Es que lo que de a poco iba a ir entendiendo es que “Don Fernández” en última instancia era prácticamente igual a su jefe. Por favor, mátices y anécdotas al margen.
J.F.: Y decime Ernestito, ¿vos cuanto cobrás?
E.M.: Yo, eh… 690 pesos.
J.F.: Eso es una mierda. ¿Pero vos que hacés?
E.M. : Yo, trabajar.
J.F. : Por supuesto, pero además de trabajar.
Eso era lo que más detestaba Ernesto M.- Simplemente sentía que estaba hablando con Vito Corleone. ¿Es que no cobraba un sueldo por trabajar? ¿Qué se suponía que tenía que hacer?
E.M.: No sé, no te entiendo.
J.F.: Me imagino que no está solo tu jefe como superior. Y además creo que vos estás mucho más preparado que algunos que ganan más que vos y ocupan algún cargo jerárquico.
Y esa manera tan particular (¿tal vez sin darse cuenta?) que tenía Jorge de humillar a los demás. O ese modo de intentar explicarlo todo con teorías erróneas, o premisas verdaderas; pero con conclusiones siempre falsas. Pero Ernesto M. estaba siendo muy terminante e injusto con alguien que alguna vez lo había ayudado. Pensemos que alguien tenía que tener la culpa de que Ernesto M. fuera un infeliz.
Iba caminando hacia su casa, posando sus ojos en alguna nalga inocente (o no tanto) o en un pecho escandaloso (o no tanto). Poseía un dolor interno casi desgarrador. No podía vivir de ese modo. No podía sentirse así. ¿Cuánto tiempo más tendría que soportar esa angustia? ¿Quién lo entendía? ¿Quién lo querría?
Quien no podía imaginar como se sentía Ernesto era Jorge. Para quien, justamente y a pesar de su juventud, era un pajero viejo. Don Jorge, se sentaría en un sillón como un burgués y sus tres hijos comodamente a v ver alguna película, mientras su esposa le preparaba la cena. Y no podía dejar de pensar el día en el que conoció al joven Ernesto. Todavía por esa época la madre de Ernesto M., Mónica esta perdidamente enamorada de Fernández. Fue en un local de la calle Moreno, pero voy a ser discreto y me reservo el resto de los datos.
¿Qué tal, este es tu hijo?
Sí.
Pero.. ¿Cuántos años tenés?
Doce, señor.
Guau. No, el señor está en el cielo, yo soy Jorge. Parecés mayor.
Sí, todo el tiempo me lo dicen.
Y era en esa incipiente democracia donde empezó a militar Ernesto M. Pero no pasaron muchos años más para que se transformara en un marxista con todas las letras. Pero seguía militando en ese partido. Y a veces, tenía miedo en ser como Jorge, o ser como su padre. A veces tenía miedo de ser. A veces, simplemente sentía miedo.
Lo que recordaba Jorge de Ernesto era un chico algo uraño y muy sensible. Fanático hasta la locura de San Lorenzo. Lo veía muy frágil. Y aunque para Ernesto nunca fuera algo claro, Jorge lo veía como a un hijo. Sentía tantas responsabilidades por este chico que hasta lo llevaba a ver a Boca casi tanto como a sus propios hijos. Lo más notable es el odio que venía incubando y el resentimiento hacia Fenández que Ernesto sentía databa de años. De hecho, ahora que no era un adolescente, lo veía como un hipócrita, mentiroso. Defensor de la Iglesia, la sociedad rural, los militares y otras sociedades retrogradas. ¿Y se decía a si mismo comunista? ¿y cuál era el problema si había tantos putos en las calles de Buenos Aires? ¿La culpa del mal funcionamiento del mundo era de las mujeres? Simplemente, sentía asco y odio. También impotencia por la diferencia de poder, clase y dinero. Creía que Jorge sentía que el debía rendirle pleistecia por haberlo conseguido un trabajo de dos mangos. ¿Pero a cuántos tipos con juicios por corrupción había acomodado con jugosos sueldos? Desde que tenía memoria lo recordaba como un tipo que contestaba una pregunta con otra pregunta, un tipo que siempre tenía razón. Que si no tenía razón, buscaba una chicana o un elemento lateral para desviar el tema. Aunque lo peor (para Ernesto M.) de todo era cuando recurría al chiste fácil y/o la humillación.
Mediante algún servicio en el ínterin, Fernández le había prometido a Mónica conseguirle un trabajo a su hijo cuando creciera. Para que pudiera estudiar mientras tanto. Pero en ese mientras tanto, Argentina estaba desapa- reciendo.
¿Qué hacés Ernesto?
Que hacés ma.
¿Hablaste con Jorge?
Sí, por supuesto.
¿Qué te dijo?
Ya sabés.
¿Pero,, escúchame? ¿¡Sos tarado o te hacés?!
Me dio a entender que tendría que hablar con alguien, que acomodarme con alguno.
¿Y el para que está? Ahora lo llamo.
¡No, no! Tenés razón, el esta para eso. Pero desde ahora en más no le pido más nada.
Hay que ser justo y resaltar el estado anímico de Ernesto M. Recurría dia por medio al consumo de ansilíticos. A su padre lo veía dos o tres veces al año. Solo cuando la circunstancias lo exigían. Era lo que el había anhelado desde muy pequeño. Pero ahora, ahora que ocurría esto que tanto deseaba en el fondo se sentía algo vacío. Es que… ¿está mal esperar algo así como un gesto de grandeza y reconciliación (aunque nunca hubieran peleado) de su propio padre? De a ratos se sentía un sorete fresquito y recién cagado. Y a usted lector: ¿le gusta tocar, oler, o estar cerca de la mierda recién sacada y humeante?
La reunión en la casa de Jorge, terminó al voleo como solía ocurrir casi todos los sábados. Esta vez (era raro) Ernesto M. fue el último en irse. Y tenía un motivo para hacerlo.
E.M.: yo quería hablarte de algo. Igual, en un rato ya me voy.
J.F.: No, dale decime. ¿Querés tomar algo?
E.M.: ¿Algo más todavía?
J.F.: En serio, ¿de que querías hablarme?
E.M.: Del trabajo, bah.. del sueldo.
J.F.: ¿Qué no te pagaron, te lo bajaron?
E.M.: Me pagaron y no me lo bajaron. Bah, por lo menos me aumentaron veinte pesos cuando empezó el año.
