martes, 25 de marzo de 2008

CAPÏTULO UNO (segunda parte

En ese momento el mundo se hundió para Ernesto. O quizás el sentía que se hundía en las profundidades de un mundo en el que no valía la pena vivir. Recordó sus dos úlnicas novias en un mundo en el que el sexo para los jóvenes de su edad era casi tan fácil como tomar una birra. Pero a el no le gustaba la cerveza. El prefería el té. ¿Cuánto tarda uno en tomar un té? Y además no daña al organismo. Una cerveza la toma cualquiera y se comparte con cualquier. Pero no quiero que se malinterprete la metáfora, porque a el le gustaban mucho las mujeres. Pero no quería una pequeña aventura y quedar enamorado como un tarado de alguien que no valiera la pena.
Hay que ser justo y resaltar el estado anímico de Ernesto M. Recurría dia por medio al consumo de ansilíticos. A su padre lo veía dos o tres veces al año. Solo cuando la circunstancias lo exigían. Era lo que el había anhelado desde muy pequeño. Pero ahora, ahora que ocurría esto que tanto deseaba en el fondo se sentía algo vacío. Es que… ¿está mal esperar algo así como un gesto de grandeza y reconciliación (aunque nunca hubieran peleado) de su propio padre? De a ratos se sentía un sorete fresquito y recién cagado. Y a usted lector: ¿le gusta tocar, oler, o estar cerca de la mierda recién sacada y humeante?
La reunión en la casa de Jorge, terminó al voleo como solía ocurrir casi todos los sábados. Esta vez (era raro) Ernesto M. fue el último en irse. Y tenía un motivo para hacerlo.
E.M.: yo quería hablarte de algo. Igual, en un rato ya me voy.
J.F.: No, dale decime. ¿Querés tomar algo?
E.M.: ¿Algo más todavía?
J.F.: En serio, ¿de que querías hablarme?
E.M.: Del trabajo, bah.. del sueldo.
J.F.: ¿Qué no te pagaron, te lo bajaron?
E.M.: Me pagaron y no me lo bajaron. Bah, por lo menos me aumentaron veinte pesos cuando empezó el año.
J.F: Eso, hay que ser positivo.
Pero no es un chiste. El diálogo se iba produciendo de este modo y Jorge estaba convencido de lo que decía. Ernesto se sentía ultrajado. Le costaba no reaccionar de mala manera.
E.M.: No, cobro muy poco.
J.F.: ¿Y con quién hablaste?
E.M.: Con recursos humanos. En Diciembre del año pasado habían prometido un aumento de 200, en Enero de 100 y bueno ahora estos 20.
J.F. : Si están todos boludeando, habla con el jefe.
E.M.: Con el jefe no puedo.
Es que el muy cabrón de Vicente Osvaldo Rozi, no permitía (previa orden dada a sus tres secretarias) que nadie se le acercara a hacerle ningún tipo de reclamo. Hacía más de un año habían bajado todos los sueldos del personal contratado. Ernesto M comenzaba a sentirse más disconforme con Fenández. Es que lo que de a poco iba a ir entendiendo es que “Don Fernández” en última instancia era prácticamente igual a su jefe. Por favor, mátices y anécdotas al margen.
J.F.: Y decime Ernestito, ¿vos cuanto cobrás?
E.M.: Yo, eh… 690 pesos.
J.F.: Eso es una mierda. ¿Pero vos que hacés?
E.M. : Yo, trabajar.
J.F. : Por supuesto, pero además de trabajar.
Eso era lo que más detestaba Ernesto M.- Simplemente sentía que estaba hablando con Vito Corleone. ¿Es que no cobraba un sueldo por trabajar? ¿Qué se suponía que tenía que hacer?
E.M.: No sé, no te entiendo.
J.F.: Me imagino que no está solo tu jefe como superior. Y además creo que vos estás mucho más preparado que algunos que ganan más que vos y ocupan algún cargo jerárquico.
Y esa manera tan particular (¿tal vez sin darse cuenta?) que tenía Jorge de humillar a los demás. O ese modo de intentar explicarlo todo con teorías erróneas, o premisas verdaderas; pero con conclusiones siempre falsas. Pero Ernesto M. estaba siendo muy terminante e injusto con alguien que alguna vez lo había ayudado. Pensemos que alguien tenía que tener la culpa de que Ernesto M. fuera un infeliz.
Iba caminando hacia su casa, posando sus ojos en alguna nalga inocente (o no tanto) o en un pecho escandaloso (o no tanto). Poseía un dolor interno casi desgarrador. No podía vivir de ese modo. No podía sentirse así. ¿Cuánto tiempo más tendría que soportar esa angustia? ¿Quién lo entendía? ¿Quién lo querría?
Quien no podía imaginar como se sentía Ernesto era Jorge. Para quien, justamente y a pesar de su juventud, era un pajero viejo. Don Jorge, se sentaría en un sillón como un burgués y sus tres hijos comodamente a v ver alguna película, mientras su esposa le preparaba la cena. Y no podía dejar de pensar el día en el que conoció al joven Ernesto. Todavía por esa época la madre de Ernesto M., Mónica esta perdidamente enamorada de Fernández. Fue en un local de la calle Moreno, pero voy a ser discreto y me reservo el resto de los datos.
¿Qué tal, este es tu hijo?
Sí.
Pero.. ¿Cuántos años tenés?
Doce, señor.
Guau. No, el señor está en el cielo, yo soy Jorge. Parecés mayor.
Sí, todo el tiempo me lo dicen.
Y era en esa incipiente democracia donde empezó a militar Ernesto M. Pero no pasaron muchos años más para que se transformara en un marxista con todas las letras. Pero seguía militando en ese partido. Y a veces, tenía miedo en ser como Jorge, o ser como su padre. A veces tenía miedo de ser. A veces, simplemente sentía miedo.
Lo que recordaba Jorge de Ernesto era un chico algo uraño y muy sensible. Fanático hasta la locura de San Lorenzo. Lo veía muy frágil. Y aunque para Ernesto nunca fuera algo claro, Jorge lo veía como a un hijo. Sentía tantas responsabilidades por este chico que hasta lo llevaba a ver a Boca casi tanto como a sus propios hijos. Lo más notable es el odio que venía incubando y el resentimiento hacia Fenández que Ernesto sentía databa de años. De hecho, ahora que no era un adolescente, lo veía como un hipócrita, mentiroso. Defensor de la Iglesia, la sociedad rural, los militares y otras sociedades retrogradas. ¿Y se decía a si mismo comunista? ¿y cuál era el problema si había tantos putos en las calles de Buenos Aires? ¿La culpa del mal funcionamiento del mundo era de las mujeres? Simplemente, sentía asco y odio. También impotencia por la diferencia de poder, clase y dinero. Creía que Jorge sentía que el debía rendirle pleistecia por haberlo conseguido un trabajo de dos mangos. ¿Pero a cuántos tipos con juicios por corrupción había acomodado con jugosos sueldos? Desde que tenía memoria lo recordaba como un tipo que contestaba una pregunta con otra pregunta, un tipo que siempre tenía razón. Que si no tenía razón, buscaba una chicana o un elemento lateral para desviar el tema. Aunque lo peor (para Ernesto M.) de todo era cuando recurría al chiste fácil y/o la humillación.
Mediante algún servicio en el ínterin, Fernández le había prometido a Mónica conseguirle un trabajo a su hijo cuando creciera. Para que pudiera estudiar mientras tanto. Pero en ese mientras tanto, Argentina estaba desapa- reciendo.
¿Qué hacés Ernesto?
Que hacés ma.
¿Hablaste con Jorge?
Sí, por supuesto.
¿Qué te dijo?
Ya sabés.
¿Pero,, escúchame? ¿¡Sos tarado o te hacés?!
Me dio a entender que tendría que hablar con alguien, que acomodarme con alguno.
¿Y el para que está? Ahora lo llamo.
¡No, no! Tenés razón, el esta para eso. Pero desde ahora en más no le pido más nada.

lunes, 17 de marzo de 2008

CAPITULO I (parte uno) - Reunión

- Che, inútil, ayuda con el feca –dijo Jorge.