J.F: Eso, hay que ser positivo.
Pero no es un chiste. El diálogo se iba produciendo de este modo y Jorge estaba convencido de lo que decía. Ernesto se sentía ultrajado. Le costaba no reaccionar de mala manera.
E.M.: No, cobro muy poco.
J.F.: ¿Y con quién hablaste?
E.M.: Con recursos humanos. En Diciembre del año pasado habían prometido un aumento de 200, en Enero de 100 y bueno ahora estos 20.
J.F. : Si están todos boludeando, habla con el jefe.
E.M.: Con el jefe no puedo.
Es que el muy cabrón de Vicente Osvaldo Rozi, no permitía (previa orden dada a sus tres secretarias) que nadie se le acercara a hacerle ningún tipo de reclamo. Hacía más de un año habían bajado todos los sueldos del personal contratado. Ernesto M comenzaba a sentirse más disconforme con Fenández. Es que lo que de a poco iba a ir entendiendo es que “Don Fernández” en última instancia era prácticamente igual a su jefe. Por favor, mátices y anécdotas al margen.
J.F.: Y decime Ernestito, ¿vos cuanto cobrás?
E.M.: Yo, eh… 690 pesos.
J.F.: Eso es una mierda. ¿Pero vos que hacés?
E.M. : Yo, trabajar.
J.F. : Por supuesto, pero además de trabajar.
Eso era lo que más detestaba Ernesto M.- Simplemente sentía que estaba hablando con Vito Corleone. ¿Es que no cobraba un sueldo por trabajar? ¿Qué se suponía que tenía que hacer?
E.M.: No sé, no te entiendo.
J.F.: Me imagino que no está solo tu jefe como superior. Y además creo que vos estás mucho más preparado que algunos que ganan más que vos y ocupan algún cargo jerárquico.
Y esa manera tan particular (¿tal vez sin darse cuenta?) que tenía Jorge de humillar a los demás. O ese modo de intentar explicarlo todo con teorías erróneas, o premisas verdaderas; pero con conclusiones siempre falsas. Pero Ernesto M. estaba siendo muy terminante e injusto con alguien que alguna vez lo había ayudado. Pensemos que alguien tenía que tener la culpa de que Ernesto M. fuera un infeliz.
Iba caminando hacia su casa, posando sus ojos en alguna nalga inocente (o no tanto) o en un pecho escandaloso (o no tanto). Poseía un dolor interno casi desgarrador. No podía vivir de ese modo. No podía sentirse así. ¿Cuánto tiempo más tendría que soportar esa angustia? ¿Quién lo entendía? ¿Quién lo querría?
Quien no podía imaginar como se sentía Ernesto era Jorge. Para quien, justamente y a pesar de su juventud, era un pajero viejo. Don Jorge, se sentaría en un sillón como un burgués y sus tres hijos comodamente a v ver alguna película, mientras su esposa le preparaba la cena. Y no podía dejar de pensar el día en el que conoció al joven Ernesto. Todavía por esa época la madre de Ernesto M., Mónica esta perdidamente enamorada de Fernández. Fue en un local de la calle Moreno, pero voy a ser discreto y me reservo el resto de los datos.
¿Qué tal, este es tu hijo?
Sí.
Pero.. ¿Cuántos años tenés?
Doce, señor.
Guau. No, el señor está en el cielo, yo soy Jorge. Parecés mayor.
Sí, todo el tiempo me lo dicen.
Y era en esa incipiente democracia donde empezó a militar Ernesto M. Pero no pasaron muchos años más para que se transformara en un marxista con todas las letras. Pero seguía militando en ese partido. Y a veces, tenía miedo en ser como Jorge, o ser como su padre. A veces tenía miedo de ser. A veces, simplemente sentía miedo.
Lo que recordaba Jorge de Ernesto era un chico algo uraño y muy sensible. Fanático hasta la locura de San Lorenzo. Lo veía muy frágil. Y aunque para Ernesto nunca fuera algo claro, Jorge lo veía como a un hijo. Sentía tantas responsabilidades por este chico que hasta lo llevaba a ver a Boca casi tanto como a sus propios hijos. Lo más notable es el odio que venía incubando y el resentimiento hacia Fenández que Ernesto sentía databa de años. De hecho, ahora que no era un adolescente, lo veía como un hipócrita, mentiroso. Defensor de la Iglesia, la sociedad rural, los militares y otras sociedades retrogradas. ¿Y se decía a si mismo comunista? ¿y cuál era el problema si había tantos putos en las calles de Buenos Aires? ¿La culpa del mal funcionamiento del mundo era de las mujeres? Simplemente, sentía asco y odio. También impotencia por la diferencia de poder, clase y dinero. Creía que Jorge sentía que el debía rendirle pleistecia por haberlo conseguido un trabajo de dos mangos. ¿Pero a cuántos tipos con juicios por corrupción había acomodado con jugosos sueldos? Desde que tenía memoria lo recordaba como un tipo que contestaba una pregunta con otra pregunta, un tipo que siempre tenía razón. Que si no tenía razón, buscaba una chicana o un elemento lateral para desviar el tema. Aunque lo peor (para Ernesto M.) de todo era cuando recurría al chiste fácil y/o la humillación.
Mediante algún servicio en el ínterin, Fernández le había prometido a Mónica conseguirle un trabajo a su hijo cuando creciera. Para que pudiera estudiar mientras tanto. Pero en ese mientras tanto, Argentina estaba desapa- reciendo.
¿Qué hacés Ernesto?
Que hacés ma.
¿Hablaste con Jorge?
Sí, por supuesto.
¿Qué te dijo?
Ya sabés.
¿Pero,, escúchame? ¿¡Sos tarado o te hacés?!
Me dio a entender que tendría que hablar con alguien, que acomodarme con alguno.
¿Y el para que está? Ahora lo llamo.
¡No, no! Tenés razón, el esta para eso. Pero desde ahora en más no le pido más nada.
lunes, 17 de marzo de 2008
CAPITULO I (parte uno) - Reunión
- Che, inútil, ayuda con el feca –dijo Jorge.
Era raro que Ernesto M. contestara. Simplemente abandonaba sus pensamientos y sacaba las tasas, cucharas y el café.
-¡Pero escuchame! ¿No le desarmaron el equipo a San Lorenzo también? –dijo Martín mientras le tocaba la pierna derecha a Ernesto.
-TE Vi, … ¡¡Forro, forrazo!! Le tocás la pierna a este gilun.
-No, no pero igual River está muy por encima del resto. –aporto Claudio.
Dentro del caos, Roberto actuó:
-¡¡No rompan las bolas!! Si nosotros (en alusión a San Lorenzo) le ganábamos a Racing ya casi éramos campeones.
-Está bien, está bien . Pero no te olvides que le desarmaron el equipo. – Martín.
-¡Pero viejo! Les pasa a todos. –Roberto.
-Eso es cierto. En realidad las dos cosas lo son..
Alguien interrumpió a Ernesto M. No importaba quien o porque. Eran perdedores, resentidos aspirantes a borrachos. Algo lo desperto. Casi nunca hablaba. De hecho, cada vez que lo hacía se arrepentía de hacerlo. Siempre pensaba que peor era estar el sábado solo en su casa leyendo o mirando la televisión. Aunque era como cuando los chicos en el colegio prefieren ser maltratados o humillados antes que pasar desapercibidos y olvidados por todos. Que para un chico el colegio es el mundo. Para Ernesto estas reuniones eran algo similar. Similar a un colegio, ¿o similar al mundo? Divagaba cuando algo lo despertó.
-¿No vamos a hablar más de poítica? Eh, ¿vos zurdito?
Las agresiones eran constantes, y el “que era el pibe”, no podía comprender que era envidiado a causa de su juventud. Y se sentía muy solo. A pesar de estar acompañado.
Jorge Fernádez era ingeniero, había militado toda su vida en la UCA (Unión de Centro para Argentina). Se definía comunista, pero se comportaba y pensaba pragmáticamente como un reaccionario. Confundía la causa con la consecuencia. Había nacido el 16 de Julio de 1950. Tenía tres hijos y una mujer que se llamaba Susana. Pero se sentía feliz y pleno solo cuando estaba sin nadie de su familia cerca. Su esposa tenía seis años menos que el. Fanático de Boca y de las decadentes y sensacionalistas películas norteamericanas.
Martín era el personaje más simpático de la mesa. Era el único que no detestaba a las mujeres. Era histriónico y graciosos. Habitualmente estaba de buen humor y era muy optimista. Vivía en provincia y tenía siete años más que Jorge. Había estado afiliado al Pc, pero era muy crítico respecto a lo que había sido el experimento de la URSS. Tenía dos hijos de la edad de Ernesto M. La mayor vivía en España. La relación con su esposa nunca había sido buena.
Roberto era el más calentón y el más inteligente de todos ellos. Era hincha de San Lorenzo, y era por quien Ernesto tenía más simpatía y creía tener más cosas en común. Lo que ocurría era que antes de la irrupción de Ernesto en la mesa de los impresentables, era el más joven. Era remisero desde hacía muchos años, pero era aficionado a la música clásica, la ópera y el tango más ortodoxo. Estaba separado y tenía un hijo de cinco años. Había nacido en el 61. Y Claudio, su hermano mayor tenía un año más que Jorge. Dueño de un lubricentro. Alcohólico con todas las letras. Su relación con el dinero y con las mujeres eran caóticas. De hecho, había mantenido muchos años a su hermano menor, pero ahora no tenía casa propia. Su hija Daniela de siete años, no se le parecía en nada. Pero en fin, todos tenemos nuestras innumerables e incontables miserias..
Perdón por el necesario paréntesis. Vuelvo a Ernesto M. Tenía enormes problemas de concentración que lo obligaban a dejar la facultad, recinto al que concurría con la esperanza de conocer a alguna mujer.
-¿En dónde estás pibe? Escucháme, vos sos un intelectual. Lo defendes a Maradona. ¿Maradona es tu ídolo? –Martín.
-Sí – contestó Ernesto M. Las rencillas ubicaban un tema de conversación. El nunca lo elegía. Y cuando se manifestaba se sentía derrotado por unos o por otros.
-Deja, no sé. . ¡¡¿Para qué carajo lees tanto?!!
¿Cómo podría explicar lo que sentía? En un mundo de hipócritas, mentirosos, mediocres y farsantes, Diego Armando es auténtico. Inimitable, muy talentoso. Un tipo realmente envidiable en un país de envidiosos. Y claro, no es Lenin. No, porque no es contemporáneo. Cuando Ernesto M. tuvo un esguince estuvo más de un mes sin poder caminar. Otro mes en bastón y con el pie vendado, mientras que Maradona en el mundial de 1990 (en peor estado que el) le daba un gol hecho a Caniggia en los octavos de final. Cuando un país está plagado de incapaces e inconcientes emergía la figura de un tipo que, como decía Arrigo Sacchi: “no solo es capaz de hacer lo imposible, sino lo inimaginable”. Pero Ernesto M. no sabía expresarse correctamente, además no sería escuchado. Y si para un marxista esto no son argumentos… ¿Cuándo fueron más felices los italianos del sur que cuando Maradona jugó en el Nápoli?
Quizás Ernesto M. estaba más sensible que nunca y se sentía muy frustrado al ser un oficinista de 26 años con un gran caudal intelectual. Además creía (y no se equivocaba) que su honestidad, su humildad, su trans- parencia y franqueza le jugaban en contra. Pero no solo en el trabajo, sino en toda su vida. A lo largo de toda la historia de su vida. Habría que sumar su tendencia a pasar desapercibido en muchas circunstancias.
-Yo no sé como son las mujeres, -Jorge.
-Necesitan afecto y contención - Martín.
-El problema de las mujeres empezó en la década del 60. Con la famosa “liberación femenina”. Y nosotros somos los principales responsables. Porque claro, vemos una mina en minifalda y nos gusta. Pero fuímos nosotros como hombres que fuimos perdiendo el control, el poder -Jorge.
-Una locura. Sin tener en cuenta los derechos de las minorías, la democratización de la sociedad o los hombres que al morir en las guerras obligaban a las mujeres a trabajar.
-¡¡No, no!! No saben lo que quieren. – dijo Claudio.
-Y cuando lo saben, lo reprimen, - dijo con firmeza y desición Ernesto M.
-Pero, ¡¿qué sabés vos?! Vos le tenés miedo a las mujeres -dijo Martín señalando con el dedo índice a Ernesto M.