Era raro que Ernesto M. contestara. Simplemente abandonaba sus pensamientos y sacaba las tasas, cucharas y el café.

-¡Pero escuchame! ¿No le desarmaron el equipo a San Lorenzo también? –dijo Martín mientras le tocaba la pierna derecha a Ernesto.
-TE Vi, … ¡¡Forro, forrazo!! Le tocás la pierna a este gilun.
-No, no pero igual River está muy por encima del resto. –aporto Claudio.

Dentro del caos, Roberto actuó:

-¡¡No rompan las bolas!! Si nosotros (en alusión a San Lorenzo) le ganábamos a Racing ya casi éramos campeones.
-Está bien, está bien . Pero no te olvides que le desarmaron el equipo. – Martín.
-¡Pero viejo! Les pasa a todos. –Roberto.
-Eso es cierto. En realidad las dos cosas lo son..

Alguien interrumpió a Ernesto M. No importaba quien o porque. Eran perdedores, resentidos aspirantes a borrachos. Algo lo desperto. Casi nunca hablaba. De hecho, cada vez que lo hacía se arrepentía de hacerlo. Siempre pensaba que peor era estar el sábado solo en su casa leyendo o mirando la televisión. Aunque era como cuando los chicos en el colegio prefieren ser maltratados o humillados antes que pasar desapercibidos y olvidados por todos. Que para un chico el colegio es el mundo. Para Ernesto estas reuniones eran algo similar. Similar a un colegio, ¿o similar al mundo? Divagaba cuando algo lo despertó.

-¿No vamos a hablar más de poítica? Eh, ¿vos zurdito?

Las agresiones eran constantes, y el “que era el pibe”, no podía comprender que era envidiado a causa de su juventud. Y se sentía muy solo. A pesar de estar acompañado.

Jorge Fernádez era ingeniero, había militado toda su vida en la UCA (Unión de Centro para Argentina). Se definía comunista, pero se comportaba y pensaba pragmáticamente como un reaccionario. Confundía la causa con la consecuencia. Había nacido el 16 de Julio de 1950. Tenía tres hijos y una mujer que se llamaba Susana. Pero se sentía feliz y pleno solo cuando estaba sin nadie de su familia cerca. Su esposa tenía seis años menos que el. Fanático de Boca y de las decadentes y sensacionalistas películas norteamericanas.

Martín era el personaje más simpático de la mesa. Era el único que no detestaba a las mujeres. Era histriónico y graciosos. Habitualmente estaba de buen humor y era muy optimista. Vivía en provincia y tenía siete años más que Jorge. Había estado afiliado al Pc, pero era muy crítico respecto a lo que había sido el experimento de la URSS. Tenía dos hijos de la edad de Ernesto M. La mayor vivía en España. La relación con su esposa nunca había sido buena.

Roberto era el más calentón y el más inteligente de todos ellos. Era hincha de San Lorenzo, y era por quien Ernesto tenía más simpatía y creía tener más cosas en común. Lo que ocurría era que antes de la irrupción de Ernesto en la mesa de los impresentables, era el más joven. Era remisero desde hacía muchos años, pero era aficionado a la música clásica, la ópera y el tango más ortodoxo. Estaba separado y tenía un hijo de cinco años. Había nacido en el 61. Y Claudio, su hermano mayor tenía un año más que Jorge. Dueño de un lubricentro. Alcohólico con todas las letras. Su relación con el dinero y con las mujeres eran caóticas. De hecho, había mantenido muchos años a su hermano menor, pero ahora no tenía casa propia. Su hija Daniela de siete años, no se le parecía en nada. Pero en fin, todos tenemos nuestras innumerables e incontables miserias..

Perdón por el necesario paréntesis. Vuelvo a Ernesto M. Tenía enormes problemas de concentración que lo obligaban a dejar la facultad, recinto al que concurría con la esperanza de conocer a alguna mujer.

-¿En dónde estás pibe? Escucháme, vos sos un intelectual. Lo defendes a Maradona. ¿Maradona es tu ídolo? –Martín.
-Sí – contestó Ernesto M. Las rencillas ubicaban un tema de conversación. El nunca lo elegía. Y cuando se manifestaba se sentía derrotado por unos o por otros.
-Deja, no sé. . ¡¡¿Para qué carajo lees tanto?!!

¿Cómo podría explicar lo que sentía? En un mundo de hipócritas, mentirosos, mediocres y farsantes, Diego Armando es auténtico. Inimitable, muy talentoso. Un tipo realmente envidiable en un país de envidiosos. Y claro, no es Lenin. No, porque no es contemporáneo. Cuando Ernesto M. tuvo un esguince estuvo más de un mes sin poder caminar. Otro mes en bastón y con el pie vendado, mientras que Maradona en el mundial de 1990 (en peor estado que el) le daba un gol hecho a Caniggia en los octavos de final. Cuando un país está plagado de incapaces e inconcientes emergía la figura de un tipo que, como decía Arrigo Sacchi: “no solo es capaz de hacer lo imposible, sino lo inimaginable”. Pero Ernesto M. no sabía expresarse correctamente, además no sería escuchado. Y si para un marxista esto no son argumentos… ¿Cuándo fueron más felices los italianos del sur que cuando Maradona jugó en el Nápoli?

Quizás Ernesto M. estaba más sensible que nunca y se sentía muy frustrado al ser un oficinista de 26 años con un gran caudal intelectual. Además creía (y no se equivocaba) que su honestidad, su humildad, su trans- parencia y franqueza le jugaban en contra. Pero no solo en el trabajo, sino en toda su vida. A lo largo de toda la historia de su vida. Habría que sumar su tendencia a pasar desapercibido en muchas circunstancias.

-Yo no sé como son las mujeres, -Jorge.
-Necesitan afecto y contención - Martín.
-El problema de las mujeres empezó en la década del 60. Con la famosa “liberación femenina”. Y nosotros somos los principales responsables. Porque claro, vemos una mina en minifalda y nos gusta. Pero fuímos nosotros como hombres que fuimos perdiendo el control, el poder -Jorge.
-Una locura. Sin tener en cuenta los derechos de las minorías, la democratización de la sociedad o los hombres que al morir en las guerras obligaban a las mujeres a trabajar.
-¡¡No, no!! No saben lo que quieren. – dijo Claudio.
-Y cuando lo saben, lo reprimen, - dijo con firmeza y desición Ernesto M.
-Pero, ¡¿qué sabés vos?! Vos le tenés miedo a las mujeres -dijo Martín señalando con el dedo índice a Ernesto M.

miércoles, 12 de marzo de 2008

UN BOLUDO FRENTE A USA

Hagamos un arreglo me dijeron.
Yo me hago el boludo.
Vos hacés de cuenta que yo soy boludo.
Pero me dan algo.
Me dejan un vuelto. Un pequeño billete. El cambio.
Un poco.
Si la limosna fuera grande, no habría santos.
Un poco menos de lo que me corresponde. A cambio no le dan nada a mi vecino y tampoco le dan nada al tipo de la otra cuadra. Pero por manzana se que le dan algo a alguno. Como a mi. A mi me la dan.
El problema es que te llevas lo que nos corresponde a todos. Y de cualquier manera estamos muertos. Bah, están. Yo todavía safo con ese cachito tan chiquito de plusvalía que me queda.
Si alguien quiere levantar la cabeza se lo invade. Si no se lo invade, se lo convence. Si no se lo convence, se lo compra. Si no, sufrirá un accidente. Pero antes de morir, dunga
Dunga –no el jugador- y le sacamos el petróleo, el gas, la merca o el agua.
El accidente y el error de nuestra historia es no cortarla de una vez con ustedes. Es de una vez dejar a su gobierno en evidencia frente a su pueblo. Es demostrar y dejar en evidencia que a medida que un país tiene más riquezas, más desdichado será.
No importa si me afanan, me secuestran. No importa si a un chico se le cae en la cabeza un cacho de mampostería de un colegio. O si sobrevive para asaltarme y matarme. No importa si los trenes no andan y los colectivos nos pisan. O si los trenes pisan a los colectivos en los que viajamos. No importa que aumente, el gas, la carne, la luz. Tampoco que no hayamos recuperado el poder adquisitivo –lo dijo mi presidenta- que nunca tuvimos.
Pero ahora no importa, porque yo firme el documento que dice que tengo que seguir haciéndome el boludo.
Publicado por Jean Paul
IMPORTANTE: Ya registre la novela. Primera entrega el martes 18. Ya sabes, pasala.

viernes, 7 de marzo de 2008

Dogma, Doctrina y Antropología

Buenas Tardes ante todo. Hoy intentaré darles los primeros resultados del arduo trabajo desempeñado por nuestro equipo de antropólogos respecto de lo sucedido con esta civilización tan distante de nosotros en tiempo y espacio. Al menos intentaré hacer una aproximación de lo que creemos pudo haber llegado a pasar en los últimos tiempos.

La Iglesia estuvo durante años tambaleando por errores del pasado y la gente se cansó de tener que cumplir con los lineamientos que le imponían por una liturgia antiquísima en la que nadie creía a ciencia cierta ya. Pero cada vez que las cosas no funcionaban como ellos querían, a ese sistema nuevamente recurrían. Hasta que de a poco, fueron migrando a otros grupos con promesas de soluciones inmediatas, quienes les aseguraban prestarles atención y brindarles la solución que ellos querían escuchar, sin importar si era la correspondiente.

La ausencia de valores se fue ampliando como una epidemia, hasta que un día apareció un monje extraño, con aires de sabio, quien le echaba la culpa de lo sucedido con la descreencia del pueblo a los monjes del pasado, quienes habían usado el nombre del fundador para fines muy poco alineados con los dogmas originales.

Había integrado la antigua Iglesia y fue uno de sus máximos devotos, aunque la había traicionado reiteradas veces sin importar como quedaría ante los ojos de su fundador.

Un buen día quiso acceder al trono máximo, pero no tenía en consenso de los cardenales. Fundó su propia religión, como una supuesta corriente renovadora de la Iglesia. Y llegó al poder.

Nadie creyó en un principio que este hombre tuviera los ideales de la casa que lo cobijó por primera vez. Sin embargo, la nueva colonización lo llevó a convencer hasta el último de los devotos de la Iglesia de que él era el camino y el elegido por el fundador. Los conversos llegaron de todos lados. Incluso muchos Cardenales se rebautizaron en la nueva creencia. Algunos por conveniencia, otros porque no les quedaba otra, pocos por convicciones, pero a nadie le importaba ya. Ni a ellos mismos.

Un buen día dio vuelta todo. Así como había renegado de sus orígenes, se olvidó de su secta y quiso refundar la Iglesia que él había confinado en el olvido. La gente contenta por los favores recibidos, festejó el comienzo de la nueva era.

Que sucedió después, cómo llegó el final de todo esto, no lo sabemos.

Algún día nuestro equipo de trabajo podrá describir qué fue lo que pasó.

Bruno

miércoles, 5 de marzo de 2008

PROMOCIÓN POÉTICA (SE VIENE LA NOVELA)

Un saludo.
Dos saludos.
Otro más y serán tres.
Y no hay dos sin tres. Ni tres sin un dos.
Parece que solo te lo dan por suscripción.
Veni. Agachate que yo te suscribo.
Y si no te suscribis, agachate igual.
¿Qué no estás suscripta? Bueno linda, no importa.
Si te la damos igual.
¿Cuándo y por dónde?
Ya te va a llegar. Ya te la vamos a dar.
Que tu esposo siga mirando el partido.
¿Y no te abonaste?
Nosotros te abonamos.
No, preciosa. La instalación es gratuita.
Claro, claro. No, no.
Es todo por una clienta que está al día.
Además lo hacemos por que nos gusta.
¿Tenés otra boca? ¿Es de tu hermana?
Llevamos dos personas más y le hacemos un descuento.
Seguro que te hacemos precio. Escuchame:
¿por dónde te entra el cable?
Entiendo. No, no me río.
Tu marido no te lo pudo poner.
Ahora voy yo y te la pongo a vos, al perro y a tu hermana.

Paciencia porque en menos de diez días publicamos la novela por capítulos.

jueves, 28 de febrero de 2008

Heberto Padilla

A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la historia.
Le pidieron sus manos
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir con cada afirmación, un sueño.
Le pidieron sus piernas,
duras y nudosas,
porque en tiempos difíciles
¿hay algo mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron:
"Eso es extrictamente necesario."
Le explicaron después
que toda esa donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la memoria.
Y finalmente le regoran
que por favor, echase a andar.
Espero que les guste y que respeten que hayamos decidido un día descansar
y poner un poema que no sea de nuestra autoría.