Era raro que Ernesto M. contestara. Simplemente abandonaba sus pensamientos y sacaba las tasas, cucharas y el café.
-¡Pero escuchame! ¿No le desarmaron el equipo a San Lorenzo también? –dijo Martín mientras le tocaba la pierna derecha a Ernesto.
-TE Vi, … ¡¡Forro, forrazo!! Le tocás la pierna a este gilun.
-No, no pero igual River está muy por encima del resto. –aporto Claudio.
Dentro del caos, Roberto actuó:
-¡¡No rompan las bolas!! Si nosotros (en alusión a San Lorenzo) le ganábamos a Racing ya casi éramos campeones.
-Está bien, está bien . Pero no te olvides que le desarmaron el equipo. – Martín.
-¡Pero viejo! Les pasa a todos. –Roberto.
-Eso es cierto. En realidad las dos cosas lo son..
Alguien interrumpió a Ernesto M. No importaba quien o porque. Eran perdedores, resentidos aspirantes a borrachos. Algo lo desperto. Casi nunca hablaba. De hecho, cada vez que lo hacía se arrepentía de hacerlo. Siempre pensaba que peor era estar el sábado solo en su casa leyendo o mirando la televisión. Aunque era como cuando los chicos en el colegio prefieren ser maltratados o humillados antes que pasar desapercibidos y olvidados por todos. Que para un chico el colegio es el mundo. Para Ernesto estas reuniones eran algo similar. Similar a un colegio, ¿o similar al mundo? Divagaba cuando algo lo despertó.
-¿No vamos a hablar más de poítica? Eh, ¿vos zurdito?
Las agresiones eran constantes, y el “que era el pibe”, no podía comprender que era envidiado a causa de su juventud. Y se sentía muy solo. A pesar de estar acompañado.
Jorge Fernádez era ingeniero, había militado toda su vida en la UCA (Unión de Centro para Argentina). Se definía comunista, pero se comportaba y pensaba pragmáticamente como un reaccionario. Confundía la causa con la consecuencia. Había nacido el 16 de Julio de 1950. Tenía tres hijos y una mujer que se llamaba Susana. Pero se sentía feliz y pleno solo cuando estaba sin nadie de su familia cerca. Su esposa tenía seis años menos que el. Fanático de Boca y de las decadentes y sensacionalistas películas norteamericanas.
Martín era el personaje más simpático de la mesa. Era el único que no detestaba a las mujeres. Era histriónico y graciosos. Habitualmente estaba de buen humor y era muy optimista. Vivía en provincia y tenía siete años más que Jorge. Había estado afiliado al Pc, pero era muy crítico respecto a lo que había sido el experimento de la URSS. Tenía dos hijos de la edad de Ernesto M. La mayor vivía en España. La relación con su esposa nunca había sido buena.
Roberto era el más calentón y el más inteligente de todos ellos. Era hincha de San Lorenzo, y era por quien Ernesto tenía más simpatía y creía tener más cosas en común. Lo que ocurría era que antes de la irrupción de Ernesto en la mesa de los impresentables, era el más joven. Era remisero desde hacía muchos años, pero era aficionado a la música clásica, la ópera y el tango más ortodoxo. Estaba separado y tenía un hijo de cinco años. Había nacido en el 61. Y Claudio, su hermano mayor tenía un año más que Jorge. Dueño de un lubricentro. Alcohólico con todas las letras. Su relación con el dinero y con las mujeres eran caóticas. De hecho, había mantenido muchos años a su hermano menor, pero ahora no tenía casa propia. Su hija Daniela de siete años, no se le parecía en nada. Pero en fin, todos tenemos nuestras innumerables e incontables miserias..
Perdón por el necesario paréntesis. Vuelvo a Ernesto M. Tenía enormes problemas de concentración que lo obligaban a dejar la facultad, recinto al que concurría con la esperanza de conocer a alguna mujer.
-¿En dónde estás pibe? Escucháme, vos sos un intelectual. Lo defendes a Maradona. ¿Maradona es tu ídolo? –Martín.
-Sí – contestó Ernesto M. Las rencillas ubicaban un tema de conversación. El nunca lo elegía. Y cuando se manifestaba se sentía derrotado por unos o por otros.
-Deja, no sé. . ¡¡¿Para qué carajo lees tanto?!!
¿Cómo podría explicar lo que sentía? En un mundo de hipócritas, mentirosos, mediocres y farsantes, Diego Armando es auténtico. Inimitable, muy talentoso. Un tipo realmente envidiable en un país de envidiosos. Y claro, no es Lenin. No, porque no es contemporáneo. Cuando Ernesto M. tuvo un esguince estuvo más de un mes sin poder caminar. Otro mes en bastón y con el pie vendado, mientras que Maradona en el mundial de 1990 (en peor estado que el) le daba un gol hecho a Caniggia en los octavos de final. Cuando un país está plagado de incapaces e inconcientes emergía la figura de un tipo que, como decía Arrigo Sacchi: “no solo es capaz de hacer lo imposible, sino lo inimaginable”. Pero Ernesto M. no sabía expresarse correctamente, además no sería escuchado. Y si para un marxista esto no son argumentos… ¿Cuándo fueron más felices los italianos del sur que cuando Maradona jugó en el Nápoli?
Quizás Ernesto M. estaba más sensible que nunca y se sentía muy frustrado al ser un oficinista de 26 años con un gran caudal intelectual. Además creía (y no se equivocaba) que su honestidad, su humildad, su trans- parencia y franqueza le jugaban en contra. Pero no solo en el trabajo, sino en toda su vida. A lo largo de toda la historia de su vida. Habría que sumar su tendencia a pasar desapercibido en muchas circunstancias.
-Yo no sé como son las mujeres, -Jorge.
-Necesitan afecto y contención - Martín.
-El problema de las mujeres empezó en la década del 60. Con la famosa “liberación femenina”. Y nosotros somos los principales responsables. Porque claro, vemos una mina en minifalda y nos gusta. Pero fuímos nosotros como hombres que fuimos perdiendo el control, el poder -Jorge.
-Una locura. Sin tener en cuenta los derechos de las minorías, la democratización de la sociedad o los hombres que al morir en las guerras obligaban a las mujeres a trabajar.
-¡¡No, no!! No saben lo que quieren. – dijo Claudio.
-Y cuando lo saben, lo reprimen, - dijo con firmeza y desición Ernesto M.
-Pero, ¡¿qué sabés vos?! Vos le tenés miedo a las mujeres -dijo Martín señalando con el dedo índice a Ernesto M.
miércoles, 12 de marzo de 2008
UN BOLUDO FRENTE A USA
Hagamos un arreglo me dijeron.
Yo me hago el boludo.
Vos hacés de cuenta que yo soy boludo.
Pero me dan algo.
Me dejan un vuelto. Un pequeño billete. El cambio.
Un poco.
Si la limosna fuera grande, no habría santos.
Un poco menos de lo que me corresponde. A cambio no le dan nada a mi vecino y tampoco le dan nada al tipo de la otra cuadra. Pero por manzana se que le dan algo a alguno. Como a mi. A mi me la dan.
El problema es que te llevas lo que nos corresponde a todos. Y de cualquier manera estamos muertos. Bah, están. Yo todavía safo con ese cachito tan chiquito de plusvalía que me queda.
Si alguien quiere levantar la cabeza se lo invade. Si no se lo invade, se lo convence. Si no se lo convence, se lo compra. Si no, sufrirá un accidente. Pero antes de morir, dunga
Dunga –no el jugador- y le sacamos el petróleo, el gas, la merca o el agua.
El accidente y el error de nuestra historia es no cortarla de una vez con ustedes. Es de una vez dejar a su gobierno en evidencia frente a su pueblo. Es demostrar y dejar en evidencia que a medida que un país tiene más riquezas, más desdichado será.
No importa si me afanan, me secuestran. No importa si a un chico se le cae en la cabeza un cacho de mampostería de un colegio. O si sobrevive para asaltarme y matarme. No importa si los trenes no andan y los colectivos nos pisan. O si los trenes pisan a los colectivos en los que viajamos. No importa que aumente, el gas, la carne, la luz. Tampoco que no hayamos recuperado el poder adquisitivo –lo dijo mi presidenta- que nunca tuvimos.
Pero ahora no importa, porque yo firme el documento que dice que tengo que seguir haciéndome el boludo.
Yo me hago el boludo.
Vos hacés de cuenta que yo soy boludo.
Pero me dan algo.
Me dejan un vuelto. Un pequeño billete. El cambio.
Un poco.
Si la limosna fuera grande, no habría santos.
Un poco menos de lo que me corresponde. A cambio no le dan nada a mi vecino y tampoco le dan nada al tipo de la otra cuadra. Pero por manzana se que le dan algo a alguno. Como a mi. A mi me la dan.
El problema es que te llevas lo que nos corresponde a todos. Y de cualquier manera estamos muertos. Bah, están. Yo todavía safo con ese cachito tan chiquito de plusvalía que me queda.
Si alguien quiere levantar la cabeza se lo invade. Si no se lo invade, se lo convence. Si no se lo convence, se lo compra. Si no, sufrirá un accidente. Pero antes de morir, dunga
Dunga –no el jugador- y le sacamos el petróleo, el gas, la merca o el agua.
El accidente y el error de nuestra historia es no cortarla de una vez con ustedes. Es de una vez dejar a su gobierno en evidencia frente a su pueblo. Es demostrar y dejar en evidencia que a medida que un país tiene más riquezas, más desdichado será.
No importa si me afanan, me secuestran. No importa si a un chico se le cae en la cabeza un cacho de mampostería de un colegio. O si sobrevive para asaltarme y matarme. No importa si los trenes no andan y los colectivos nos pisan. O si los trenes pisan a los colectivos en los que viajamos. No importa que aumente, el gas, la carne, la luz. Tampoco que no hayamos recuperado el poder adquisitivo –lo dijo mi presidenta- que nunca tuvimos.
Pero ahora no importa, porque yo firme el documento que dice que tengo que seguir haciéndome el boludo.
Publicado por Jean Paul
IMPORTANTE: Ya registre la novela. Primera entrega el martes 18. Ya sabes, pasala.
viernes, 7 de marzo de 2008
Dogma, Doctrina y Antropología
Buenas Tardes ante todo. Hoy intentaré darles los primeros resultados del arduo trabajo desempeñado por nuestro equipo de antropólogos respecto de lo sucedido con esta civilización tan distante de nosotros en tiempo y espacio. Al menos intentaré hacer una aproximación de lo que creemos pudo haber llegado a pasar en los últimos tiempos.
La Iglesia estuvo durante años tambaleando por errores del pasado y la gente se cansó de tener que cumplir con los lineamientos que le imponían por una liturgia antiquísima en la que nadie creía a ciencia cierta ya. Pero cada vez que las cosas no funcionaban como ellos querían, a ese sistema nuevamente recurrían. Hasta que de a poco, fueron migrando a otros grupos con promesas de soluciones inmediatas, quienes les aseguraban prestarles atención y brindarles la solución que ellos querían escuchar, sin importar si era la correspondiente.
La ausencia de valores se fue ampliando como una epidemia, hasta que un día apareció un monje extraño, con aires de sabio, quien le echaba la culpa de lo sucedido con la descreencia del pueblo a los monjes del pasado, quienes habían usado el nombre del fundador para fines muy poco alineados con los dogmas originales.
Había integrado la antigua Iglesia y fue uno de sus máximos devotos, aunque la había traicionado reiteradas veces sin importar como quedaría ante los ojos de su fundador.
Un buen día quiso acceder al trono máximo, pero no tenía en consenso de los cardenales. Fundó su propia religión, como una supuesta corriente renovadora de la Iglesia. Y llegó al poder.
Nadie creyó en un principio que este hombre tuviera los ideales de la casa que lo cobijó por primera vez. Sin embargo, la nueva colonización lo llevó a convencer hasta el último de los devotos de la Iglesia de que él era el camino y el elegido por el fundador. Los conversos llegaron de todos lados. Incluso muchos Cardenales se rebautizaron en la nueva creencia. Algunos por conveniencia, otros porque no les quedaba otra, pocos por convicciones, pero a nadie le importaba ya. Ni a ellos mismos.
Un buen día dio vuelta todo. Así como había renegado de sus orígenes, se olvidó de su secta y quiso refundar la Iglesia que él había confinado en el olvido. La gente contenta por los favores recibidos, festejó el comienzo de la nueva era.
Que sucedió después, cómo llegó el final de todo esto, no lo sabemos.
Algún día nuestro equipo de trabajo podrá describir qué fue lo que pasó.