jueves, 21 de febrero de 2008

DESDE AFUERA DE LA TRINCHERA

Lo que faltaba era lo que no me dieron. Lo que no me dieron era lo que no tenían.
Yo tampoco lo tengo. Hoy es franco de trinchera.
¿Vos? ¿Vos lo tenés? No no importa. Seguro que algún día nos veremos.
No se. Me importa un carajo. Me conformo con que me ayudes.
Viniste a visitarme. Viniste para decirme que te ibas. No me iba a poner muy contento.
Espero que estes mejor.
Igual, de cualquier modo quizás este lugar fuera una excusa.
Quizás el mundo sea una excusa.
Para algunos una excusa para hacer guita, cagar al prójimo o matar.
Para mi, una excusa para conocernos.
El resto de la gente que lee esto me va a putear o no va a entender. Bueno, es un principio.
Ahora no me importa lo que no me dieron, no me importa lo que no tengo.
Me importa lo que se pueda perder.
Es que hable con mi padre. Y lamentablemente sigue vivo. Entienda mi resentimiento, el podría haber hecho algo para sacarme de la trinchera. O como ex-militar hasta podría haberme salvado de esta confrontación bélica que destroza mis nervios, mi cuerpo y mi alma.
Y antes de entrar a la trinchera voy a estar un poco más solo.
Igual, aguardo ansioso y un poco triste la respuesta, amigo.

viernes, 15 de febrero de 2008

Trinchera, Parte V

Camarada Brvno:

El primer error es nuestro por confiar en nuestros superiores. El segundo es el de ellos por darle tanto poder a los cosacos blancos. No sabía como lo habían perjudicado camarada. Pero creame, aunque no tengo un hijo afuera de la trinchera lo entiendo perfectamente.

Yo también me quiero ir. Es que lo de la plana mayor es incomprensible. Si tenemos las armas nosotros, ¿porque no nos revelamos como los rusos allá en el 17'? No fue hace tanto, no es tan descabellado. Creo.

El teniente general y la reina no tienen los mismos intereses. Sin embargo, y a pesar de que ninguno de los dos se ocupa de sus subalternos seriamente, yo creo que debemos ser más cuidadosos con el primero de ellos. Por razones obvias. El es el que nos manda.

La guerra no va a terminar nunca. Veo un grunka. A mi me ofrecieron una mejor paga, mayor comidad y estabilidad. Pero voy a tener que seguir en la trinchera. Y nadie está excento. Nadie esta a salvo, mientras debamos luchar en las trincheras.

Ojalá algún día vea su rostro y todos nos demos cuentas que somos iguales.

lunes, 11 de febrero de 2008

Trinchera, otra parte

Compañero Jean Paul:

La situación se esta tornando desesperante por momentos aunque nadie se de cuenta, ni si quiera yo.

Me estan exigiendo que siga al frente y las provisiones me las redujeron a casi la mitad, mientras tanto veo que a los cosacos blancos les dieron una infinidad de provisiones sin siquiera molestarse en averiguar para qué lo necesitan. Es el precioque tenemos que pagar por no haber tomado la Plaza Mayor.

El Jefe del Estado Mayor, Teniente General Mc R. sostiene que no hay recursos para proveernos de mejoras pero la Plana Mayor está recibiendo 10 veces más que cualquiera de nuestros soldados.

Así todo, me llegaron noticias del nuevo emprendimiento del Tte. Gral, al no recibir lo solicitado a la Reina, cree conveniente crearlo él solo. Su corte lo aplaude, la gente lo vitorea, los que entienden del asunto se rién entre muestras de preocupación.

La duda que me conmueve es cuáles son las prioridades de los Oficiales Superiores, si el bienestar de sus subalternos, o acceder al trono de la Reina a como dé lugar.

No creo que pueda resistir mucho tiempo más. Por lo pronto estoy solicitando informes de otras trincheras que necesiten de mis servicios.

A la espera de pronta resupuesta, te saludo afectuosamente.

Brvno

jueves, 7 de febrero de 2008

Seguimos en la trinchera, Bruno

El general Schiaffino me considera imprescindible, pero me cambió de batalló. Igual le creo.
Sigue la lucha en la trinchera.
¿Los grunkas? Nunca vi uno de cerca. ¿Por eso les tendré tanto miedo? Igual siempre hay que disparar, porque más miedo le tengo a la muerte.
Ayer prohibieron a Beethoven. Porque como decía Lenin: “un hombre que escucha o interpreta música clásica, se emblandece. Entonces no lucha por la revolución.” Y claro, no combatiríamos. Además uno que no coge, pelea mejor. Y uno que coge seguido.. ¿pelea?
Y dicen que no pensemos. Pero nos dicen que pensar. Nos dicen que no hay ideología, pero nos piden que lo hagamos por el Estado.
Anhelo conocerlo antes que caiga uno de nosotros.
¿Qué los grunkas son un invento? ¿Qué nuestros superiores son incapaces? ¿Qué el Estado es una maquinaria hipócrita, asesina e infernal? ¿Qué realmente no podemos cambiar las cosas? Tovarich, no me deje como un zombie, lo importante es seguir peleando y escribiendo.

miércoles, 30 de enero de 2008

Desde la Trinchera Parte II

(Leer Antes la Parte I)

Compañero Jean Paul:

Me alegro que estes sobreviviendo, es un lujo que no todos se pueden dar. Las provisiones ideológicas se están agotando y no creo que dure mucho tiempo más sin pagar por alguna.

De este lado de la línea, las cosas estan muy cambiadas, nadie me cree que antes a uno le compraban el pensamiento, en un lugar donde todos se desesperan por pagar el tributo para adherirse a una ideología, es muy difícil imaginarse otra situación.

En el día de ayer llegaron legionarios. Son tipos macanudos, vienen bien preparados para luchar, pero todavía no saben quién es el enemigo. No los culpo, yo tampoco.

El estado mayor sostiene que debemos defender con uñas y diente a la doctrina, que es lo único que nos queda, que sin ella no podríamos vivir. Yo creo que con ella tampoco, pero es indefinible.

Respecto de tus dudas de antaño, le pedí al Jefe de Brigada que me asesore. Para mi sorpresa no era ni del modo que vos decías ni del que yo sostengo. Me informó de las nuevas reglamentaciones para poder pensar como mandan. Debemos llenar un formulario y presentar 3 testigos que certifiquen que luchamos contra la grunka. Le respondí que no puede ser que nos pidan eso, ya que quedaríamos al descubierto ante la mayoría del estado mayor, que eran los que integraban la grunca. Me dijo que hoy es así, que el agiornamiento de lo tiempos que corren hicieron que las nuevas realidades requieran de haber luchado y que los que hoy estan ejerciendo el poder tambien lucharon contra la grunca, pero desde un lugar pasivo y mucho mas valiente que nosotros, dado que convivían con ellos.

No es menor el dato, hoy todos nos miran con recelo y actuamos bajo presión para demostrar que no somos traidores, no sabemos a quien, ya que todos se mezclan y confunden.

No se cuanto tiempo más resistiremos sin refuerzos de verdad. Espero novedades.

Bruno

Desde la Trinchera Parte I

Camarada Brvno:

Siempre lo mismo. Me tiraron una piedra, ahora la devolveré. Es lo de tirar la granada y esconder la mano. En realidad lo de la mano es metafórico. Lo de la granada, no.

Me tengo que esconder. Tengo que esconder mi amor, decían Los Beatles. Es casi lo mismo. No cambia nunca.

Ahora si. Nos lavamos los dientes. Y... ¿a dormir? Que lindos tiempos aquellos. Aunque no tan lindos. En realidad era como ahora, pero un poco más light.

¿Toda la vida así?

Quería terminar la primaria. Pero no para entrar en la secundaria. Cada examen, era como un cascote a la cabeza o como una granada. Ahora sí: metaforicamente hablando. Y había que gambetearla como Maradona a los seis ingleses que tenían una cara más fea que Thatcher. Y el que le roba a un inglés tiene cien años de perdón. No, decía que después fui creciendo.

Jean Paul


Pd: Un saludo desde mi trinchera, aguardo su respuesta si aún vive.

miércoles, 23 de enero de 2008

Esto Pasó

Una asamblea. Ni nacional, ni popular, ni constituyente. Casi revolucionaria y prostituyente. Una asamblea gremial.

Votamos. sí, votamos. Lástima que Bruno no había llegado

Y se decidió por mayoría unánime ir al quinto piso. Buscabamos a un tipo que tiene apellido de un guitarrista foráneo.

La votación fue un éxito. Y la desición incuestionada.

Pero subí con el chico vestido de Lino.

Tambores, parches y redoblantes. En un par de minutos eramos cientos. La mitad de los que había abajo.

Gritamos, saltamos y pateamos. Fueron tirados unos paneles que servian de oficinas.

Unas chicas que quedaron del lado de adentro del vidrio temblaban de miedo. Yo también, porque no se cuanto tiempo me queda de trabajo. Porque no se hacer otra cosa. Porque me enseñaron (y me ensañe) en cobrar un sueldo por hacer lo menos posible ¿Y?

Cuando el climax del desbordado desborde desdoblado parecía llegar: se cantó la marcha peronista. Fue mucho para mi. Me cague de la risa.

Lástima que Bruno no estaba.

De golpe, todos amontonados en la entrada porque ya nos ibamos -y yo miraba minas- cuando reaparece un señor rubio; aunque este casi pelado. Dijo que el tipo Angus recibiría a dos delegados o trabajadores o algo. Ah, el de al lado suyo se parecía a Chatruc.

¡Ay, si Bruno viera esto!

Yo estaba en un rincón, y de repente vi algo solo comparable a mis experiencias en cancha de Racing o Boca. Vi gritos empujones, mujeres llorando desesperadas. Cuando se aplacaba uno, se exacerbava otro. Una cabeza que se destacaba saltando sobre los cuerpos u otra que desaparecía en la multitud. Es que un señor duro como una mesa puteo. Y casi lo cagan a palos. Y casi lo cagan.

Y volvi al trabajo, como si no hubiera pasado nada. Por lo menos nos divertimos.

Ojalá que Angus termine con los canguros de Australia.

Fue un viernes distinto. Hasta que llego Bruno.

lunes, 21 de enero de 2008

Desfile

-¡Che, pero mirá que bueno!

-Si, aparte son todas distintas

-¿Estás seguro?

-¿Conocés dos iguales?

-No, iguales no, pero sí parecidas

-Como dicen los mexicanos: No son todas iguales, algunas son peores

-Es cierto

-¡Boludo, qué belleza!

-Si, una más linda que la otra

-¿No estamos muy cerca?

-Mejor

-¡Uuuhh!...... Me asuste...

-Yo también........

-Y pensar que hay gente que nunca vió algo así.

-¡Qué linda explosión!

-Otra que año nuevo

-¡Qué bueno que es ver una bomba atómica en acción!

Estas son las cosas que aparecen cuando Jean Paul se junta con Bruno y empieza a delirar mientras él le habla de política, justicia y toda la parafernalia.

Bueno, es mejor que suicidarse, no?

jueves, 17 de enero de 2008

Para Entendernos Parte II

Bueno, aquí va la segunda parte. Esta bueno que pueda exponer de antemano diverso concepto que de seguro encontrarán a lo largo de nuestros textos. Mayoritariamente en los míos. Algunas veces en los de Bruno, quien se niega arbitrariamente al comunismo literario.


Duende: Dañino / Político mentiroso / Empresario / Piqueteros / Sindicalistas / Narcotraficantes / Militares / Curas / Homosexuales / Policías / Bengalas / Conejos / Bandas de rock barrial (que se parecen a los Redondos de Ricota, pero nunca los escucharon) / Cumbia / multinacionales / Estados Unidos / Algunos padres / bichitos de verde que se esconden adentro del inodoro de Silvio Rodríguez / Profesores, maestros / Empleados de Mac Donalds o Burguer King / Estalinistas / Periodistas / Facistas / Violadores, pederastas / Falsos gurú
es o profetas / FMI / Todo lo que usted considere dañino / Críticos
de este libro.

Enmantecado: Dícese de este modo a todo objeto con manteca, o untado en ella / Frustración, derrota, regalado, vencido / Deprimido, triste, cansado / Traicionado, abusado, ultrajado / Abusado sexualmente / técnico o simpatizante del Racing Club de Avellaneda / Relación sexual entre una o más personas realizada de manera compulsiva, inmoral u homosexual / relación sexual.


Ejemplo I: Volvimos a perder, nos enmantecaron.
Ejemplo II: Los perros están enmantecando.


Fútbol: Deporte ideal para olvidar una mujer, o en su defecto para visitar a la mujer de otro hombre interesado en este hermoso deporte. También para que nuestra mujer sea visi
tada por nuestro mejor amigo.

Habla: Invención del hombre que consiste en la combinación de una o más letras para obtener una mujer.

Lluvia: Agua que cae finita del cielo. Se nubla, generalmente, no hay sol / Falta de sol / Condición climática que hace que la gente sea más boluda / Milagro que era percibido en la antiguedad como una cabronada de los Dioses / Una de las pocas cosas que vale la pena de Buenos Aires / Fenómeno climático que altera casi invariablemente los estados anímicos / Una manera sencilla y eficaz de comprobar que estamos vivos.

viernes, 11 de enero de 2008

Para Entendernos

Usted podrá preguntarse muchas veces por qué no coincidimos en nada, o en casi nada, o en algo. De seguro es porque usted tiene una visión de las cosas que no es la nuestra, así como entre nosotros no pensamos igual (imagínese, Jean Paul es Marxista y Bruno Peronista de Perón). En base a esto es que quisiera explayarme un poco sobre algunos conceptos que yo entiendo como correctos. Si usted considera que no lo son, lo invito a que agarre un diccionario al azar y del mismo modo pose un dedo sobre cualquier palabra, vea cuantas acepciones tiene. Hecho esto, no puede pretender que todos pensemos del mismo modo, no?


Amiga: Relación previa al noviazgo de un hombre con una mujer /
Perder tiempo con una mujer / mujer fea / mujer perpicaz e inteligente que podría presentarnos a una amiga suya con el fin de que sea nuestra futura novia o amante. Posiblemente, previamente habrá que hacerse amigo.

Angustia: Mujer, falta de.

Ansiedad: Mujer, necesidad de.

Bengala: Objeto de cartón. De forma tubular de entre quince y veinticinco centrímetros de largo / generador de tragedias / muerte nefasta, increíble, estúpida e injustificable / lucesitas de colores que nos hacen olvidar durante un ratito que somos pobres / objeto arrojado pa
ra demostrarle a los jugadores de fútbol de nuestra presencia / todo objeto usado para el mal o para matar.