La Iglesia estuvo durante años tambaleando por errores del pasado y la gente se cansó de tener que cumplir con los lineamientos que le imponían por una liturgia antiquísima en la que nadie creía a ciencia cierta ya. Pero cada vez que las cosas no funcionaban como ellos querían, a ese sistema nuevamente recurrían. Hasta que de a poco, fueron migrando a otros grupos con promesas de soluciones inmediatas, quienes les aseguraban prestarles atención y brindarles la solución que ellos querían escuchar, sin importar si era la correspondiente.
La ausencia de valores se fue ampliando como una epidemia, hasta que un día apareció un monje extraño, con aires de sabio, quien le echaba la culpa de lo sucedido con la descreencia del pueblo a los monjes del pasado, quienes habían usado el nombre del fundador para fines muy poco alineados con los dogmas originales.
Había integrado la antigua Iglesia y fue uno de sus máximos devotos, aunque la había traicionado reiteradas veces sin importar como quedaría ante los ojos de su fundador.
Un buen día quiso acceder al trono máximo, pero no tenía en consenso de los cardenales. Fundó su propia religión, como una supuesta corriente renovadora de la Iglesia. Y llegó al poder.
Nadie creyó en un principio que este hombre tuviera los ideales de la casa que lo cobijó por primera vez. Sin embargo, la nueva colonización lo llevó a convencer hasta el último de los devotos de la Iglesia de que él era el camino y el elegido por el fundador. Los conversos llegaron de todos lados. Incluso muchos Cardenales se rebautizaron en la nueva creencia. Algunos por conveniencia, otros porque no les quedaba otra, pocos por convicciones, pero a nadie le importaba ya. Ni a ellos mismos.
Un buen día dio vuelta todo. Así como había renegado de sus orígenes, se olvidó de su secta y quiso refundar la Iglesia que él había confinado en el olvido. La gente contenta por los favores recibidos, festejó el comienzo de la nueva era.
Que sucedió después, cómo llegó el final de todo esto, no lo sabemos.
Algún día nuestro equipo de trabajo podrá describir qué fue lo que pasó.
Bruno
miércoles, 5 de marzo de 2008
PROMOCIÓN POÉTICA (SE VIENE LA NOVELA)
Un saludo.
Dos saludos.
Otro más y serán tres.
Y no hay dos sin tres. Ni tres sin un dos.
Parece que solo te lo dan por suscripción.
Veni. Agachate que yo te suscribo.
Y si no te suscribis, agachate igual.
¿Qué no estás suscripta? Bueno linda, no importa.
Si te la damos igual.
¿Cuándo y por dónde?
Ya te va a llegar. Ya te la vamos a dar.
Que tu esposo siga mirando el partido.
¿Y no te abonaste?
Nosotros te abonamos.
No, preciosa. La instalación es gratuita.
Claro, claro. No, no.
Es todo por una clienta que está al día.
Además lo hacemos por que nos gusta.
¿Tenés otra boca? ¿Es de tu hermana?
Llevamos dos personas más y le hacemos un descuento.
Seguro que te hacemos precio. Escuchame:
¿por dónde te entra el cable?
Entiendo. No, no me río.
Tu marido no te lo pudo poner.
Ahora voy yo y te la pongo a vos, al perro y a tu hermana.
Paciencia porque en menos de diez días publicamos la novela por capítulos.
Dos saludos.
Otro más y serán tres.
Y no hay dos sin tres. Ni tres sin un dos.
Parece que solo te lo dan por suscripción.
Veni. Agachate que yo te suscribo.
Y si no te suscribis, agachate igual.
¿Qué no estás suscripta? Bueno linda, no importa.
Si te la damos igual.
¿Cuándo y por dónde?
Ya te va a llegar. Ya te la vamos a dar.
Que tu esposo siga mirando el partido.
¿Y no te abonaste?
Nosotros te abonamos.
No, preciosa. La instalación es gratuita.
Claro, claro. No, no.
Es todo por una clienta que está al día.
Además lo hacemos por que nos gusta.
¿Tenés otra boca? ¿Es de tu hermana?
Llevamos dos personas más y le hacemos un descuento.
Seguro que te hacemos precio. Escuchame:
¿por dónde te entra el cable?
Entiendo. No, no me río.
Tu marido no te lo pudo poner.
Ahora voy yo y te la pongo a vos, al perro y a tu hermana.
Paciencia porque en menos de diez días publicamos la novela por capítulos.
jueves, 28 de febrero de 2008
Heberto Padilla
A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la historia.
Le pidieron sus manos
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir con cada afirmación, un sueño.
Le pidieron sus piernas,
duras y nudosas,
porque en tiempos difíciles
¿hay algo mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron:
"Eso es extrictamente necesario."
Le explicaron después
que toda esa donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la memoria.
Y finalmente le regoran
que por favor, echase a andar.
Espero que les guste y que respeten que hayamos decidido un día descansar
y poner un poema que no sea de nuestra autoría.
para que lo juntara al tiempo de la historia.
Le pidieron sus manos
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir con cada afirmación, un sueño.
Le pidieron sus piernas,
duras y nudosas,
porque en tiempos difíciles
¿hay algo mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron:
"Eso es extrictamente necesario."
Le explicaron después
que toda esa donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la memoria.
Y finalmente le regoran
que por favor, echase a andar.
Espero que les guste y que respeten que hayamos decidido un día descansar
y poner un poema que no sea de nuestra autoría.
jueves, 21 de febrero de 2008
DESDE AFUERA DE LA TRINCHERA
Lo que faltaba era lo que no me dieron. Lo que no me dieron era lo que no tenían.
Yo tampoco lo tengo. Hoy es franco de trinchera.
¿Vos? ¿Vos lo tenés? No no importa. Seguro que algún día nos veremos.
No se. Me importa un carajo. Me conformo con que me ayudes.
Viniste a visitarme. Viniste para decirme que te ibas. No me iba a poner muy contento.
Espero que estes mejor.
Igual, de cualquier modo quizás este lugar fuera una excusa.
Quizás el mundo sea una excusa.
Para algunos una excusa para hacer guita, cagar al prójimo o matar.
Para mi, una excusa para conocernos.
El resto de la gente que lee esto me va a putear o no va a entender. Bueno, es un principio.
Ahora no me importa lo que no me dieron, no me importa lo que no tengo.