Conejo: Amigo / Compañero / Camarada / Correligionario / Cómplice / Persona de tendencias sexuales indefinibles / Mamífero de cuatro patas con mucho pelo que camina como si estuviera cagando / Hombre que trabaja en el trencito de la felicidad con un disfraz de conejo (pero
gigante) / Alfredo Casero disfrazado / Ante todo se le dice conejo a un amigo, o en sudefecto a un flor de turro e hijo de mil putas.

Ejemplo I: Hola, conejo Leonardo.
Ejemplo II: Ese Leonardo es un conejo bufarrón e hijo de puta.

Dinero: Billetes en forma de papel o pequeñas monedas metálicas que sirve para intercambiarla por bienes o servicios. Algunas mujeres responden a satisfascer las necesidades sexuales básicas a cambio de una pequeña suma. El resto lo hará por cantidades mayores.

Dragón/es: Animal antiquísimo que escupía fuego por la trompa, volaba y no exitío ni en pedo / Músicos de la gran puta / Monstruos / Excelentes futbolístas / Persona de mal carácter, autoritaria e intolerable/ Marxistas-Leninistas / McCartney- Lennonistas / Comunistas /
Primeros cristianos / toda persona que uno admira mucho.

Otro día sigo.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Primer Ideario

-Cuidado con el cordón. Bueno te decía, la idea es medio loca. Va el cartonero por la calle y mete cosas en su carrito. ¿Está bien? De todo. Todo lo que te imagines.
-¡Que hijo de puta!
-¿El cartonero?
-¡No el delincuente ese! ¿No viste como cruzó? Bueno, me decías.
-Sigo. El carrito parece infinito. Llega a un semáforo X. Allí, en esa esquina mete a la clase media en su carrito. O mejor dicho, a un tipo que la representa.
-¿Cómo sería ese tipo?
-No sé, ponele que vista un traje medio percutido de no poder cambiarlo por otro, con cara de cansado. O tal vez de overol, con las manos gastadas de tanto trabajar.
-Estereotipos.
-Y si, hoy por hoy si no usas ese estereotipo, no reconocerías un representante de la clase media.
-Claro, los adinerados se visten como pobres y éstos empeñan lo que no tienen para vestirse como ricos.
-Claaaro. Bueno, días después le vende el carrito con el tipo adentro, a otra persona que tiene una remera de U.S.A.
-Que representaría a los yankis...
-O a la oligarquía, al imperialismo. ¿Aburro?
-No. no. Me gusta. Seguí.
-Ta. El supuesto yanquee le da mucha, pero muuucha plata.
-Estaba muy interesado.
-Evidentemente. El cartonero se baña, se afeita, se cambia la ropa. Cambia su vida tanto, tanto que se hasta se compra un auto. Y ahora está el problema del final.
-¿No lo tenés?
-Tengo una idea en el aire, pero no lo escribí.
-¡¡Contala!!
-¿Me marcas el sexto piso por favor? Gracias. Un día cualquiera, meses después, el burgues, que antes era cartonero, va en su nave con ruedas y vidrios polarizados. Llega al semáforo X, ¿te acordás?
-Perfectamente.
-Bueno al llegar al semáforo mira el carrito del cartonero que esta a su lado y se da cuenta que va a terminar como el otro burgués. O sea, más tarde o más temprano..
-Dentro del changuito de algún cartonero...
-Como el resto de la clase media.
-Como todos...
-Que se yo, puede ser. A no ser que transes nuevamente.
-Bueno, pero ahí llegaste a un ciclo. Un pobre obtiene mayor poder adquisitivo, para luego volverse pobre nuevamente.
-Si, no lo había visto desde ese punto de vista, pero podría ser tranquilamente.
-¿Y todos bajo la supervisión de un hombre parado en un semáforo que vende oportunidades sin futuro?
-Bajo acá. No sé, fijate.
-¡Pero es tu idea!
-¿Y?

Jean Paul & Bruno (como no podía ser de otra manera, sobre una idea de Jean Paul)

viernes, 23 de noviembre de 2007

Su Visión del Mundo

Salió de su casa temprano, no tenía ganas de compartir el desayuno. En realidad nunca tenía ganas. Prefería estar en cualquier lado antes que quedarse en su casa y tener que soportar los mismos cuestionamientos de siempre.

Subió a su coche y se dirigió a su trabajo, donde si lo trataban como corresponde, como se merece un hombre de importancia. Lo que no podía lograr en su hogar, lo conseguía sin esfuerzo. Porque a gente de su alcurnia obtenida a fuerza de maximización de recursos y delegación de las responsabilidades familiares, se lo respeta. Al menos en este lado del Universo.

Sentado en su vehículo de lujo, con sus vidrios más negros que los neumáticos, esperaba a que el semáforo le diera permiso para cruzar esa avenida donde chicos que venden cuadernos pretenden interrumpir la tranquilidad del acondicionador de aire y música new age. Ahí estaba, solo pensando en qué iba a hacer para que pase rápido el día.

Es que la rutina lo agobiaba. Sabía a que hora llegaba a su empleo; cuánto tardaban en traerle su cortado con 3 de grasa; a la hora en que se iniciaban esas reuniones vacías de contenidos, simplemente para justificar los salarios de quienes participaban de ellas. Daba lo mismo que estuviera él o su mascota, el resultado iba ser igual. Un acta que nadie cumplirá. Excepto sus empleados, obviamente, que para no romper con la costumbre, no participaron de la reunión.

El sentido de la vida se le iba agotando más cuando mejores cosas adquiría, ya no le quedaba otra opción que esperar a que salga algo nuevo para ostentar. Ante quién, no importa, lo único que interesa es si lo desean.

Qué tenía que venir a reclamar su mujer si tenía todo lo que una esposa pudiera anhelar. Y sucedió que un día ella empezó a exigirle presencia, tiempo, cosas que evidentemente no se pueden comprar, y que en su concepción obtusa de la satisfacción no tenía clasificación alguna para encuadrarla.

Seguramente se hubiera sentido conforme cuando ya habían comprado la casa. Sin embargo él siguió buscando más como si se tratara de una competencia con su propio ego, el cual a su vez se alimentaba de los logros obtenidos, entrando en un círculo del que nunca pudo salir. Y así entendía la vida, todo y todos tienen un precio, y el que dice que no lo tiene es porque todavía no lo ha encontrado.

La última meta que se propuso, la había cruzado hacía años ya, y como premio lo único que obtuvo fue un pasaje al vació espiritual, el más difícil de llenar. No tenía como justificar ese sentimiento que lo carcomía y corroía por dentro. Se negaba a llamarlo por su nombre. No podía ser que él, justo él que tan bien le iba en la vida tuviera ese sentimiento que se supone deberían de tener sus empleados. No él. Él no podía sentirse así, no podía experimentar aquella ausencia de vida...la infelicidad.

Alrededor del mediodía decidió hacer algo que finalizara con el tedio cotidiano. Le vino de repente, al igual que todos los días, la misma idea. Si, eso iba a hacer. Lo necesitaba, lo pensaba hace meses, lo deseaba con todas sus ganas. O no, no sabía bien a esta altura que deseaba y que no. La sensación de deseo había quedado tan reducida que ya no recordaba cómo era. Todo lo que su mente materialista pudiera imaginar, lo obtenía. Tenía tan poca proyección que sus fantasías se limitaban solo a objetos adquiribles, y así veía al mundo.

Esto tenía que funcionar, si señor, esto le iba a dar una pizca de sal a su vida. O a su día. Bueno, al menos que corte la jornada.

Finalmente, se decidió, levantó el teléfono y llamo a su secretaria.

-Señor, me llamó.
-Si, tomá, andá al kiosco o a la farmacia, donde quieras, y traete una caja de preservativos.
-eeeeehhh, perdón señor, ¿Qué traigo?
-Una caja de preservativos.
-......esteee.....está bien......¿Alguno en particular?
-Sí, el que te resulte más cómodo a vos......

lunes, 12 de noviembre de 2007

Ernesto M.

-En el ascensor no.
-Dale, dejate de joder. ¿Cuál es la diferencia?
-Y,¿si nos ven los vecinos?
-Invitalos a ellos también -dijo Ernesto M., mientras acariciaba uno de los pechos de Valeria-
-Para. Para un poco. Todavía no te saqués la ropa.
-Que payaso estás loco. Si igual me la voy a tener que sacar.
-Y ... ¿Cómo estás? Bien, ¿no?
-Ahora si. Pero te extrañe. ¿Te molesta?
-No, no eso no me molesta. Para nada.
-Estás muy linda. Che, ¿seguro que estás bien?
-Seguro, seguro.
-Sos hermosa, ¿No te casas conmigo, VA-LE-RIA?
-No digas mi nombre, acá no lo saben.
-¿Qué, nos están filmando?
-No, pero nos pueden escuchar.
-No me digas que hay alguiendentro de la habitación...
-Igual, nos pueden escuchar.

Y era cierto porque en la pieza adyacente se oían gritos, ¿eran de placer?
-No te rías, esto es algo serio.
-Pero también, me haces unas caras.
-Y tu hija, ¿Cómo está?
-Mirá qué momento para decírmelo. Cuidado con el forro.
-¿Qué pasa conmigo?

Valeria apenas podía contener la risa.

-¿Tenés miedo de tener otro chico?
-No lo digas, ni en chiste.
-Va a ser pobre, pero se va a divertir.
-No, no digas eso. Además, yo soy aburrida.
-¿Aburrida? Yo me divierto bastante, ¿Te gusta estar conmigo? Dale, mentime un poco loca.
-Estoy bien, ya te dije.
-¡Escuchá! Escuchá ese acorde.
-¿Me hablás en serio? ¿Qué acorde? ¿Estás escuchando esta canción?
-Algo. ¿Te lastimo?
-Ya te dije que no, ¿Vos, te duele?
-No me cargues. ¿No te casás conmigo? No vuelvo a insistir.
-Me haces reír, sos guacho.
-¿No te gusta reírte?
-A veces.
-¿Hoy?
-Hoy, con vos, si.

Pasaron alrededor de cincuenta minutos hasta que Ernesto M. pudiera terminar con la faena. Se sentía muy cómodo con Valeria. Ella se acostó sobre su pecho. Acariciaba su cara, su cuello, su brazo izquierdo. Ernesto M. estaba mejor que nunca. Por un momento sentía paz. Deseaba que ese momento fuera eterno. El sexo lo cansaba, hasta se podía aburrir. Pero ese momento era increíble, quizás porque la relación había sido muy buena.

Pero ahora, haciendo un esfuerzo le dijo:

-¿No te doy mi teléfono?
-No, hum.. ¿no tenés novia?
-No, ya lo sabes.
-No, no entiendo. Es raro; será porque no querés.
-Andate a cagar.

En ese momento comenzó a vestirse. Y esa era la única pregunta que descolocaba a Ernesto M.

-Vení, abrazame, son todas iguales.
-Que loco, pasame la bombacha.
-Ahora, no me das bola. Te sacaste las ganas. No vengo mas.
-Dale que nos pasamos del tiempo.

Bajo solo el ascensor, salió a la calle de mejor humor y prendió un cigarrillo.

Negro como el Petróleo

Y lo vi a Rocinante nadando en Nueva Orleans.

Se lo querian comer unos negros.

Hablaban en ingles en una region que le pertenecia a Mejico. Tambien gritan los tuyos, tambien gritan los suyos y los yuyos que había pisado el caballo.

El presidente yanqui debia estar ocupado con Dulcinea.

Como decia Galeano: "Hoy bush se levanto con ganas de tomar petroleo".

Pero en el sur de su pais, lo único negro eran las personas.

No fue un viento terrorista, ni un torbellino musulman, no fue un Dios Marxista-Leninista ni la union europea.

Por ahí fueron los molinos de viento.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Conciencia

Estimado Compañero de Vida:

Yo no me olvido de vos.
Nunca me olvido de vos, por más que no quieras escucharme ni verme.
Yo sé que te escondes de mí, pero no te das cuenta que por más que te guardes abajo de la cama yo sé que estas ahí.
Y sabes bien que yo sé.
Sabes muy bien que yo sé todo lo que hiciste y haces, lo que dijiste y decís, lo que pensaste y pensás, lo que sentiste y lo que sentís ahora mismo.
Siempre te veo, siempre.
Entendelo.
Yo se a que te dedicas y se que no te gusta.
Sé con quién estas y que tampoco sos feliz.
Hasta sé que a esta altura tampoco te importa si es feliz con vos. Que seguís a su lado por inercia. Que nada te conmueve y ahora pensas que nunca te conmovió, solo es una excusa para no estar solo.
Más de una vez sentiste crecer dentro tuyo instintos asesinos hacia el primer humanoide que se aproxime con ánimo de joder.
Se todos los errores que cometiste. Los conozco bien y los tengo contados uno por uno.
Porque yo estoy. Siempre estoy, todo lo se.
Aunque te escapes de mí y te vayas a miles de kilómetros, cuando llegues allí me encontrarás.
No tenés lugar donde ir sin que yo lo sepa. Y por más que trates de no escucharme, tarde o temprano me prestás atención. Siempre.
Me escuchas un rato, te mortificas, prometes no volver a hacer las cosas en las que te equivocás y que vas a cambiar.
Al poco tiempo te olvidás, porque no me escuchas, porque no me ves, porque pensás que no estoy, que no te veo.
Pero te equivocás.
Te repito, Siempre, ¿me escuchás? SIEMPRE estoy.
Seguí ignorándome en cada acción que hagas, sé muy bien donde golpearte, en cual momento atacarte. Porque eso es lo que pensas de mí. Que te ataco.
Cuando estés a solas, bien a solas, ahí te voy a agarrar y vas a sufrir.
Parece que te gusta sufrir, si no me escucharías.
A medida que vayan pasando los años va a ser peor.
Todo lo anoto con suma paciencia, porque nadie me apura.
Y te puedo asegurar que tu cuenta ya es sumamente abultada.
En algún momento te la llevo personalmente.
No importa cuando, no preguntes, tiempo es lo que me sobra.
A vos no.

martes, 30 de octubre de 2007

De Gatos y Nieve

El partido ha exterminado a todos los gatos –decía el informativo.