Me importa lo que se pueda perder.
Es que hable con mi padre. Y lamentablemente sigue vivo. Entienda mi resentimiento, el podría haber hecho algo para sacarme de la trinchera. O como ex-militar hasta podría haberme salvado de esta confrontación bélica que destroza mis nervios, mi cuerpo y mi alma.
Y antes de entrar a la trinchera voy a estar un poco más solo.
Igual, aguardo ansioso y un poco triste la respuesta, amigo.
Yo tampoco lo tengo. Hoy es franco de trinchera.
¿Vos? ¿Vos lo tenés? No no importa. Seguro que algún día nos veremos.
No se. Me importa un carajo. Me conformo con que me ayudes.
Viniste a visitarme. Viniste para decirme que te ibas. No me iba a poner muy contento.
Espero que estes mejor.
Igual, de cualquier modo quizás este lugar fuera una excusa.
Quizás el mundo sea una excusa.
Para algunos una excusa para hacer guita, cagar al prójimo o matar.
Para mi, una excusa para conocernos.
El resto de la gente que lee esto me va a putear o no va a entender. Bueno, es un principio.
Ahora no me importa lo que no me dieron, no me importa lo que no tengo.
Me importa lo que se pueda perder.
Es que hable con mi padre. Y lamentablemente sigue vivo. Entienda mi resentimiento, el podría haber hecho algo para sacarme de la trinchera. O como ex-militar hasta podría haberme salvado de esta confrontación bélica que destroza mis nervios, mi cuerpo y mi alma.
Y antes de entrar a la trinchera voy a estar un poco más solo.
Igual, aguardo ansioso y un poco triste la respuesta, amigo.
viernes, 15 de febrero de 2008
Trinchera, Parte V
Camarada Brvno:
El primer error es nuestro por confiar en nuestros superiores. El segundo es el de ellos por darle tanto poder a los cosacos blancos. No sabía como lo habían perjudicado camarada. Pero creame, aunque no tengo un hijo afuera de la trinchera lo entiendo perfectamente.
Yo también me quiero ir. Es que lo de la plana mayor es incomprensible. Si tenemos las armas nosotros, ¿porque no nos revelamos como los rusos allá en el 17'? No fue hace tanto, no es tan descabellado. Creo.
El teniente general y la reina no tienen los mismos intereses. Sin embargo, y a pesar de que ninguno de los dos se ocupa de sus subalternos seriamente, yo creo que debemos ser más cuidadosos con el primero de ellos. Por razones obvias. El es el que nos manda.
La guerra no va a terminar nunca. Veo un grunka. A mi me ofrecieron una mejor paga, mayor comidad y estabilidad. Pero voy a tener que seguir en la trinchera. Y nadie está excento. Nadie esta a salvo, mientras debamos luchar en las trincheras.
Ojalá algún día vea su rostro y todos nos demos cuentas que somos iguales.
El primer error es nuestro por confiar en nuestros superiores. El segundo es el de ellos por darle tanto poder a los cosacos blancos. No sabía como lo habían perjudicado camarada. Pero creame, aunque no tengo un hijo afuera de la trinchera lo entiendo perfectamente.
Yo también me quiero ir. Es que lo de la plana mayor es incomprensible. Si tenemos las armas nosotros, ¿porque no nos revelamos como los rusos allá en el 17'? No fue hace tanto, no es tan descabellado. Creo.
El teniente general y la reina no tienen los mismos intereses. Sin embargo, y a pesar de que ninguno de los dos se ocupa de sus subalternos seriamente, yo creo que debemos ser más cuidadosos con el primero de ellos. Por razones obvias. El es el que nos manda.
La guerra no va a terminar nunca. Veo un grunka. A mi me ofrecieron una mejor paga, mayor comidad y estabilidad. Pero voy a tener que seguir en la trinchera. Y nadie está excento. Nadie esta a salvo, mientras debamos luchar en las trincheras.
Ojalá algún día vea su rostro y todos nos demos cuentas que somos iguales.
lunes, 11 de febrero de 2008
Trinchera, otra parte
Compañero Jean Paul:
La situación se esta tornando desesperante por momentos aunque nadie se de cuenta, ni si quiera yo.
Me estan exigiendo que siga al frente y las provisiones me las redujeron a casi la mitad, mientras tanto veo que a los cosacos blancos les dieron una infinidad de provisiones sin siquiera molestarse en averiguar para qué lo necesitan. Es el precioque tenemos que pagar por no haber tomado la Plaza Mayor.
El Jefe del Estado Mayor, Teniente General Mc R. sostiene que no hay recursos para proveernos de mejoras pero la Plana Mayor está recibiendo 10 veces más que cualquiera de nuestros soldados.
Así todo, me llegaron noticias del nuevo emprendimiento del Tte. Gral, al no recibir lo solicitado a la Reina, cree conveniente crearlo él solo. Su corte lo aplaude, la gente lo vitorea, los que entienden del asunto se rién entre muestras de preocupación.
La duda que me conmueve es cuáles son las prioridades de los Oficiales Superiores, si el bienestar de sus subalternos, o acceder al trono de la Reina a como dé lugar.
No creo que pueda resistir mucho tiempo más. Por lo pronto estoy solicitando informes de otras trincheras que necesiten de mis servicios.
A la espera de pronta resupuesta, te saludo afectuosamente.
Brvno
La situación se esta tornando desesperante por momentos aunque nadie se de cuenta, ni si quiera yo.
Me estan exigiendo que siga al frente y las provisiones me las redujeron a casi la mitad, mientras tanto veo que a los cosacos blancos les dieron una infinidad de provisiones sin siquiera molestarse en averiguar para qué lo necesitan. Es el precioque tenemos que pagar por no haber tomado la Plaza Mayor.
El Jefe del Estado Mayor, Teniente General Mc R. sostiene que no hay recursos para proveernos de mejoras pero la Plana Mayor está recibiendo 10 veces más que cualquiera de nuestros soldados.
Así todo, me llegaron noticias del nuevo emprendimiento del Tte. Gral, al no recibir lo solicitado a la Reina, cree conveniente crearlo él solo. Su corte lo aplaude, la gente lo vitorea, los que entienden del asunto se rién entre muestras de preocupación.
La duda que me conmueve es cuáles son las prioridades de los Oficiales Superiores, si el bienestar de sus subalternos, o acceder al trono de la Reina a como dé lugar.