Ilich lo sabía muy bien. Pensaba en cuanto le gustaban estos animales. Ya tenía claro que no se veían gatos en la capital de Escropenia. No hacía falta escucharlo en esta vieja televisión en blanco y negro.

Continúa nevando aquí en Barzarahak...-

-Menos mal que la televisión me tiene informado- pensaba Ilich.

Y en este día, nuestra patria celebra...-

En ese momento apagó el artefacto. Miró el cuarto en el que vivía. Amplio, blanco y limpio. Muebles marrones y verde oscuro. Nada contaminaba el ambiente. Ni los cuadros escapaban de esa imagen sepia, anacrónica y tediosa. A pesar de las dimensiones y las relativas comodidades del cuarto, el seguía angustiado. Fue al baño. Se miró al espejo, y comprobó que era una excusa para dejar su cuarto.

-¡Está mierda en la que vivo! Se horrorizó pensando que alguien podía estar escuchándolo.

Y de hecho, era de ese modo. Pero, a ningún servicio de inteligencia le importaba eso. Sólo se elevaban informes cuando había reuniones de tres o màs personas en una casa. Sonrió al pensar que al menos no era suyo.

-No, pertenece al pueblo.

Y esta vez lo dijo en voz alta y mirando hacia todos lados. Pensaba (erróneamente) que nadie lo estaba vigilando. Hizo la venia militar.

Los gatos, los gatos. Mentirosos. Hipócritas. Además era el mismo partido que había apoyado a Hitler en la segunda guerra. Ahora, claro.. la gente se moría de hambre y me acuerdo hace casi doce o trece.. años. Sí, si. “Agentes de la reacción enfervorizan al gentío y la masa lumpen pidiendo algo de comida en los almacenes del pueblo.” Nunca ningún agente, entonces. Claro, obvio, lógico.. Si, eso. Entonces que la gente se coma los gatos era inevitable. Y el partido se ocupo de eso y la noticia.. No, si ya hay gente que ni se acuerda. Y los que se acuerdan, no les importa.

Se asomó a su biblioteca. Partituras de Bethoveen, Mozart. Libros como “Escropenia ante al mundo”, “Toda la historia de Gerx”, “Gerx y la realidad”, “Historia científica y cultural de Europa”, “Táctica y estrategia del movimiento revolucionario”, “La muerte de la religión ante el materialismo y el positivismo”, “Muerte de la plusvalía y democratización económica”; entre muchos otros. Habría algún que otro libro “occidentalizante” de Russell o Shaw. Tal vez Solyenitzin o hasta García Márquez.

Gerx era protestante. Sí, Gerx era un genio. Pero era creyente. Pero el alguna vez fue creyente y no era menos gerxiano por ello. De hecho, aunque el partido sabía que Gerx era protestante, ¿y tiene eso algo de malo? Era muy simple: su abuelo le había explicado que existían dos clases de personas. Las buenas y las malas. Pero en realidad solo pensaba en su padre, que había muerto dos meses atrás.

-Bueno, he vivido toda mi vida encerrado en estas paredes.

En realidad, había vivido allí màs de quince años cuando el partido “como músico honorable”, se lo había otorgado. Después de lo que llamaron una descompesación emocional, cambiaron las cosas. Y ahora, tenía que trabajar muchas horas màs para poder mantener esto. Algo tan pequeño, que sin embargo, el sabía que era deseado por màs del 90% de la población.

Salió de su casa. Las paredes estaban gastadas y la pintura envejicida. La pared parecía sufrir como un organismo vivo en cada uno de sus ángulos una humedad y un frío intensos. Bajo las descoloridas y derruidas escaleras de madera con mucho cuidado. Crujían cada vez más con el paso del tiempo. Incluso el temía que no resistieran su peso. Estas escaleras le parecía una metáfora del estado de su alma. O quizás eran una parte de ella.

Y cuando salió de su hogar le parecía que hacía mucho frío.

La nieve le impedía ver bien. De hecho, solo veía oscuridad y nieve. Y la soledad se iba haciendo inmensa. Imposible de alcanzar con palabras. Comenzó a caminar. Lo primero que pensó fue en un prostíbulo. Descartó esa posibilidad por falta de dinero. Instantáneamente, recordó a su primera y regordeta novia. ¿Qué había pasado? Pero eso fue hace más de quince años. Segundos más tarde, pensó en dirigirse a un bar a tomar alcochol.

Y ahora, ¿qué? Pensó en las pastillas que conseguía en el mercado negro. Un desvencijado y maltratado consultoria kinesiológico. Encima esos antidepresivos (que nunca conseguía la misma marca o los mismos miligramos) lo hacían más sensible a la bebida.

La cabeza y los recuerdos se le encimaban. No tenía manera o modo de abarcarlos a todos. Su cerebro se iba armando o desarmando como un rompecabezas al pensar en su abuela y su padre muertos recientemente. Como esas aburridas películas que siempre tenían el visto bueno del partido. Mientras tanto, no dejaba de caminar. Una, dos o tres cuadras. En determinado momento perdió la cuenta. Aceleraba el paso de a poco, pero constantemente.

Llegó a la estación de trenes. A veinte cuadras de su casa. Ahora estaba algo más tranquilo y resignado. Pensó que la vida no valía nada. Pero no solo la suya. Y además, nada tenía sentido.

Se dejo caer al piso. La nieve lo iría cubriendo otorgándole paz; o por lo menos, la muerte. A pesar de ser ateo, en ese momento le pidió una señal a Dios.

Un gato pasó a su lado.

Sonrió.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Bienvenidos a Nuestro Su Lugar

Hola ola boba.
Hola bola loba.
Hola que tal.
Venimos del norte y no venimos de visitas.
Hola, venimos a quedarnos.
Hola. Le dije que nosotros nos vinimos a quedar con todo.
En nombre de la democracia y el libre comercio: ¿Cuánto cuesta su mujer?
¿Y porque su hijo también?
Lo entiendo.
Pero mire si hubiéramos matado a Lenin o a Jesús de chiquitos.
Comunistas de mierda.
No, comunistas no.
Eso no existe más.
Son terroristas.
No son como ese gran pensador que dijo “que debemos hacerle al otro todo lo que podamos y queramos hacerle.”
O “hacerle todo lo que el prójimo nos haría si estuviera en nuestro lugar.”
¿Nuestro lugar dije?
Si, ahora es nuestro.
Aunque usted no se incluye en nosotros.
Porque siempre pensamos en usted.
¿Qué el fin no justifica….. ?
El fin, el fin
Denos su vida.
Nosotros somos el medio.
Y el petróleo para los Uniformados Soberanos Asesinos de América.
No, no, hay que entender la economía.
Lo suyoEs mío, y lo mío (¿Que alguna vez fue suyo?) le va a costar el doble.
Le estamos brindando un servicio.
Trajimos carne y tomate.
Tomatelas.
Toma telas.
Le trajimos el trapo y las estrellitas, el trapo y las bandas rojas y blancas con otro poco de azul para saber a que hora se levante, se acuesta, se arregla, se orina y se autorecrimina.
Porque pensamos en usted.
Y pensamos por usted.
Y deme más, pague ya, deme el gas.
Tome este celular para comunicarse con la nada.
O para llamar a su familia cuando empecemos a tirar las bombas.