No creo que pueda resistir mucho tiempo más. Por lo pronto estoy solicitando informes de otras trincheras que necesiten de mis servicios.
A la espera de pronta resupuesta, te saludo afectuosamente.
Brvno
jueves, 7 de febrero de 2008
Seguimos en la trinchera, Bruno
El general Schiaffino me considera imprescindible, pero me cambió de batalló. Igual le creo.
Sigue la lucha en la trinchera.
¿Los grunkas? Nunca vi uno de cerca. ¿Por eso les tendré tanto miedo? Igual siempre hay que disparar, porque más miedo le tengo a la muerte.
Ayer prohibieron a Beethoven. Porque como decía Lenin: “un hombre que escucha o interpreta música clásica, se emblandece. Entonces no lucha por la revolución.” Y claro, no combatiríamos. Además uno que no coge, pelea mejor. Y uno que coge seguido.. ¿pelea?
Y dicen que no pensemos. Pero nos dicen que pensar. Nos dicen que no hay ideología, pero nos piden que lo hagamos por el Estado.
Anhelo conocerlo antes que caiga uno de nosotros.
¿Qué los grunkas son un invento? ¿Qué nuestros superiores son incapaces? ¿Qué el Estado es una maquinaria hipócrita, asesina e infernal? ¿Qué realmente no podemos cambiar las cosas? Tovarich, no me deje como un zombie, lo importante es seguir peleando y escribiendo.
Sigue la lucha en la trinchera.
¿Los grunkas? Nunca vi uno de cerca. ¿Por eso les tendré tanto miedo? Igual siempre hay que disparar, porque más miedo le tengo a la muerte.
Ayer prohibieron a Beethoven. Porque como decía Lenin: “un hombre que escucha o interpreta música clásica, se emblandece. Entonces no lucha por la revolución.” Y claro, no combatiríamos. Además uno que no coge, pelea mejor. Y uno que coge seguido.. ¿pelea?
Y dicen que no pensemos. Pero nos dicen que pensar. Nos dicen que no hay ideología, pero nos piden que lo hagamos por el Estado.
Anhelo conocerlo antes que caiga uno de nosotros.
¿Qué los grunkas son un invento? ¿Qué nuestros superiores son incapaces? ¿Qué el Estado es una maquinaria hipócrita, asesina e infernal? ¿Qué realmente no podemos cambiar las cosas? Tovarich, no me deje como un zombie, lo importante es seguir peleando y escribiendo.
miércoles, 30 de enero de 2008
Desde la Trinchera Parte II
(Leer Antes la Parte I)
Compañero Jean Paul:
Me alegro que estes sobreviviendo, es un lujo que no todos se pueden dar. Las provisiones ideológicas se están agotando y no creo que dure mucho tiempo más sin pagar por alguna.
De este lado de la línea, las cosas estan muy cambiadas, nadie me cree que antes a uno le compraban el pensamiento, en un lugar donde todos se desesperan por pagar el tributo para adherirse a una ideología, es muy difícil imaginarse otra situación.
En el día de ayer llegaron legionarios. Son tipos macanudos, vienen bien preparados para luchar, pero todavía no saben quién es el enemigo. No los culpo, yo tampoco.
El estado mayor sostiene que debemos defender con uñas y diente a la doctrina, que es lo único que nos queda, que sin ella no podríamos vivir. Yo creo que con ella tampoco, pero es indefinible.
Respecto de tus dudas de antaño, le pedí al Jefe de Brigada que me asesore. Para mi sorpresa no era ni del modo que vos decías ni del que yo sostengo. Me informó de las nuevas reglamentaciones para poder pensar como mandan. Debemos llenar un formulario y presentar 3 testigos que certifiquen que luchamos contra la grunka. Le respondí que no puede ser que nos pidan eso, ya que quedaríamos al descubierto ante la mayoría del estado mayor, que eran los que integraban la grunca. Me dijo que hoy es así, que el agiornamiento de lo tiempos que corren hicieron que las nuevas realidades requieran de haber luchado y que los que hoy estan ejerciendo el poder tambien lucharon contra la grunca, pero desde un lugar pasivo y mucho mas valiente que nosotros, dado que convivían con ellos.
No es menor el dato, hoy todos nos miran con recelo y actuamos bajo presión para demostrar que no somos traidores, no sabemos a quien, ya que todos se mezclan y confunden.
No se cuanto tiempo más resistiremos sin refuerzos de verdad. Espero novedades.
Bruno
Compañero Jean Paul:
Me alegro que estes sobreviviendo, es un lujo que no todos se pueden dar. Las provisiones ideológicas se están agotando y no creo que dure mucho tiempo más sin pagar por alguna.
De este lado de la línea, las cosas estan muy cambiadas, nadie me cree que antes a uno le compraban el pensamiento, en un lugar donde todos se desesperan por pagar el tributo para adherirse a una ideología, es muy difícil imaginarse otra situación.
En el día de ayer llegaron legionarios. Son tipos macanudos, vienen bien preparados para luchar, pero todavía no saben quién es el enemigo. No los culpo, yo tampoco.
El estado mayor sostiene que debemos defender con uñas y diente a la doctrina, que es lo único que nos queda, que sin ella no podríamos vivir. Yo creo que con ella tampoco, pero es indefinible.
Respecto de tus dudas de antaño, le pedí al Jefe de Brigada que me asesore. Para mi sorpresa no era ni del modo que vos decías ni del que yo sostengo. Me informó de las nuevas reglamentaciones para poder pensar como mandan. Debemos llenar un formulario y presentar 3 testigos que certifiquen que luchamos contra la grunka. Le respondí que no puede ser que nos pidan eso, ya que quedaríamos al descubierto ante la mayoría del estado mayor, que eran los que integraban la grunca. Me dijo que hoy es así, que el agiornamiento de lo tiempos que corren hicieron que las nuevas realidades requieran de haber luchado y que los que hoy estan ejerciendo el poder tambien lucharon contra la grunca, pero desde un lugar pasivo y mucho mas valiente que nosotros, dado que convivían con ellos.
No es menor el dato, hoy todos nos miran con recelo y actuamos bajo presión para demostrar que no somos traidores, no sabemos a quien, ya que todos se mezclan y confunden.
No se cuanto tiempo más resistiremos sin refuerzos de verdad. Espero novedades.
Bruno
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